
El temor a que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán se extienda por toda la región de Oriente Medio se concretó la madrugada de este lunes con un ataque contra Líbano, que dejó un saldo de al menos 31 muertos y 140 heridos en el sur de Beirut.
Según Israel, entre las víctimas está Husein Mekled, jefe de inteligencia de Hezbolá.
Horas después, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, anunció este lunes que van a prohibir “toda” la actividad militar del grupo chií y a forzar su desarme, después de que un ataque del movimiento proiraní contra Israel provocara una ofensiva aérea de envergadura contra Líbano.
“Por todo lo que ha hecho, vamos a bloquear inmediatamente todas las actividades militares y de seguridad de Hezbulá al considerarlas ilegales, vamos a obligarles a entregar sus armas al Gobierno libanés y a limitar su trabajo en el ámbito político a los marcos constitucionales”, dijo el dirigente suní en rueda de prensa.
Salam condenó el ataque de Hezbolá contra unas instalaciones militares en el norte de Israel, en lo que argumentó como una respuesta al asesinato del máximo líder iraní, Ali Jameneí, y a la continuación de los bombardeos israelíes contra el Líbano pese al alto el fuego de 2024.
En esta línea, el primer ministro defendió también que las decisiones sobre “la guerra y la paz” recaen exclusivamente sobre el Estado libanés, al tiempo que pidió a los países socios de Líbano que ayuden a parar los ataques israelíes de forma permanente.
Israel respondió a la acción lanzada esta madrugada por Hezbulá con una intensa campaña de bombardeos contra el sur del Líbano, el oriental Valle de la Bekaa y los suburbios meridionales de Beirut conocidos como el Dahye.
Las acciones israelíes, que aún siguen en marcha, provocaron una fuerte ola de desplazamientos desde las regiones afectadas.
El verano pasado, el Gobierno libanés aprobó un plan para desarmar a Hizbulá tras su última guerra con el Estado judío, que finalizó con un alto el fuego en noviembre de 2024.
A finales del pasado año, el Líbano dio por terminada con éxito la primera fase del desarme en las zonas fronterizas con el Estado judío, pero las nuevas etapas de la iniciativa no cuentan con el beneplácito de Hizbulá, que ve la entrega de su armamento como una concesión a Israel.