
Las dificultades del transporte público en la Ciudad de México son una constante desafortunada en el día a día de la vida capitalina, sin embargo, esta mañana se presentó un incidente distinto al rendimiento diario de la movilidad pública, ya que el servicio interrumpido de una unidad de Troblebús en Paseo de la Reforma tuvo por causa el robo de cableado, práctica delictiva común en el mercado negro de reciclaje.
Dado que una parte del cable quedó colgando y representó riesgo tanto para peatones como automovilistas, las autoridades tuvieron que suspender temporalmente el servicio de un Trolebús de la Línea 5 para abanderar la zona.
Trolebús CDMX: ¿qué pasó con la unidad en Paseo de la Reforma eeste jueves 6 de agosto?
Según se detalló en los primeros informes del incidente, el conductor de una unidad de Trolebús CDMX se percató de que un cable aéreo de energía eléctrica estaba colgando, por lo que dio aviso a las autoridades para evitar riesgos a transeúntes y personas conductoras en la zona.
La unidad afectada por interrupción momentánea a su servicio pertenecía a la Línea 5 del Trolebús, mientras que los hechos se desarrollaron en uno de los puntos de su recorrido: Paseo de la Reforma y Eje 2 Norte, a la altura de la Torre Zacatecas, en Tlatelolco, alcaldía Cuauhtémoc, en la Ciudad de México.
El Trolebús permaneció varado hasta el arribo del Servicio de Transportes Eléctricos, organismo que se encargó de restablecer la energía eléctrica y el buen funcionamiento de la catenaria, esencial en cables aéreos al alimentar el hilo de contacto.
A diferencia de esta única unidad, el servicio de Trolebús CDMX no se suspendió por completo, ya que el resto de los equipos de transporte de esta línea continuaron su recorrido con baterías.
¿Por qué las personas se roban los cables de transporte público?
El robo de cableado es uno de los crímenes más comunes que suele enfrentar el transporte público en México y otros países del mundo, ya que el objetivo de estos grupos delictivos consiste en sustraer cables de las redes públicas o privadas de luz, transporte, internet o telefonía, específicamente para extraer el cobre, material cotizado en chatarreras ilegales.
Según la demanda del reciclaje, el cobre de estos cables robados se vende por kilo y, al ser un delito grave tipificado en la capital, su condena es de 3 a 7 años de cárcel, de acuerdo a lo estipulado en el Artículo 224 del Código Penal de la CDMX.