
El Congreso de la Ciudad de México aprobó por unanimidad la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, lo que todas las fuerzas políticas celebraron y apoyaron, ya que se trata de una deuda histórica con la clase trabajadora del país; la oposición alertó que la reforma tiene limitaciones como sólo un día descanso obligatorio y no dos.
Las y los legisladores del PRI, Movimiento Ciudadano y del PAN detallaron que la reforma es una justicia a medias, engañosa, contradictoria y no es suficiente, porque en México el 55 por ciento de los trabajadores se encuentran en la informalidad y no tendrán ese beneficio.
Lamentaron que la reforma tenga un lapso de 4 años para entrar en vigor, que se aumentan las horas extras y que en lugar de dos días de descanso obligatorio será sólo uno.
“Es gato por liebre, no son 40 horas ahora sino hasta el 2030... Esta reforma no está garantizando los dos días de descanso, pero tenemos que señalar todo lo que falta para hacerle justicia a los trabajadores”, aseguró el coordinador de la bancada naranja, Royfid Torres.
Roy Torres informó que que su partido acompaña la propuesta porque se trata de una iniciativa original de Movimiento Ciudadano (pero con los dos días de descanso), pero lamentó que con el aumento de las horas extras se continúe precarizando la situación laboral.
El diputado del PAN Ricardo Rubio aseguró que esta reforma es una simulación porque no se garantiza el descanso de las y los trabajadores porque no contiene una propuesta para apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas, que son las que dan el 70 por ciento del empleo en la capital.
“La minuta que hoy se aprobará está plagada de trampas y de letras chiquitas, en primer lugar prevalece la disposición de que solamente hay un día de descanso, es decir, se seguirán trabajando 6 días.
“Por otro lado, se está aumentando el límite de horas extraordinarias al pasar de 9 a 12 horas; y, por si fuera poco, habrá que esperar 4 años para que entre en vigor, es decir, hasta el año 2030. En esos 4 años puede venir otra reforma que sustituya a esta”.
Omar García del PRI, aseguró que su partido respalda la reforma porque México es uno de los países donde más horas se trabaja al año, muy por encima del promedio de los países desarrollados y reducir la jornada es apostar por la salud, el bienestar, el tiempo en la familia, la cultura y la reconstrucción del tejido social
Pero alertó que no sirve de nada reducir las horas si se mantiene a la gente atada a su empleo, “esto no es un descanso, es un engaño... Lo que merecen las y los trabajadores es un fin de semana completo para descansar de verdad”, afirmó.
Además comentó que la reforma se queda corta porque que no se atreve a transformar de fondo las condiciones laborales en México.
Las y los legisladores de Morena y aliados aseguraron que los dichos de la oposición son “incongruentes”; la coordinadora de la bancada guinda, Xóchilt Bravo, aseguró que la reforma se planteó de manera gradual hasta el año 2030 para no obstaculizar la operatividad de hospitales, corporaciones policíacas, y las pequeñas y medianas empresas, entre otros sectores.
Señalaron que la reforma representa un paso firme hacia la consolidación de un modelo de desarrollo de bienestar.
“Reducir la jornada laboral no es una concesión, es justicia, es reconocer que el el tiempo también es un derecho, derecho al descanso, a la convivencia familiar, al cuidado, a la formación, a la vida misma”, afirmó el morenista Alberto Vanegas.