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No es solo cuestión de fe, también es preparación física, disciplina y capacidad de transmitir el mensaje

Fe, tradición y entrega: la historia detrás del nuevo rostro de Jesús en Iztapalapa 2026

El papel de Jesús de Nazaret recae en Arnulfo Eduardo Morales Galicia, un joven médico de 25 años (Giovanna Morales Gómez )

En el corazón de la alcaldía Iztapalapa, donde cada año se congregan millones de personas durante la Semana Santa, la representación de la Pasión de Cristo no solo es un evento religioso, sino también una manifestación cultural profundamente arraigada en la identidad de sus habitantes. En este 2026, el papel de Jesús de Nazaret recae en Arnulfo Eduardo Morales Galicia, un joven médico de 25 años cuya historia refleja disciplina, fe y compromiso comunitario.

Desde temprana edad, Arnulfo creció rodeado de esta tradición. Originario del barrio de San Lucas, recuerda cómo desde niño asistía como espectador a la representación, acompañado de su familia. “Nunca me perdí una Semana Santa aquí, siempre era parte de mi vida”, comparte. Con el paso del tiempo, esa admiración se transformó en participación activa: primero como actor en papeles secundarios y ahora, como protagonista de una de las representaciones más emblemáticas del país.

La representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa es considerada una de las más grandes del mundo. Durante los días santos, se estima que alrededor de 2.5 millones de personas acuden a presenciar los distintos momentos del viacrucis, que se desarrollan en escenarios como la Macroplaza y el Cerro de la Estrella. Este último es el punto culminante del recorrido, donde se escenifica la crucifixión.

El papel de Jesús de Nazaret recae en Arnulfo Eduardo Morales Galicia, un joven médico de 25 años (Giovanna Morales Gómez )

Para Arnulfo, obtener este papel no fue sencillo. El proceso de selección inició en diciembre con la publicación de la convocatoria, y continuó en enero con una serie de pruebas físicas, médicas y de expresión oral. De entre 22 aspirantes, fue elegido gracias a su desempeño integral. “No es solo cuestión de fe, también es preparación física, disciplina y capacidad de transmitir el mensaje”, explica.

La preparación comenzó formalmente el 12 de enero y se extendió por más de dos meses. Durante este tiempo, Arnulfo se sometió a un riguroso entrenamiento físico que incluyó cargar y arrastrar una cruz de hasta 80 kilogramos en el Cerro de la Estrella, varias veces por semana. El objetivo: estar listo para el Viernes Santo, cuando deberá recorrer cerca de dos kilómetros con una cruz que alcanza los 90 kilogramos.

El papel de Jesús de Nazaret recae en Arnulfo Eduardo Morales Galicia, un joven médico de 25 años (Giovanna Morales Gómez)

Pero el entrenamiento no es únicamente físico. También implica una preparación espiritual y emocional. Cada domingo, el elenco asiste a misa en la catedral local y participa en sesiones de formación sobre el contexto histórico y social de la representación. “Uno no solo actúa, tiene que creérselo para poder transmitirlo”, afirma.

En su vida cotidiana, Arnulfo es médico cirujano egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde también ha participado en investigación científica en el área de parasitología. Ha publicado artículos académicos y colaborado en libros universitarios. Sin embargo, decidió pausar temporalmente su carrera para dedicarse por completo a este compromiso.

“Más que un sacrificio, es una inversión”, señala. Durante estos meses, ha dejado de lado su trabajo en una institución de asistencia privada y sus actividades en laboratorio para concentrarse en la preparación del papel. Además, ha tenido una agenda intensa de entrevistas en medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales.

La magnitud de la representación también se refleja en la respuesta del público. No solo se trata de espectadores, sino de personas que viven intensamente cada escena. Durante el viacrucis, es común que algunos asistentes se acerquen al actor que representa a Jesús para tocar su vestuario o pedirle que interceda por ellos. Incluso, en momentos de mayor tensión, hay quienes gritan para que cesen los castigos durante la escenificación.

El papel de Jesús de Nazaret recae en Arnulfo Eduardo Morales Galicia, un joven médico de 25 años (Giovanna Morales Gómez )

“Es un sentimiento muy real”, comenta Arnulfo. “La gente no solo ve, siente y se involucra emocionalmente”. Este vínculo entre actores y público convierte la representación en una experiencia colectiva única.

Uno de los momentos más significativos para el joven actor es la escena del encuentro con la Virgen María. “Es profundamente conmovedora. He llegado a llorar durante la actuación por la carga emocional que implica”, confiesa. Este tipo de experiencias refuerzan la idea de que la representación va más allá de lo teatral.

La tradición en Iztapalapa tiene más de 180 años de historia y ha logrado mantenerse vigente a pesar de adversidades como conflictos armados, pandemias y cambios sociales. Para la comunidad, representa un exvoto de fe al Señor de la Cuevita, una figura religiosa venerada en la zona. Además, cada barrio participa activamente, ya sea como actor, organizador o colaborador, lo que fortalece el sentido de pertenencia.

Catedral del Señor del Santo Sepulcro de Iztapalapa (Giovanna Morales Gómez )

Arnulfo también destaca el apoyo de su familia y vecinos, quienes han sido fundamentales en este proceso. “Están orgullosos, me motivan todos los días. La comunidad se une y eso es algo muy valioso”, afirma.

A pesar de la exigencia del papel, el joven mantiene la mirada en el futuro. Planea continuar su formación médica y especializarse en ginecología y obstetricia, con la intención de posteriormente enfocarse en medicina materno-fetal. También expresa su deseo de seguir participando en la representación, aunque ya no en el papel principal.

Finalmente, Arnulfo tiene claro el mensaje que desea transmitir: “Este viacrucis es un mensaje de amor, entrega y sacrificio por los demás. Son valores que siguen siendo necesarios hoy en día”. Asimismo, espera que su interpretación sea recordada como sencilla, humilde y emotiva.

Con el inicio de la Semana Santa a la vuelta de la esquina, Iztapalapa se prepara para recibir nuevamente a millones de visitantes. Entre ellos, quienes verán en Arnulfo no solo a un actor, sino a un símbolo de fe, tradición y entrega comunitaria.

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