
En México y en el mundo, de acuerdo con Boston Scientific la enfermedad de Parkinson se perfila como uno de los mayores retos de salud pública para las próximas décadas. Lo que durante mucho tiempo fue visto únicamente como un padecimiento asociado al temblor y a la vejez, hoy se entiende como una condición compleja, progresiva y multifactorial que impacta no solo el movimiento, sino también las emociones, la cognición y la calidad de vida de quienes la padecen.
En el marco de un encuentro especializado sobre la enfermedad de Parkinson, destacaron las participaciones de reconocidos expertos en el área de la salud, entre ellos la neuróloga Mayela Rodríguez, con más de 16 años de experiencia y profesora en la especialidad de neurología y trastornos del movimiento; el doctor Rodolfo Solís Vivanco, psicofisiólogo clínico e investigador en neurociencias; el doctor Ángel Alberto Ruiz Chou, especialista en psiquiatría y neuropsiquiatría con más de tres décadas de trayectoria; así como el doctor Israel Sánchez Villavicencio, experto en rehabilitación neurológica. Desde sus distintas áreas de conocimiento, los especialistas coincidieron en la necesidad de abordar el Parkinson desde una perspectiva multidisciplinaria, colocando al paciente y su calidad de vida en el centro del tratamiento.
Un problema que crecerá de forma alarmante
De acuerdo con especialistas como la neuróloga Mayela Rodríguez, con más de 16 años de experiencia en trastornos del movimiento, México se encamina a formar parte de los países con mayor número de pacientes con Parkinson hacia el año 2050.
Este crecimiento no es casual. Se debe, principalmente, al aumento de la población y al envejecimiento demográfico. Sin embargo, también existen otros factores que están influyendo de manera importante, como la exposición a sustancias químicas presentes en el ambiente.
“Somos lo que comemos y lo que respiramos”, explican los expertos. En ese sentido, se identifican dos principales vías de exposición:
La inhalación de químicos en entornos laborales o industriales.
La ingestión de sustancias contaminantes a través del agua o alimentos, especialmente en la agricultura.
Estas condiciones han generado lo que algunos especialistas llaman una “pandemia silenciosa”, que podría duplicar o incluso triplicar el número de casos en las próximas décadas.
Regiones con mayor riesgo en México
El comportamiento de la enfermedad no es uniforme en todo el país. Existen zonas denominadas “calientes” donde se registran más casos, como Sinaloa y Colima, en el norte y occidente del país. En contraste, estados como Zacatecas y Querétaro presentan menor incidencia.
Estas diferencias pueden explicarse por diversos factores, entre ellos:
- Mayor exposición a pesticidas y agroquímicos en ciertas regiones.
- Diferencias genéticas en la población.
- Acceso desigual a servicios de salud y diagnóstico.

Además, durante la pandemia de COVID-19, se redujo la vigilancia y el registro de casos, lo que generó un subregistro que hoy complica dimensionar el problema con precisión.
Contrario a la creencia popular, el Parkinson no es exclusivo de adultos mayores. La enfermedad suele comenzar entre los 45 y 60 años, es decir, en una etapa productiva de la vida, cuando muchas personas aún trabajan, tienen responsabilidades familiares y proyectos en desarrollo.
Esto representa un impacto no solo en la salud del paciente, sino también en su entorno económico y social. Uno de los principales mensajes del panel de especialistas es que el Parkinson no debe entenderse únicamente como un trastorno del movimiento.

Si bien los síntomas más conocidos son:
- Temblor
- Rigidez
- Lentitud en los movimientos
existen otros síntomas menos visibles pero igual o más importantes, conocidos como síntomas no motores. Entre ellos destacan:
- Problemas de atención y concentración
- Deterioro cognitivo progresivo
- Depresión y ansiedad
- Trastornos del sueño
- Problemas gastrointestinales y urinarios
De hecho, se estima que hasta el 30% de los pacientes presenta deterioro cognitivo desde etapas tempranas, y este porcentaje puede aumentar hasta el 80% en fases avanzadas.
La importancia del abordaje multidisciplinario
Frente a esta complejidad, los expertos coinciden en que el tratamiento del Parkinson no puede depender de un solo especialista.
“El Parkinson no se trata de una sola decisión, sino de un equipo”, enfatizan.
Este equipo debe incluir:
- Neurólogos, encargados del diagnóstico y tratamiento médico.
