
Italia se plantó con firmeza ante las críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, después de que él minimizara el papel de sus aliados de la OTAN en la guerra de Afganistán. El gobierno italiano respondió que no aceptará lecciones sobre el valor y la entrega de sus tropas, defendiendo la trayectoria de sus soldados en ese conflicto de casi 20 años que marcó la política de seguridad internacional tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
El desencadenante de la controversia fue una entrevista de Trump en el canal estadounidense Fox News, donde afirmó que las tropas de los países aliados “se mantuvieron un poco alejadas de las líneas del frente” durante la misión en Afganistán. Esa declaración fue interpretada como una minimización del compromiso de los países europeos que integraron la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) liderada por la OTAN y Estados Unidos.
Reacción oficial italiana
El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, salió al paso de las declaraciones con un mensaje claro: Italia rechaza cualquier intento de “dar lecciones” sobre su papel en Afganistán. A través de su cuenta en la red social X (antes Twitter), Crosetto defendió el compromiso de las Fuerzas Armadas italianas, afirmando que sus tropas demostraron valor y sacrificio en las operaciones internacionales. Según él, no se puede borrar la historia real con versiones simplistas o equivocadas.
El ministro criticó lo que consideró interpretaciones superficiales del papel de Italia y de otros países aliados, y subrayó que las Fuerzas Armadas italianas no tuvieron un “rol marginal”, sino uno activo dentro de la coalición internacional. En su mensaje insistió en que los hechos, como los números y las misiones cumplidas, “no se pueden borrar”.
El contexto de Afganistán y la OTAN
La intervención en Afganistán comenzó tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando Estados Unidos invocó por primera vez el Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que establece que un ataque contra un país aliado se considera un ataque contra todos. Esta decisión llevó a una coalición internacional que incluyó a varios países europeos, entre ellos Italia.
Italia participó durante años en la misión, desplegando miles de efectivos en distintas fases del conflicto. Los soldados italianos no solo realizaron tareas de apoyo, sino que también estuvieron involucrados en operaciones de seguridad, entrenamiento de fuerzas locales y reconstrucción en zonas donde el conflicto fue intenso.
A pesar de que la misión finalizó hace varios años con la retirada de las fuerzas internacionales y el regreso del régimen talibán en 2021, el debate sobre el compromiso y la memoria de quienes sirvieron sigue vivo en los países aliados.
La reacción no se limitó solo a Italia. Dinamarca y Alemania, entre otros aliados, también recordaron a Trump el sacrificio de sus tropas. El jefe de la diplomacia italiana, Antonio Tajani, publicó mensajes en X en los que rindió homenaje a los 53 militares italianos que murieron durante la misión y a los cientos que resultaron heridos, y pidió que no se trivialice su contribución.
El ministro alemán de Defensa también habló sobre el “pesado tributo” pagado por su país, mencionando a los 59 soldados fallecidos y a los muchos que aún sufren secuelas. Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, calificó de “insoportable” que se cuestione el compromiso de los soldados aliados, señalando que Dinamarca sufrió pérdidas significativas durante la misión.
Críticas en Reino Unido y otros aliados
En el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer fue más allá y calificó las declaraciones de Trump como “insultantes” y “espantosas”, exigiendo incluso una disculpa. Starmer recordó el sacrificio de los más de 450 soldados británicos que murieron en Afganistán, así como las heridas y pérdidas que afectaron a miles de familias.
La respuesta en el Reino Unido también reflejó un sentimiento general de molestia entre los veteranos y autoridades políticas, quienes consideraron que las palabras de Trump ignoraban la historia compartida de sacrificio que unió a los países de la OTAN en esa misión.
La polémica desatada por las declaraciones del presidente estadounidense pone de manifiesto tensiones más amplias entre Estados Unidos y sus aliados europeos sobre la memoria de las guerras recientes y el valor del compromiso colectivo. Los líderes aliados han defendido con firmeza el honor y la memoria de sus fuerzas armadas, insistiendo en que cualquier crítica simplista no ayuda a reforzar los lazos que han mantenido durante décadas.
Este episodio, lejos de quedar aislado, podría tener implicaciones en futuras discusiones sobre cooperación militar y política entre Europa y Estados Unidos, recordando que la historia compartida y el respeto por los sacrificios de cada país sigue siendo un eje central de la alianza transatlántica.