Metrópoli

La CDMX es una ciudad sin salidas de agua naturales; a esto, ahora se suman patrones de precipitación más distantes entre sí pero de mayor intensidad

Reto de lluvias: Infraestructura que se hunde, crisis climática y basura en alcantarillas

Subsecretario de Operación de Infraestructura Hidráulica y Eficiencia de la Segiagua, Ricardo Alberto Munguía Alfaro (DianaCZ)

Crónica estuvo en el Centro de Mando Operativo de la Secretaría de Gestión Integral del Agua del Gobierno de la Ciudad de México (SEGIAGUA), el punto donde se monitorea en tiempo real cómo transcurren las lluvias en cada punto de la capital en una acción coordinada con personal de la Conagua, CAEM, Protección Civil, Seguridad Ciudadana, Cuerpo de Bomberos, entre otras, con la finalidad de brindar atención oportuna e inmediata en caso de siniestros ocasionados por las lluvias.

En entrevista, el subsecretario de Operación de Infraestructura Hidráulica y Eficiencia, Ricardo Alberto Munguía Alfaro, explicó las situaciones de riesgo que agravan las inundaciones en el Valle de México, cómo opera la dependencia en temporada de lluvia, el desarrollo del protocolo implementado durante el Mundial y cómo afecta la presencia de basura en los drenajes.

La Ciudad de México enfrenta una batalla constante con el manejo del agua pluvial para su desalojo; la capital del país se ubica en una zona de alta densidad pluvial sin salida natural a cuerpos de agua, condición geográfica que agrava los efectos del cambio climático en los patrones meteorológicos de las lluvias, que ahora se presentan más distantes pero con mayor intensidad, lo que exige un mayor esfuerzo para realizar acciones de regulación y control del agua.

Gracias a esta condición, la capital mexicana cuenta con una amplia red de drenaje funcional a la que se le brinda un mantenimiento constante. Entonces ¿por qué continúan las inundaciones y grandes encharcamientos? Debido a tres principales factores:

La vida útil de la infraestructura hidráulica se agota aceleradamente debido a que la mancha urbana crece más rápido de lo que se rehabilitan las tuberías, muchas de las cuales superan los 150 años de antigüedad. Esta situación se agrava por el hundimiento constante de la ciudad, el cual altera las pendientes de los ductos y afecta su capacidad para desalojar el agua en la dirección correcta, generando una necesidad de sustituir los sistemas que dejan de funcionar.

“Por ejemplo, Gran Canal, Río Churubusco, todos los ríos que atravesaban la ciudad, pues al final se quedaron en niveles que ya no podemos desalojar, y por eso tenemos tantas plantas para subir el agua de la ciudad a los ríos, y los ríos que vayan al drenaje profundo, y que el drenaje profundo, por eso se construye así, se construye hasta un nivel en el que ya no hay hundimiento ni inclinación”.

El problema se agrava por el mal uso que se da al sistema de drenaje, en especial con el manejo inadecuado de los desechos, pues provoca que la basura y residuos sólidos terminen en las tuberías.

“El drenaje es para desalojar agua popular y agua sanitaria, nada más. No basura, no heces de perros, no materiales de construcción, nada”.

El plan de acción es lo más importante

Aunque esta infraestructura para la captación y conducción del agua está cumpliendo su función, en los últimos años los evidentes cambios meteorológicos en los que factores como la acumulación y la intensidad de la lluvia están siendo impredecibles; en días recientes se han producido precipitaciones muy intensas en las que el acumulado de agua llega a alcanzar los 35 milímetros en menos de media hora (en una relación de litro de agua por metro cuadrado), que por su anomalía, superan la capacidad de las tuberías de conducción de la capital, explica que no existe una infraestructura capaz de conducir esos volúmenes porque serían enormes, impagables y estarían prácticamente en desuso el 99% del tiempo.

“Somos el único organismo en el país, somos la Secretaría, pero somos una entidad pública que opera el sistema de agua potable, de drenaje y alcantarillado, que contamos con un radar meteorológico y con una red de pluviómetros grandísima.

La labor más importante de la Segiagua no se concentra actualmente en generar más infraestructura o cambiar los 15 mil kilómetros de tubería de drenaje que ya se encargan de mantener vacía la Ciudad, sino en generar planes que permitan el correcto aprovechamiento de los recursos funcionales con los que ya cuenta, así como evaluar las situaciones de riesgo y priorizar dónde requiere brindar la atención con mayor urgencia; por ejemplo, al catalogar las acumulaciones de agua en la calle un encharcamiento y una inundación no son lo mismo. Un encharcamiento puede desalojarse con la corriente del agua en ciertos minutos, sin embargo, una inundación sí requiere la intervención de personal y equipo especializado para realizar acciones de bombeo o desazolve.

Este año se presume una mejora en comparación con lo que se realizó el año pasado gracias al plan de desarrollo continuo y de aprovechamiento de lluvia y control para mitigar las inundaciones que parte de accionar primero en las zonas más conflictivas y partir a las menos conflictivas.

