Metrópoli

El oriente de la ciudad sigue mostrando calles rotas, reparaciones que se deshacen con las primeras lluvias, socavones, basura acumulada y vialidades que se vuelven intransitables

Iztapalapa: 7 mil 700 millones después, las calles siguen en el abandono

Iztapalapa: 7 mil 700 millones después, las calles siguen en el abandono

Aleida Alavez Ruiz compareció en mayo ante comisiones del Congreso de la Ciudad de México para rendir informe sobre los avances de su gobierno y habló de recursos cercanos a los 7 mil 700 millones de pesos. Con un discurso centrado en la rehabilitación de vialidades, drenaje y servicios urbanos, su administración prometió mejorar la infraestructura de Iztapalapa.

La realidad que enfrentan diariamente más de 1.8 millones de habitantes dista de ese compromiso. Calles recién pavimentadas que vuelven a llenarse de baches tras las primeras lluvias, socavones que permanecen semanas sin atender, basura acumulada que obstruye coladeras y avenidas donde el tránsito de autobuses, microbuses, camiones de carga y automóviles termina por destruir una carpeta asfáltica construida con soluciones temporales conforman un paisaje que los vecinos describen como abandono.

Tan solo a inicios de junio se reportaron encharcamientos severos por lluvias en inmediaciones de la estación Acatitla del Metro y sobre Calzada Ignacio Zaragoza, a la altura de Santa Martha Acatitla, con acumulaciones de agua que colapsaron la circulación y obligaron a liberar coladeras para sacar el agua.

Iztapalapa: 7 mil 700 millones después, las calles siguen en el abandono

No es un caso único, pues el Atlas de Riesgos capitalino registró 349 puntos recurrentes de encharcamiento en la ciudad y, de ellos, Iztapalapa fue la demarcación más golpeada con 92 zonas afectadas, cifra que explica por qué cada tormenta se transforma en un operativo de emergencia y no en una simple molestia de temporada.

A ese patrón de inundación se suma una red vial cansada, parchada y maltratada por el tránsito diario. Iztapalapa recibe un flujo constante de transporte público grande, autos particulares, motos, camiones de carga y vehículos de reparto que circulan por calles angostas de colonias populares y por avenidas donde la carpeta asfáltica ya no aguanta otra temporada de lluvia.

La administración presume jornadas de bacheo y reencarpetado en La Era, Las Peñas y Francisco Villa; también reportó trabajos en Puente Ramírez, Los Reyes Culhuacán y en un tramo de Periférico Oriente entre Ermita Iztapalapa y Calzada Ignacio Zaragoza. Pero la sensación vecinal es que muchas de esas reparaciones duran poco, porque se hacen como remedio inmediato y no como reconstrucción de fondo.

Iztapalapa: 7 mil 700 millones después, las calles siguen en el abandono

El parcheo y las reparaciones parciales son soluciones temporales, tapan el daño, pero no restituyen la integridad del pavimento, especialmente cuando hay hundimientos, filtraciones y desgaste acumulado. En la Ciudad de México, la temporada de lluvias vuelve visibles los hoyos y, al mismo tiempo, acelera su reapertura.

Iztapalapa es el caso más brutal de esa ecuación, pues una calle que se pavimenta hoy puede volver a verse mal en pocas semanas si la base está dañada, si el drenaje no se rehace o si la intervención solo tapa la superficie. Dicho de otra forma, no falta asfalto, falta obra seria.

De enero a mayo de 2026, Iztapalapa encabezó los reportes por baches en la ciudad con 2 mil 57 casos, y el 86.2 por ciento seguía sin atender. La alcaldía fue la que recibió más apoyo para repavimentación dentro del Fondo de Repavimentación, con 134.9 millones de pesos; aun así, esa inyección no se refleja con claridad en las colonias.

Iztapalapa: 7 mil 700 millones después, las calles siguen en el abandono

En una demarcación que presume ser la más poblada de la capital, esos números deberían traducirse en calles transitables, pero entre más dinero etiquetado, más reportes ciudadanos, y el mismo enojo en las banquetas.

Ese enojo ya se expresa sin filtro en chats vecinales, audios y redes sociales. “Aleida Alavez, a ver si ya te pones a trabajar y arreglas las calles de Iztapalapa”, es una de las frases que más repiten la misma denuncia, que a la fecha, sigue sin ser escuchada.

Vecinos consultatos por este medio reflejan una percepción extendida de abandono, de reparaciones efímeras y de obras que se anuncian con estruendo pero no resisten la siguiente lluvia.

En Reforma Política, Sector Popular, Culhuacán, Barrio San Miguel y Puente Titla, por citar colonias que el propio Congreso capitalino mencionó al discutir la comparecencia de la alcaldesa, el reclamo repite que la movilidad cotidiana se vive como una carrera de obstáculos.

La basura agrava todavía más el paisaje urbano. En una calle cercana a la Central de Abastos se observan montones de llantas, muebles y basura que vecinos describieron como un foco de infección.

En Leyes de Reforma, habitantes denunciaron un tiradero clandestino que atrae ratas y mantiene el entorno en condiciones insalubres. Y en San Simón Culhuacán, vecinos padecen los efectos de una fábrica de residuos sólidos que, según los vecinos, opera ilegalmente y ha sido suspendida varias veces.

Cuando la basura invade la vía pública ensucia, pero tapa coladeras, detona plagas y prepara el siguiente encharcamiento. En Iztapalapa, el descuido urbano siempre termina regresando como una factura hidráulica.

La alcaldía, mientras tanto, insiste en que sí hay política pública. En noviembre de 2025 presentó “Iztapalapa separa sus residuos”, y a finales de diciembre lanzó jornadas de difusión para promover la separación de basura. Pero la realidad de la calle dice que el problema va mucho más allá del mensaje institucional.

Los vecinos dicen que la ciudad no solo necesita que la gente separe desechos; necesita recolección eficiente, vigilancia contra tiraderos clandestinos, barrido constante y sanción real a quien ensucia la vía pública. Si no, la política ambiental termina siendo un eslogan que convive con banquetas saturadas de basura y coladeras tapadas justo donde el agua debería correr.

En paralelo, el Gobierno capitalino anunció en 2026 una inversión de mil 200 millones de pesos para obras de drenaje en Iztapalapa, dentro de un paquete mayor para infraestructura hídrica. No obstante, la administración local solo es responsable de las vialidades primarias.

La alcaldía Iztapalapa se tiene que encargar de todas las calles y avenidas secundarias, es decir, las vialidades al interior de las colonias. Esto representa alrededor del 92% de la red vial de la Ciudad de México, mientras que sólo el 8% corresponde a vías primarias.

La propia ciudad reconoce que la demarcación es una de las que más necesita intervención, pero las lluvias siguen dejando calles convertidas en canales, accesos al Metro rebasados y pasos vehiculares atrapados.

Cuando una alcaldía de 1.8 millones de habitantes enfrenta cada tormenta con cierres viales, socavones y basura acumulada, la discusión deja de ser técnica y se vuelve política.

Iztapalapa está fallando por obras que se anuncian pero no consolidan, presupuestos que se presumen pero no se traducen en calles más firmes, baches que se tapan para volver a abrirse y colonias enteras que viven entre el agua, el polvo y la basura.

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