Metrópoli

Algunos puestos ambulantes combinaban la venta de bebidas alcohólicas con pirotecnia sin ser detenidos por las autoridades

Retan ambulantes de bebidas alcohólicas, pirotecnia y bikers a operativo

Decoraciones fiestas patrias (Crisanta Espinosa Aguilar/Cuartoscuro)

Los vendedores de pirotecnia, bebidas embriagantes y los organizadores de rodadas de motociclistas intentaron burlar el operativo que la policía capitalina implementó para inhibir estas conductas.

Aunque la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) instaló el operativo “Cero Pirotecnia” en algunas estaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro, dicho despliegue quedó rebasado en la zona de La Merced, dado que en vía pública la comercialización de fuegos artificiales se llevó a cabo sin restricción.

Si bien, los agentes de la Policía Bancaria Industrial en el Metro revisaron de manera minuciosa todos los bultos voluminosos que ingresaban a las estaciones y decomisaban la pirotecnia, a unos pasos de estos puntos, los cohetes, palomas y chifladores se vendían a vista de las autoridades.

Las inspecciones iniciaron hasta después de las 11 horas, cuando el flujo de personas en el Metro se intensificó, antes se dejaba pasar a usuarios con bultos voluminosos. Después, las revisiones eran permanentes.

Aún cuando del 1 al 13 de septiembre, personal policial, en colaboración con personal del STC Metro, aseguró 344 kilogramos de estos artículos en diversas estaciones, los puestos ambulantes en el mercado de la Merced y sus inmediaciones no eran retirados. En la avenida Circunvalación la presencia de las autoridades era poca, ya que incluso, algunos puestos combinaban la venta de pirotecnia con las bebidas alcohólicas.

“Sí hay Corona”, gritaban los ambulantes para anunciar la venta de cerveza.

La tarde del 15 de septiembre, una rodada de alrededor de 18 motociclistas arrancó su camino en la esquina con Fray Servando Teresa de Mier y realizaron una parada a la altura de la calle C. Ramón Corona, donde compraron micheladas en un puesto ambulante. Ahí permanecieron unos 10 minutos, mientras bebían sin que alguna autoridad los detuviera.

Avanzaron a toda velocidad hasta el cruce con República de Uruguay, donde sí había patrullas, pero los bikers se dispersaron por calles de la colonia Zona Centro; en ese punto invadieron banquetas y accesos peatonales.

Del cruce con Fray Servando y Circunvalación y sus entronques con C. General Anaya, C. Manzanares y Corregidora — una distancia de alrededor de 500 metros — estaban instalados cuatro ambulantes de bebidas alcohólicas preparadas, que en su negocio también ofrecían pirotecnia. En esa zona sólo una patrulla del sector Morelos estaba en la zona. Sí había policías a pie, pero estaban en Calle de Roldán, cinco calles al poniente de ese punto.

Para burlar a las autoridades, los bikers infractores avanzaban por los pequeños pasillos de acceso a la estación Merced del Metro, donde peatones también consumían bebidas alcohólicas.

La comercialización, almacenamiento, transporte y fabricación de fuegos artificiales está regulada de forma estricta por la Secretaría de la Defensa bajo la Ley Federal de Pirotecnia. Vender “cohetes” en tianguis, mercados públicos, romerías o la vía pública sin los permisos federales correspondientes constituye un delito. Según la Ley de Cultura Cívica de la CDMX (Art. 28, Frac. VII), tronar cohetes sin autorización es una infracción Tipo C. Las multas van desde las 21 hasta las 30 Unidades de Medida y Actualización (UMA), lo que equivale a un costo de $2,463.51 a $3,519.30 pesos.

Con todo y estas sanciones, el ambulantaje de fuegos artificiales no se detuvo ni fue sancionado en La Merced.

Los puestos de alimentos que utilizan tanques de gas para la preparación de sus productos se colocaron a un lado de los puestos que venden pirotecnia. Los cohetes y chifladores con pólvora estaban a menos de 100 centímetros de los aparatos de combustión, ni de las estufas. Los recorridos a pie de los policías no llegaron hasta ese punto.

Los niños — algunos hijos de vendedores ambulantes — jugaban y quemaban pirotecnia en la vía pública, a unos pasos de los tanques de gas y de los automóviles y motocicletas que corrían en el cruce de Fray Servando y Circunvalación. El dispositivo de vialidad era intermitente, sólo por algunos minutos antes de las 12:00 horas la circulación era dirigida por los policías, después de esa hora el conflicto vial fue constante.

Más tarde, después de las 14:00 horas, la presencia policial que era intermitente en el mercado y sus alrededores se diluyó. El ambulantaje creció y la venta de bebidas alcohólicas también aumentó, incluso en vías principales con más puntos de videocámaras del C5.

El número de tanques de gas de puestos de comida también creció, así como los niños que entendían fuegos artificiales.

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