
Como si se tratase de don Alonso Quijano, Donald Trump viajó a Davos para pelearse contra molinos de viento.
El presidente de Estados Unidos puso en vergüenza a toda su nación con un discurso desordenado, incoherente y racista en el Foro Económico Mundial: así lo calificó el prestigioso medio The New Republic.
Desde Suiza, ante la élite global, el mandatario estadounidense embistió a Europa, lanzó teorías de la conspiración sobre la energía eólica, además de confundir Islandia con Groenlandia.

¿Por qué Trump avergonzó a su país, según la prensa estadounidense?
Trump ofreció este martes un discurso largo, desordenado y polémico durante el Foro Económico Mundial en Davos, donde utilizó el escenario internacional para reiterar viejas quejas y promover teorías conspirativas.
Según el artículo de The New Republic, la audiencia permaneció prácticamente en silencio durante toda su intervención, mostrando incluso incomodidad ante los dichos presidenciales.
Desde el inicio, Trump arremetió contra Europa, afirmando que varias regiones ya no son “reconocibles” y que están “en decadencia”: dichos comentarios coincidieron, en esencia, con la retórica de la extrema derecha europea, especialmente en temas migratorios, la cual enarbola discursos xenófobos, racistas y excluyentes que culpan a los migrantes de presuntamente arruinar al Viejo Continente.
En otro momento, el inquilino de la Casa Blanca volvió a insistir, sin pruebas, en que las elecciones de 2020 fueron “robadas” por parte de los demócratas, un reclamo que no ha cesado de esgrimir en los últimos cinco años y que repitió durante toda la administración de Joe Biden.

Y se lanza contra los molinos de viento
Uno de los blancos favoritos de Trump en Davos, asimismo, fueron nuevamente los molinos de viento: el mandatario aseguró que los parques eólicos son un “fracaso” y que los países con más turbinas pierden dinero, afirmaciones que, de acuerdo a The New Republic, son falsas pues China sí cuenta con múltiples granjas eólicas en operación.
El presidente estadounidense incluso sugirió falsamente que China instala molinos solo como decoración y que no funcionan realmente, una afirmación sin sustento y alejado de la realidad energética global y de la nación asiática.
“No giran, no hacen nada”, espetó el líder de la nación más poderosa del orbe.
El tema más controvertido, sin embargo, fue su renovado interés en Groenlandia, aunque repetidamente la confundió con Islandia.
Trump afirmó que líderes de la OTAN lo “adoraban” antes de que hablara del tema y que incluso lo llamaban “papi”, declaraciones que, por supuesto, generaron desconcierto entre la audiencia.
“Hasta hace unos días, cuando les hablé de Islandia (sic), me adoraban”, dijo Trump, queriendo decir Groenlandia. “Me llamaban papi… un hombre muy inteligente dijo: ‘Es nuestro papi’”.