
Por medio de una publicación en la red social X, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, aseguró que ambas embarcaciones, el Motor Tanker Bella I y el Motor Tanker Sophia, “habrían atracado por última vez en Venezuela o se dirigían hacia ese país”.
En el mismo comunicado, Noem señaló que el Motor Tanker Bella I “intentó evadir a las autoridades durante semanas” y que, a pesar de sus esfuerzos, “la tripulación del USCGC Munro logró rastrear al buque en condiciones adversas y con excelencia operativa”.
El buque inició su travesía bajo el nombre Bella I y, según fuentes de The Wall Street Journal, Rusia habría enviado un submarino y otras unidades militares para escoltar la embarcación hasta un puerto ruso.
En respuesta, el ministro de Transporte de Rusia calificó la intercepción del petrolero como ilegal, al transgredir las normativas impuestas por la Convención de las Naciones Unidas sobre la navegación en mar abierto.
“Ningún Estado tiene derecho a aplicar la fuerza contra buques registrados adecuadamente en las jurisdicciones de terceros”, señaló.
Por su parte, el Comando Sur de Estados Unidos aseguró “la detención y sanción sin incidentes del M/T Sophia”. El organismo ubicó al navío dentro de la denominada “flota oscura”, la red de barcos que transportan petróleo en países sancionados.
La secretaria de Seguridad estadounidense subrayó que “estas operaciones subrayan el compromiso de la Guardia Costera con la aplicación del derecho internacional, la protección de la seguridad marítima y la interrupción de redes ilícitas que amenazan la estabilidad regional”.
“Quienes participan en actividades criminales deben saber que las tácticas de evasión no disuadirán los esfuerzos de aplicación de la ley por parte de Estados Unidos”, concluyó.
Estos dos casos suman cuatro petroleros confiscados desde que comenzó la campaña de presión del presidente Donald Trump sobre Venezuela.