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El robo a transeúnte en vía pública con violencia es el crimen favorito de los bikers criminales, con un crecimiento de 30 por ciento de 2024 a 2025, con 206 detenidos en el primer año y 268 en el segundo

Crecen 29% delitos cometidos a bordo de motos en un año; en 2026 van más de 200 bikers criminales

Motos El número de bikers que emplearon una motocicleta para ejecutar lesiones dolosas por disparo de arma de fuego se acentuó 62 por ciento, de 13 a 21 en sólo un año. (Carlos Alberto Carbajal)

Los reportes de delitos cometidos a bordo de motocicletas son cada vez más comunes en las notas policiales, con sicarios que asesinan, persiguen, balean, roban a transeúnte e incluso cometen violaciones. Algunos criminales han utilizado este medio de transporte para ejecutar crímenes de alto impacto, que al mismo tiempo en que crece su circulación en las calles, no existen regulaciones ni políticas públicas o legislaciones suficientes para crear padrones completos de motocicletas que cuenten con los permisos necesarios para circular, con el registro de qué vehículos estuvieron involucrados en actividades delictivas.

Agentes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) han incrementado el número de detenciones de “bikers” infractores, en todos los delitos de alto impacto se registró la alza de 29 por ciento en la incidencia delictiva, de 573 motociclistas llevados al Ministerio Público por delitos de alto impacto en 2024 a 739 en el año posterior, 29 por ciento en el crecimiento de detenciones.

Robo a transeúnte con violencia, el preferido de los bikers

El robo a transeúnte en vía pública con violencia es el crimen favorito de los bikers criminales, con un crecimiento de 30 por ciento de 2024 a 2025, con 206 detenidos en el primer año y 268 en el segundo.

El ilícito con mayor subida en la incidencia a bordo de motocicletas es el robo a vehículo con violencia, de 78 a 111 crímenes en el periodo mencionado, 42 por ciento arriba en sólo 12 meses. También, el hurto a automotores sin violencia creció 20 por ciento, de 197 a 237 arrestos.

El crecimiento más notable fue el uso de la motocicleta para robar negocios con violencia, 69 por ciento; de 26 a 44 personas llevadas al Ministerio Público.

El número de bikers que emplearon una motocicleta para ejecutar lesiones dolosas por disparo de arma de fuego se acentuó 62 por ciento, de 13 a 21 en sólo un año. Los homicidas “potros” — motociclistas — también se intensificaron, de 35 a 41 detenidos de 2024 a 2025.

Motociclistas ejecutores de delitos de alto impacto al 10 de mayo 2026

  • Robo a transeúnte en vía pública con violencia - 89
  • Robo de vehículo sin violencia - 64
  • Robo de vehículo con violencia - 29
  • Robo a negocio con violencia - 21
  • Homicidio doloso - 7
  • Lesiones dolosas por disparo de arma de fuego - 3
  • Robo a transeúnte en vía pública sin violencia - 3
  • Robo a repartidor con y sin violencia - 2
  • Robo a casa habitación con violencia - 1
  • Violación - 1

México sin regulaciones claras para el uso de motocicleta

En varios países de América Latina se implementó una regulación que exige a los motociclistas el uso de chalecos con el número de placa de su vehículo, con la finalidad de mejorar la seguridad vial y facilitar la identificación de los conductores; en la Ciudad de México no se ha homologado la Ley General de Movilidad, que obliga a unificar los trámites y comunicar las bases de datos a las demás entidades.

Tampoco se reformó el Código Penal para endurecer las sanciones para quienes oculten placas, no se incrementó la pena de cárcel para quienes cometan un delito a bordo de una moto, ni se intentó revocar la licencia a quienes tengan conductas delictivas graves.

Al mismo tiempo, especialistas en movilidad ha señalado que entre las principales deficiencias jurídicas que facilitan que la motocicleta sea empleada para actividades delictivas es:

  • La venta de motocicletas sin un registro obligatorio
  • La circulación con placas clonadas o ilegibles
  • La ausencia de un padrón nacional confiable
  • La falta de normas claras sobre el uso de cascos y equipamiento de seguridad

América Latina reforzó sus medidas de seguridad

Los casos de Medellín y Bogotá fueron señalados como referentes por sus políticas de control vehicular, uso obligatorio de cascos certificados, luces encendidas durante el día y restricciones para circular en zonas sensibles.

Bogotá prohibió circular con acompañante sobre una motocicleta con cilindraje superior 125 kilómetros cúbicos, luego de que en 2017 se registraron más de cinco mil robos perpetrados por personas a bordo de motocicletas.

Estas medidas han permitido disminuir tanto la incidencia delictiva como los accidentes. Organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF) han documentado que los motociclistas representan más del 28 por ciento de las muertes por accidentes viales en la región y han recomendado implementar sistemas de registro, campañas educativas y controles de velocidad más estrictos.

En Europa, el modelo español destaca por su exigencia de formación obligatoria para motociclistas, seguros de responsabilidad civil, inspecciones técnicas periódicas (ITV) y sanciones por exceso de velocidad. Madrid, por ejemplo, ha restringido el ingreso de motocicletas contaminantes en zonas de bajas emisiones.

En los Países Bajos, Dinamarca y Noruega, las políticas de tránsito incluyen un registro digital obligatorio, fiscalización con tecnología inteligente (como radares y lectores de placas), restricciones ambientales y la exigencia de cascos certificados y seguros actualizados.

El Gobierno de Costa Rica anunció en 2023 un proyecto de ley que pretende emular un plan de Colombia que obliga a los motociclistas a portar un chaleco con el número de matrícula visible, como una medida contra los sicarios. Más del 60 por ciento de los homicidios en ese país se atribuyen al narcotráfico y una parte de estos son cometidos por sicarios en motocicleta.

Bolivia implementó un sistema de padrón de motocicletas en 2011, mientras que en Brasil, la implementación varía según el estado y municipio. Muchas regiones brasileñas comenzaron a exigir el uso de chalecos con números de placa a partir de 2014, como parte de un esfuerzo nacional para mejorar la seguridad vial y reducir el crimen.

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