Por la dirección de la entrada de lluvias a la zona del Valle de México, el oriente estaba posicionado como la zona más conflictiva por lo que ahí es donde se realizaban las inversiones y acciones más importantes para el desalojo de agua pluvial, sin embargo, este año el patrón de las lluvias ha cambiado, se ha registrado una mayor entrada del lado poniente, un fenómeno que ha exigido que se concentren mayores esfuerzos en esta región para descargar el agua.

“No hay presupuesto, ni plan, ni proyecto, ni ciudad que aguante una inversión masiva para cambiar todo. Tiene que ser un plan”.

El año pasado la alcaldía Gustavo A. Madero contó con afectaciones en aproximadamente 300 predios que necesitaron la intervención de la dependencia que tardaba más de 20 horas en desalojar el agua acumulada. En comparación, este año únicamente se registró un caso en el que se invirtió menos de una hora en ser atendido gracias a las mejoras realizadas en los planes de acción a partir de lo observado en eventos pasados.

Las precipitaciones tan intensas que se han presentado este 2026 en el poniente han incluido una gran cantidad de granizo, un factor que agrava la eficiente extracción de agua ya que es un obstructor parecido a la basura al tapar el drenaje e impedir el correcto funcionamiento de la red.

Centro de monitoreo de la Segiagua (DianaCZ)

Operativo Tlaloque

Así es como se desarrolló el Operativo Tlaloque, un esquema que se divide en dos vertientes: la parte operativa y la parte preventiva.

La parte operativa inicia cuando comienza a llover, consiste en tener todas las herramientas disponibles para poder movilizarlas cuando sea necesario; la Segiagua tiene 45 puntos en la Ciudad donde están desplegados los equipos de desazolve, de bombeo de emergencia como sus camiones Hércules junto a más elementos materiales y al capital humano con la finalidad de que cuando se presente una situación que requiera atención, estos no tengan que desplazarse desde algún punto distante, sino que se pueda responder con mucha más rapidez.

La parte preventiva es permanente, ya que, aunque no sea temporada de lluvia, se brinda un proceso de mantenimiento permanente de la red donde se atiende la mayor cantidad de infraestructura posible para que esté en óptimas condiciones con acciones de bombeo, desazolve y una coordinación permanente con la Conagua, CAEM y las alcaldías de la Ciudad de México.

Efecto basura

La basura es la principal causa de inundaciones en la red, su acumulación en sitios incorrectos genera un fenómeno que entorpece toda la puesta en marcha y los esfuerzos desplegados de esta dependencia. Las tuberías que conforman el drenaje son construidas para funcionar de forma automática en el desalojo de agua, para ello cuentan con cierta inclinación para que el líquido fluya con cierta velocidad, si hay basura, esta velocidad disminuye y comienza a provocar acumulaciones en el sistema de circulación.

De acuerdo con las estimaciones de la Segiagua, 8 de cada 10 encharcamientos están relacionados con la basura, botellas de PET, vehículos, colchones, rines de carros, llantas y una inmensidad de objetos que forman cúmulos de hasta 3 metros de altura que llegan hasta las lumbreras y que funcionan como alcantarillas en el drenaje profundo y cierra el paso a la corriente de agua, provoca daños en la infraestructura y absorbe una mayor cantidad de inversión.

Efectivo el plan durante el Mundial

Como parte de los preparativos para recibir la justa mundialista en la Ciudad de México en pleno verano, cuando más se presentan lluvias en la capital mexicana, fue necesario que las autoridades locales garantizaran a la FIFA que las precipitaciones no serían un impedimento para la realización de los enfrentamientos.

La Segiagua implementó una preparación durante meses para desplegar operativos en la zona del Estadio Ciudad de México, cerca del FanFest del Zócalo y Reforma, con el objetivo de evitar siniestros por la acumulación de lluvia, pero también para abastecer de agua para los baños públicos.

Sin embargo, a estos eventos llegó mucha más gente de la que la Secretaría contempló en un inicio y se registraron eventos que no estaban planeados.

Los severos encharcamientos en Paseo de la Reforma durante los festejos por los triunfos de la Selección Mexicana tuvieron como origen la inundación de la ciudad y, en particular, de esta zona céntrica, pero fue agravada a niveles extremos por la basura generada por los millones de personas congregadas que desechaban al suelo los empaques de comida, envases de bebidas, bolsas de plástico, paraguas, impermeables, colillas de cigarro, objetos para fiesta y las particulares latas de espuma que protagonizaron estas celebraciones, objetos pequeños, de material rígido que fácilmente se cuelan por las alcantarillas y colapsan los principales accesos del agua para dirigirla a su desalojo.

Sin embargo, el operativo fue calificado como exitoso porque cumplió con el despliegue de equipo y de personal, mitigando los siniestros presentados y ayudando a que no se repitieran.

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