
La Cineteca Nacional, epicentro del séptimo arte en México, enfrenta una crisis; el personal que mantiene vivas sus salas y exposiciones ha dado un paso al frente y levantando la voz luego de que sus exigencias no son atendidas, podría haber un paro de actividades en las tres sedes ubicadas en Xoco, Chapultepec y la Cineteca Nacional de las Artes.
Esta no es una discusión menor, ya que cerca del 70% de la plantilla trabaja bajo contratos por honorarios, sin acceso a prestaciones, seguridad social o estabilidad laboral, pese a que en el último año la Cineteca amplió su presencia al agregar nuevas sedes.
¿Qué hay realmente detrás del paro?
Entre las principales quejas se encuentran condiciones que muchas personas considerarían básicas en cualquier empleo, como:
- Contratos formales y estables, con periodo mínimo de uno a tres años
- Avisos previos de 90 días sobre renovación o no de contrato
- Contratación de más personal, para cubrir la creciente carga de trabajo
- Aumentos salariales que estén a la altura de las labores que realizan
- Jornadas de 40 horas semanales y dos días de descanso garantizados
- Transparencia en sueldos y presupuestos, según tareas y sedes
Actualmente, muchos de los empleados que sostienen las actividades diarias de la Cineteca ganan alrededor de $9,600 pesos mensuales y no reciben compensación extra por traslados entre sedes, algo que, según denuncian, hace aún más difícil sostener su vida cotidiana.
¿Cuándo será el paro de la Cineteca Nacional?
Aunque todavía no se ha decretado un paro formal, fuentes cercanas al movimiento indican que este podría estallar a mediados de febrero si no hay avances en las negociaciones.
Un paro en la Cineteca no solo significaría bel cierre de sus taquillas y funciones suspendidas; representaría un golpe a la proyección del cine independiente y de autor en México, que depende de estos espacios para exhibir obras que raramente llegan a las salas comerciales. Además, sumaría presión a un sector cultural que ya enfrenta retos financieros y de política pública.
La posibilidad de un paro laboral pone en evidencia una contradicción entre el valor cultural de la institución y las condiciones laborales de quienes la sostienen. Este conflicto abre un foco sobre la precarización en el sector cultural y plantea preguntas más profundas sobre cómo se valora (o no) el trabajo detrás de quienes operan nuestros espacios creativos y culturales favoritos.