
Existe un lugar en la colonia Roma donde el amor se vivirá de otra manera: el Museo del Objeto del Objeto (MODO) abrirá sus puertas este 13, 14 y 15 de febrero para celebrar el Día del Amor y la Amistad con una tradición que ya forma parte del paisaje afectivo de la Ciudad de México: los Candados del Amor.
Durante tres días, el museo se convertirá en un punto de encuentro para parejas, amistades, familias y todo tipo de vínculos que quieran dejar huella.
15 años de candados que cuentan historias
Desde su inauguración en 2010, el MODO ha sido testigo de miles de gestos afectivos. Con el paso del tiempo, los Candados del Amor dejaron de ser un simple ritual para convertirse en un archivo romántico al aire libre.
Cada candado colocado en las jardineras del museo guarda una historia distinta: promesas de pareja, amistades que sobrevivieron al tiempo, lazos familiares y complicidades de todo tipo. Son objetos pequeños, pero cargados con mucho significado para quienes cumplen con este ritual.
Un San Valentín sin tanto cliché
En el MODO, el Día del Amor y la Amistad no se limita al romance clásico. Aquí se celebra el amor en plural, ese que muchas veces pasa desapercibido.
Durante el 13, 14 y 15 de febrero, de 11:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, los visitantes podrán decorar su candado, escribir un mensaje y colocarlo como un símbolo de su relación. El resultado es un mosaico de afectos que crece año con año y que convierte al museo en un punto de conexión emocional.
No hay reglas estrictas ni fórmulas correctas. Solo la intención de compartir.
Además de participar en esta tradición, el MODO invita a recorrer su exposición “La colección, con todas sus letras”, una muestra que dialoga con los objetos y las historias que construyen nuestra identidad.
El MODO y sus tradiciones
A lo largo de 15 años, los Candados del Amor en el MODO han demostrado que los museos también pueden ser espacios vivos, donde las personas no solo observan, sino participan y dejan parte de sí.
Este febrero, la invitación está abierta para sumarse a una tradición que ya es parte del mapa sentimental de la capital.