
Satélite Europa — Un nuevo estudio publicado en Nature Communications pone en duda la posibilidad real de si Europa, una de las lunas de Júpiter contaría con las condiciones necesarias para ser habitable, a pesar de contar con un vasto océano subterráneo bajo su superficie congelada.
Una investigación revela el potencial de actividad tectónica y volcánica en el fondo oceánico de Europa, procesos que en la Tierra permiten la interacción entre roca y agua marina, generando nutrientes y energía química que son esenciales para la vida.
Asimismo, se cree que la vida en nuestro planeta surgió hace miles de millones de años en torno a chorros hidrotermales del fondo oceánico, un entorno dinámico y rico en energía. Europa, el satélite de Júpiter, sin embargo, podría carecer de estructuras similares para albergar vida.
“En la Tierra, la actividad tectónica como las fracturas y fallas expone roca fresca al ambiente, donde reacciones químicas —principalmente con el agua— generan compuestos como el metano, que la vida microbiana puede utilizar”, explica el autor principal Paul Byrne, científico planetario de la Universidad de Washington en St. Louis.
Tras modelar las condiciones internas de Europa, los investigadores concluyeron que el lecho rocoso sería mecánicamente demasiado resistente como para generar vida.
El fondo oceánico “no contendría grandes estructuras tectónicas, como largas dorsales o profundas fosas. Es probable que no haya volcanes ni montes submarinos, y no tendría actividad hidrotermal”, plantea el coautor, Christian Klimczak, geólogo de la Universidad de Georgia.
Byrne resalta que “esas reacciones son más difíciles de establecer y mantener, lo que convierte al fondo oceánico de Europa en un entorno desafiante para la vida”.
Europa, cuarto satélite y una de las lunas más grandes de las 95 reconocidas de Júpiter tiene un diámetro de 3,100 kilómetros, lo que la hace ligeramente más pequeña que la Luna terrestre.
Se estima que su capa de hielo tiene entre 15 y 25 kilómetros de espesor, y que bajo ella se extiende un océano de entre 60 y 150 kilómetros de profundidad.
A pesar de tener un diámetro aproximado de una cuarta parte del de la Tierra, su océano de agua salada podría albergar el doble de agua que todos los océanos terrestres combinados.
Pese a las nuevas limitaciones, este cuerpo tiene tres factores que se consideran esenciales para la vida: agua líquida, química orgánica y energía.
“El océano subterráneo de Europa satisface el primer requisito. Hemos identificado compuestos orgánicos en la capa exterior de hielo de esta luna, y muy probablemente estos compuestos también estén presentes dentro del océano. Así que ese es el segundo requisito. Y la órbita particular de Europa implica que Júpiter genera calentamiento por mareas dentro de Europa —el tercer requisito—”, refiere Byers.
El estudio solo se centra en las condiciones actuales de la luna Europa, pero los autores no descartan un escenario distinto en el pasado. (Con información de DW, Reuters, IFLScience y Nature)
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