
Capri, Positano, Santorini, París y Vancouver aparecen entre los destinos que el juez, Miguel Guerrero —hijo de la diputada morenista (en CDMX) Rosario Morales— presume públicamente en sus redes sociales, lo que va en contra del discurso de austeridad que identifica a Morena y a la llamada Cuarta Transformación.
Un particular contraste entre trayectoria política, función judicial y estilo de vida queda expuesto en el caso del hijo de la diputada de Morena por la alcaldía Álvaro Obregón, Rosario Morales, quien pasó de desempeñarse como Coordinador Territorial de Morena a ocupar actualmente un cargo como Juez Penal, un cambio profesional que representa un salto relevante que, por sí mismo no hubiera dado tan rápido.
En ese contexto, han llamado la atención las imágenes que el propio juez ha compartido públicamente en redes sociales y que muestran viajes por algunos de los destinos turísticos más reconocidos del mundo. Capri, Positano, Santorini, París y Vancouver, entre otros lugares, forman parte de los escenarios que aparecen en sus publicaciones.
Las fotografías muestran destinos asociados con viajes internacionales y experiencias de alto costo, como lo fue el partido inaugural del Mundial en el Estadio Banorte.
Sin embargo, las publicaciones por sí solas no permiten determinar cuánto gastó, quién financió los viajes ni cuál es el origen de los recursos utilizados, por lo que cualquier conclusión sobre su patrimonio tendría que sustentarse en documentación adicional.
Sin embargo, resulta inevitable contrastar sus lujosa vida con el discurso político de austeridad y transformación que Morena ha utilizado como una de sus principales banderas.
De un lado está el discurso público que cuestiona los privilegios de la clase política y promueve una administración austera. Del otro, las redes sociales de un funcionario judicial vinculado familiarmente con una legisladora morenista exhiben una vida marcada por viajes internacionales, así como destinos y experiencias de lujo.