- Psiquiatras, fundamentales para atender los aspectos emocionales.
- Neuropsicólogos, que evalúan y estimulan la función cognitiva.
- Especialistas en rehabilitación, quienes trabajan la movilidad y funcionalidad.
Uno de los puntos más relevantes es la relación entre el Parkinson y la salud emocional. La dopamina, sustancia clave en esta enfermedad, no solo regula el movimiento, sino también las emociones.
Por ello, la depresión, la ansiedad y los cambios de conducta son frecuentes en estos pacientes.
Los especialistas señalan que controlar estos aspectos puede incluso mejorar los síntomas motores, lo que refuerza la necesidad de incluir atención psiquiátrica dentro del tratamiento.
Otro aspecto fundamental es la rehabilitación. Sin embargo, los expertos advierten que existe una gran desinformación al respecto.
No basta con “hacer ejercicio” o seguir rutinas de internet. Cada paciente requiere un programa personalizado, diseñado según sus síntomas y necesidades específicas.
Además, la rehabilitación debe iniciar desde el momento del diagnóstico y mantenerse de por vida. Entre sus beneficios se encuentran:
- Mejorar la movilidad
- Reducir el dolor y la fatiga
- Aumentar la independencia del paciente
- Potenciar la efectividad de los medicamentos
- Avances científicos y esperanza
En cuanto a los avances en el tratamiento, la ciencia ha dado pasos importantes, aunque todavía no existe una cura definitiva.
Uno de los desarrollos más recientes es el uso de células madre modificadas, que han sido implantadas en pacientes en Japón con resultados prometedores tras 24 meses de seguimiento.
Asimismo, se anunció el inicio de la fase 3 de un medicamento modificador de la enfermedad, el cual busca atacar la proteína que se acumula de forma anormal en el Parkinson. Este estudio comenzará también en México, lo que representa una oportunidad importante para pacientes del país.
El papel de la familia y los cuidadores
El impacto del Parkinson no recae únicamente en el paciente. Las familias, especialmente los cuidadores, enfrentan una carga física y emocional considerable.
Se destaca que la mayoría de las cuidadoras son mujeres, quienes suelen experimentar desgaste por la atención constante.
Por ello, los especialistas recomiendan implementar estrategias de descanso, como permitir que el cuidador tenga al menos dos días libres, mientras otra persona asume temporalmente la responsabilidad.
Costos y desafíos del sistema de salud
Uno de los grandes retos es el costo del tratamiento. Aunque no se detalló una cifra exacta, se reconoce que el manejo integral del Parkinson puede representar un gasto significativo para las familias.
Además, el sistema de salud en México aún no está completamente preparado para enfrentar el incremento de casos. Si bien se han ampliado los estudios y la atención en algunas instituciones, persiste la falta de especialistas en diversas regiones del país.
Actualmente, centros especializados reciben pacientes de estados tan lejanos como Chiapas y Chihuahua, lo que evidencia la centralización de los servicios.
Detectar la enfermedad a tiempo es clave para mejorar la calidad de vida. Algunos signos tempranos incluyen:
- Cambios en la escritura
- Rigidez facial
- Alteraciones en la forma de caminar
- Problemas de sueño
En particular, el sueño REM juega un papel importante. Dormir entre 6 y 8 horas es lo ideal, aunque la calidad del descanso debe evaluarse de forma individual, incluso con apoyo de la pareja del paciente.
Los especialistas coinciden en que México enfrenta una “tormenta perfecta”: envejecimiento poblacional, exposición a toxinas y un sistema de salud limitado.
Ante este panorama, se hace un llamado urgente a:
- Prevenir la exposición a sustancias químicas
- Promover estilos de vida saludables
- Fortalecer la infraestructura médica
- Generar conciencia sobre la enfermedad
El Parkinson es mucho más que un temblor. Es una enfermedad compleja que afecta todos los aspectos de la vida de una persona y que requiere un enfoque integral para su tratamiento.
Aunque el diagnóstico puede ser difícil, también representa una oportunidad para reorganizar la vida, fortalecer vínculos y adaptarse a nuevas realidades.
Hoy más que nunca, el mensaje es claro: el futuro del Parkinson dependerá de las acciones que se tomen desde ahora. La información, la prevención y el trabajo en equipo serán clave para enfrentar uno de los mayores desafíos de salud del siglo XXI.