
La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, encabezó el homenaje a las víctimas, sobrevivientes, rescatistas, organizaciones sociales y colectivos de damnificados de los sismos de 1985 y 2017.
Esto, con la finalidad de reconocer la solidaridad y organización ciudadana con la que contribuyeron a enfrentar las consecuencias de estas tragedias.
Desde el jardín flotante Tlallipan, la mandataria reiteró su compromiso para concluir la reconstrucción hasta que la última familia afectada pueda regresar a su hogar, pues su gobierno es heredero de la lucha social surgida posterior al sismo de 1985.
“Hoy rendimos homenaje a las víctimas del 85 y 2017. Y la memoria obliga, quienes hoy gobernamos estamos obligados porque sabemos de dónde venimos: Venimos de las costureras del 85, venimos de los damnificados organizados, venimos de las luchas por vivienda, venimos del Movimiento Urbano Popular. Venimos de la lucha desde abajo y por eso estamos aquí y por eso vamos a cumplir y vamos a seguir transformando esta ciudad”, aseguró.
Durante su mensaje, la jefa de Gobierno reconoció la labor de instituciones de emergencia, organizaciones civiles, colectivos de damnificados y ciudadanos que participaron en las labores de rescate y reconstrucción.
Asimismo, destacó la presencia de representantes históricos de los movimientos surgidos tras los terremotos, entre ellos integrantes del Sindicato de Costureras 19 de Septiembre, organizaciones vecinales y colectivos de familias afectadas, al señalar que los sismos forman parte de la memoria colectiva de la ciudad y constituyen una lección permanente sobre la capacidad de organización del pueblo ante la adversidad.
En ese sentido recordó que el terremoto de 1985, subrayó que la respuesta ciudadana evidenció la fuerza de la solidaridad popular frente a la insuficiencia gubernamental de la época, dando origen a movimientos sociales, vecinales, sindicales y de vivienda que transformaron la vida pública de la capital y fortalecieron la lucha democrática.
“Vivimos una auténtica primavera de efervescencia y fraternidad popular que sembró una semilla que florecería después en la transformación de la ciudad y del país. Éramos jóvenes, pero fuimos parte de esa lucha y allí aprendimos a organizarnos, allí aprendimos a militar por la justicia”.
Beugada dedicó una mención especial al movimiento de las costureras que emergió tras el colapso de los talleres textiles de San Antonio Abad, al que calificó como un símbolo de dignidad, organización y justicia social. Destacó que la lucha de estas mujeres dejó una profunda huella en la historia de la ciudad y contribuyó a la construcción de una ciudadanía más participativa y consciente de sus derechos.
Al referirse al sismo de 2017, Brugada destacó que una nueva generación volvió a demostrar la misma capacidad de solidaridad y organización que caracterizó a la ciudad en 1985, y mientras se organizaban las cadenas humanas, brigadas de apoyo por parte de miles de voluntarios la cúpula del gobierno se organizaba para hacer negocios.
“No podemos olvidar que quienes tenían la responsabilidad de la reconstrucción en 2017 terminaron con graves investigaciones por corrupción. Hay que decirlo con claridad, mientras abajo el pueblo se organizaba para levantar la ciudad, arriba la cúpula del gobierno se organizaba para aprovechar, para tratar de hacer negocios o para robar”, criticó.
Asimismo, señaló que ante ello su administración y los gobiernos de la Cuarta Transformación asumieron la reconstrucción de viviendas afectadas como una responsabilidad pública, transparente y con enfoque social, dejando atrás esquemas que pretendían trasladar costos y deudas a las familias damnificadas.
En este contexto, informó que el programa de reconstrucción registra actualmente más de 97 por ciento de avance, con 20 mil 556 viviendas entregadas a familias afectadas y los inmuebles que permanecen en proceso de construcción presentan avances superiores al 60 por ciento, con una inversión pública total superior a los 15 mil 500 millones de pesos.
“Nuestro compromiso es invariable: La reconstrucción termina cuando la última familia regrese a casa, y en eso estamos comprometidas y comprometidos para hacerlo lo más rápido posible”, subrayó.
La secretaria de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, Myriam Urzúa Venegas, destacó que los sismos de 1985 y 2017 fortalecieron la solidaridad, la organización y la capacidad de respuesta de la población ante situaciones de emergencia.
Señaló que la tragedia de 1985 impulsó el nacimiento de la protección civil en México, mientras que la experiencia de 2017 permitió avanzar de un enfoque reactivo hacia uno preventivo, mediante la consolidación de la gestión integral de riesgos y una mayor preparación ante emergencias.
Urzúa Venegas informó que la Ciudad de México cuenta actualmente con un sistema de atención de emergencias sísmicas articulado, así como un Plan de Emergencia Sísmica que se evalúa y mejora después de cada simulacro. Esta estructura territorial involucra a más de cinco mil funcionarios de distintas dependencias para garantizar una respuesta coordinada y oportuna ante una contingencia.