
En medio de las crecientes protestas por los abusos de ICE contra migrantes, junto con el aumento de denuncias por abusos en cárceles migratorias, el gobierno de los Estados Unidos comenzó a mover piezas para ampliar de forma acelerada su red de centros de detención de migrantes.
De acuerdo con la información de la agencia financiera Bloomberg, la Administración inició el proceso para adquirir más de 20 bodegas en todo el país con el objetivo de transformarlas en enormes cárceles destinadas a miles de personas en situación migratoria irregular.
Aunque no existe un anuncio oficial, en noviembre pasado el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) aprobó un contrato cercano a los 30 millones de dólares con una empresa con sede en Kansas para diseñar “centros de procesamiento y megacentros de detención”, además, autoridades municipales de Texas y Virginia confirmaron a medios locales que estos planes ya están en marcha en sus respectivas jurisdicciones.
El proyecto más grande estaría ubicado en Hutchins, Texas, donde una antigua bodega, antes utilizada para comercio en línea, sería adaptada para albergar hasta 9 mil 500 migrantes, a este centro se sumarían otros tres también en Texas: uno en El Paso con 8 mil 500 camas, otro en las afueras de San Antonio con capacidad para mil 500 personas y uno más en McAllen, preparado para 500 detenidos.
La lista de estados donde el DHS prevé reconvertir bodegas en cárceles, según como lo informo Bloomberg, incluye Georgia, Misisipi, Utah, Pensilvania, Misuri, Maryland, Arizona, Florida, Nueva York, Nueva Jersey, Luisiana, Oklahoma, Minnesota, Michigan e Indiana.
Aumento de las protestas contra la violencia a migrantes
La expansión de estos centros ocurre mientras el Gobierno del presidente Donald Trump impulsa su promesa de realizar “la mayor campaña de deportaciones masivas en la historia de Estados Unidos”, para cumplirla, la Administración ha acelerado la apertura de más espacios de detención, incluso en instalaciones ya señaladas por denuncias de violaciones a derechos humanos.
Entre esos casos están Alligator Alcatraz, en Florida, y Camp East Montana, en El Paso, Texas, que actualmente es el centro de detención migratoria con mayor capacidad del país, con alrededor de 5 mil internos. En abril del año pasado, el director interino del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), Todd Lyons, llegó a comparar el sistema de deportaciones que busca implementar con “Amazon, pero para seres humanos”.
Las cifras bajo la actual administración estadounidense reflejan un aumento en promedio de más de 73 mil migrantes permanecieron detenidos, el nivel más alto desde la creación del DHS en 2001, de acuerdo con datos filtrados a CBS News.
El año pasado también fue el más violento en al menos dos décadas para personas bajo custodia del ICE, con más de 30 fallecimientos. En lo que va de 2026 ya se reportaron al menos tres muertes dentro de centros de detención, todas ocurridas en Camp East Montana. Una fue clasificada como suicidio, otra por falla renal y la tercera como “homicidio”, tras un enfrentamiento con personal del centro, según versiones oficiales y filtraciones a la prensa.