
Desde las 10 de la mañana de este martes, a 48 horas de la inauguración del Mundial 2026, miles de miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se congregaron en Calzada de Tlalpan y Calzada Taxqueña con el fin de dirigirse en marcha hacia el Estadio Ciudad de México, sede de la inauguración de la fiesta del fútbol.
Maestros pertenecientes a secciones de todo el país avanzaron de manera coordinada por Tlalpan, provocando el cierre del Tren Ligero, la desviación de vehículos y unidades de transporte público.
Desde horas antes, en grupos de organizaciones vecinales de colonias aledañas al Estadio, se alertaba de la llegada de una fuerte presencia policial; colonias como el Reloj, Santa Úrsula, Ajusco y vialidades cercanas como Avenida Aztecas, comenzaron a ser inundadas por decenas de camiones, camionetas y patrullas de la policía capitalina.

En el cruce de Tlalpan con División del Norte, la flotilla de uniformados se reunieron equipados con escudos, cascos, y extintores para hacer frente a los maestros de las zonas más vulnerables del país.
Para evitar el paso de los manifestantes, se hizo uso de bloques de concreto, un camión de transporte de caballos y una grúa que cubrían la totalidad del carril de Calzada de Tlalpan; detrás de esta muralla se encontraban decenas de formaciones policiales, ubicadas incluso en la entrada del Hotel Real del Sur.
También se trasladó un camión de bomberos y una ambulancia, anticipando violentos resultados por parte de los maestros inconformes.
Cerca de las 12:30 del día, el contingente de la CNTE llegó al punto de confrontación, encabezado por una valla de maestras y seguido por miles de asistentes. Aunque su principal objetivo era llegar al Estadio y realizar un mitin ahí, el plan cambió al ver la resistencia policial. Por dos horas dirigentes del movimiento emitieron sus discursos en los que resaltaron la “cerrazón” del gobierno por no permitir el libre tránsito hacia un estadio “que le pertenece al pueblo”.

Destacaron, que esta intervención policiaca evidenció que ellos no tienen que hacer mucho si quieren provocar cierres viales, ya que, a la mínima provocación, será el mismo gobierno el que mande a realizar los cierres. Insistieron en que su movimiento continuará creciendo y alimentándose de más integrantes conforme pasen los días y no hayan resoluciones a su favor o una respuesta favorable a la solicitud de que la Presidenta Claudia Sheinbaum negocie directamente con ellos.
Detrás de la trinchera policial, se observó la presencia del secretario de Gobernación de la capital, César Cravioto, quien estuvo negociando con el dirigente del movimiento, Pedro Hernandez, con el fin de mantener el movimiento como una marcha pacífica.

Minutos después de las dos de la tarde, el mitin terminó con el himno “Venceremos” de la disidencia magisterial, y los inconformes retornaron a su campamento vitoreando no haber caído en provocaciones, aunque algunos asistentes evidentemente se quedaron con la adrenalina contenida.