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El líder salvadoreño convierte su macrocárcel en centro de peregrinaje de quienes buscan aplastar el crimen como logró en el país que fue el más violento

El modelo de macrocárcel contra el crimen organizado de Bukele se propaga por América Latina

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Peregrinaje a la cárcel de Bukele El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, visitó la semana pasada el CECOT en El Salvador para "tomar ideas" (X)

El Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la macrocárcel de El Salvador que ordenó construir el presidente Nayib Bukele en 2022, como parte de su guerra contra el crimen, se ha convertido en una especie de Meca de quienes buscan un nuevo concepto de prisiones de máxima seguridad, en el que no sea posible que los reclusos sigan dirigiendo desde sus celdas el crimen organizado ni sea lugar de cruentos motines.

Muchos gobernantes quieren replicar, atraídos por un dato irrebatible: la tasa de homicidio en El Salvador, que en 2015, antes de la llegada al poder de Bukele, batió el récord de país más violento del mundo, con 103 homicidios por cada 100,000 habitantes, cerró 2025 con una tasa de 1.8 por cada 100,000 habitantes, la más baja del continente, menor incluso que Canadá, con una tasa de 2.0.

“Tomar ideas”

El último en peregrinar a la mayor cárcel de América Latina, con capacidad para 40,000 presos, ha sido el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien llegó para “tomar apuntes e ideas” acerca del sistema penitenciario salvadoreño que “puedan ser aplicables a la realidad chilena”.

Al líder ultraderechista y admirador del dictador Pinochet —que será investido el próximo 11 de marzo— le llamó especialmente la atención el “sistema de control para delincuentes peligrosos” para quienes “han asesinado, torturado y violentado a las familias, estén bajo un régimen de aislamiento total”.

¿Macrocárcel en Chihuahua?

El próximo visitante en la lista de espera para visitar la macrocárcel de Bukele podría ser el secretario de Seguridad Pública del Estado de Chihuahua, el ingeniero Gilberto Loya Chávez, con vistas a “remodelar” el Centro Federal de Reinserción Social (Cefereso) de Ciudad Juárez.

“Estamos buscando, muy probablemente en los primeros meses del próximo año, reunirnos con el presidente Bukele para poder conocer cuál es la política penitenciaria que ellos tienen, sobre todo en la megaprisión que ellos tienen y ver cómo funciona con la intención de poder definir, de manera más precisa, la política penitenciaria que pudiera tener Chihuahua”, dijo el panista en entrevista a finales del año pasado con El Heraldo de Chihuahua.

“La intención es poder conocer la experiencia que ellos tienen, porque es un referente mundial sobre la recuperación de una comunidad al azote de la violencia, insisto; hay condiciones muy diferentes de El Salvador a México, pero creo que hay cosas que se pueden tomar”, declaró Loya Chávez.

De Argentina a EU

La visita de Kast al CECOT se suma a la reciente del presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, y también a la de la gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, y la exministra de Seguridad del Gobierno argentino de Javier Milei, Patricia Bullrich.

Pero, no solo llegan autoridades a El Salvador para visitar la cárcel de Bukele, también el presidente salvadoreño ha viajado al exterior para inaugurar la que será la primera cárcel siguiendo su modelo.

Primera piedra en Costa Rica

A tan solo una semana y media para que se abrieran las urnas en Costa Rica, Bukele revolucionó la campaña electoral con su presencia en Alajuela, en la periferia de San José, para poner la primera piedra del que será el Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (CACCO), la futura prisión de máxima seguridad inspirada en el modelo Bukele, invitado por el presidente costarricense Rodrigo Chaves.

La visita del líder salvadoreño levantó protestas entre los candidatos opositores, que denunciaron el oportunismo de Chaves. Al no poder presentarse a la reelección por mandato constitucional, aprovechó su cargo para impulsar así la candidatura de su heredera política, Laura Fernández. El 1 de febrero, la candidata oficialista ganó las elecciones con la promesa de “mano dura” contra la creciente presencia del narcotráfico, la mayor preocupación de los costarricenses.

“No hay otra forma de resolver (el crimen) más que con fuerza, hay proponentes que hablan de invertir en educación y darles oportunidades a los niños, pero eso es antes de que el problema empiece. Estos criminales no son niños, se graduaron en la universidad del crimen”, afirmó el salvadoreño para acallar las críticas.

Algo similar pasó en Ecuador, aunque no contó con la presencia de Bukele. El pasado 31 de enero, el presidente Daniel Noboa colocó la primera piedra de la cárcel de Santa Elena, diseñada para albergar a miles de internos de alta peligrosidad, siguiendo la lógica del CECOT salvadoreño.

Noboa, quien sí pudo presentarse a la reelección, convirtió la inauguración de la futura cárcel de máxima seguridad en un acto de campaña de cara a las elecciones de febrero y abril de este año, que ganó cómodamente con la promesa de tolerancia cero contra los criminales.

Por su parte, José Jerí, presidente interino de Perú desde octubre de 2025, también ha planteado la idea de construir una cárcel de máxima seguridad inspirada en el modelo Bukele.

¿Derechos humanos de quién?

Esta “bukelización” de la lucha contra el crimen organizado choca con las denuncias de activistas y observadores de violaciones de los derechos humanos de los detenidos, muchos de ellos encerrados sin el debido proceso o sin conocer sus cargos.

Pero, lo que están reflejando los sondeos de opinión en países como Perú o Guatemala, o los resultados en las urnas en Ecuador, El Salvador, Argentina, Chile, Honduras y ahora Costa Rica, va contracorriente de lo que alertan las organizaciones vigilantes de los derechos humanos; y lo que está ocurriendo se resume en la siguente reflexión: si hay que elegir entre que los criminales en libertad violen los derechos humanos de sus víctimas, o que se violen los derechos de los criminales en las cárceles, muchos latinoamericanos, hartos de vivir en la región más violenta del mundo, están optando por lo segundo.

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