
El origen de la marcha por el orgullo LGBT en México se remonta a 1978. El 26 de julio de ese año, un grupo de personas del Frente de Liberación Homosexual marchó discretamente durante la conmemoración de la Revolución Cubana. La primera marcha oficial del orgullo se realizó el 29 de junio de 1979, con unas mil personas en el Ángel de la Independencia.
Sin embargo, con el paso de los años, expuesto pero integrantes de la comunidad LGBT, la marcha del orgullo se transformó en un lugar para que las marcas se publiciten y utilicen el mes de junio para acompañar la causa que dice no a la discriminación, pero los 11 meses restantes del año, señalan, no abonan en costruir espacios de igual, seguridad y respeto.
En 1978, sesafiantes y entre adrenalina, carteles y consignas como “¡No hay libertad política si no hay libertad sexual!” y “¡Sin libertad sexual no habrá liberación social!” los primeros manifestantes avanzaban y con sus pasos escribían un nuevo episodio en la vida pública y en la lucha por el reconocimiento de los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, travestis, transexuales e intersexuales (LGBTTTI+).
El orgullo es un proyecto político que surgió para contrarrestar las ideas negativas sobre las personas homosexuales y trans; es decir, hacer frente a los prejuicios que las concebían como patológicas, anormales, amorales y perversas. Tenía como principal estratagema enunciar con orgullo y dignidad la existencia de las personas LGBT+, existencia que era criminalizada y estigmatizada. Precisamente esta estrategia buscaba darle un vuelco radical a las ideas satanizadoras y acabar con ellas.
Posteriormente, el dos de octubre del mismo año, el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR), el Grupo Lambda de Liberación Homosexual y el Grupo Autónomo de Lesbianas Oikabeth participaron en un contingente en la marcha conmemorativa de los 10 años de la represión del movimiento estudiantil de 1968. Estas manifestaciones son consideradas precursoras del orgullo en México.
Un año después de la conglomeración de 1978, que apenas se conformó por algunas decenas de personas, se realizó la primera Marcha del Orgullo Homosexual en la Ciudad de México (1979) y 40 años después sería conocida como Marcha del Orgullo LGBTTTI de la Ciudad de México, “Orgullo 41: Ser es resistir”.
Renta de espacios en la marcha en más de 1 mdp
A pesar de que la marcha tiene la costumbre de exhibir automotores alegóricos, los comités organizadores han impuesto costos hacia estos vehículos que buscan recorrer las calles de la capital, lo que, para autoridades y participantes, diluye las razones por las cuales fue creada la protesta y únicamente beneficia intereses económicos de particulares.
Paquete diamante: 1 millón de pesos. Incluye lugar y permiso para que desfile el automotor de la organización interesada dentro de los primeros 15 lugares de la marcha, autobús con full branding y logotipo de marca.
Paquete Platino: 300 mil pesos. Consta de lugar y permiso para que desfile el automotor de la organización interesada dentro de los lugares de la marcha del 16 al 30.
Paquete Oro: 100 mil pesos. Incluye lugar y permiso para que desfile tu automotor dentro de los lugares de la marcha del 31 al 45 en el carro alegórico del Comité Pride.
Una vez que se difundieron los precios para transitar por las calles, la Dirección General de Diversidad Sexual y Derechos Humanos de la Secretaría de Inclusión y Bienestar Social (SIBISO) calificó estos costos como un acto ventajoso que podría restar visibilidad al movimiento LGBT+.
“Soy parte de la comunidad LGBT y cada junio siento una mezcla de orgullo y de incomodidad. Ver cómo tantas marcas cambian sus logos a colores arcoíris y lanzan campañas ‘inclusivas’ puede parecer un avance, pero muchas veces se queda solo en eso: una estrategia de marketing”.
“El resto del año, esas mismas empresas no hablan de nosotros, no apoyan causas reales ni generan espacios seguros para sus propios empleados. No se trata de poner una bandera en un producto, se trata de compromiso constante”.
“Para mí, el orgullo no es una temporada. Es algo que vivimos todos los días, con luchas reales y necesidades reales. Si las marcas de verdad quieren ser aliadas, deberían demostrarlo con acciones todo el año, no solo cuando es conveniente o rentable.”, dijo a Crónica Jonathan, integrante de la comunidad LGBT.
Solidaridad “rainbow” diluida
La “solidaridad rainbow” no sólo tiene que ver con la renta de espacios, si no que múltiples marcas utilizan a los colores del arcoiris en sus logotipos en redes sociales, y aunque esto ha gozado de gran aceptación, también se ha abierto el debate sobre si en realidad, estas empresas apoyan a la comunidad o se aprovechan de la situación para comercializar sus productos.
Mientras que algunos han adaptado sus logos con la bandera LGBT, otras han lanzado al mercado productos alusivos, a lo que miembros de la comunidad han señalado que no sirven de nada estas iniciativas si no están acompañadas de acciones a favor de los derechos.
“Creo que es algo que tiene dos caras. Por un lado, la visibilidad siempre es importante, pero también es evidente que muchas marcas lo hacen más por tendencia que por convicción. En junio todo se llena de arcoíris, pero pasa el mes y desaparece completamente el interés.”
“Se siente superficial. No basta con cambiar un logo o lanzar una campaña si detrás no hay acciones reales. Muchas de estas empresas no tienen políticas internas inclusivas o no apoyan a la comunidad fuera de ese periodo. Entonces, más que inclusión, parece oportunismo.”
“Si realmente quieren ser aliadas, deberían involucrarse todo el año: apoyar organizaciones, generar espacios seguros para empleados LGBT, visibilizar nuestras historias de forma constante. No se trata de marketing, se trata de compromiso.”
“Para mí es un momento importante de visibilidad y celebración, pero también de reflexión. El orgullo no es solo una campaña o un mes; es algo que vivimos todos los días. Por eso duele un poco ver que para algunos solo es una oportunidad comercial.”
“Que escuchen más y actúen mejor. La comunidad LGBT no necesita sólo símbolos en junio, necesita aliados reales todo el año”, subrayó Jessica, activista.