
El Ministerio de Defensa de Israel aseguró este martes que ha matado al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Lariyani, considerado el número 2 del régimen de los ayatolás, en los bombardeos de anoche contra “infraestructuras del régimen” iraní.
En el mismo bombardeo habría fallecido también el Gholamreza Soleimani, jefe de la siniestra milicia paramilitar Basij.
“Lariyani y el comandante de la Basij fueron eliminados esta noche y se unieron al jefe del plan de destrucción, Ali Jamenei, y a todos los miembros frustrados del eje del mal en las profundidades del infierno”, dijo en el comunicado el ministro de Defensa israelí, Israel Katz.
Minutos antes, el departamento de prensa de la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, había emitido un breve comunicado que rezaba: “El primer ministro Benjamín Netanyahu ordena la eliminación de altos funcionarios del régimen iraní”, acompañado de una foto del mandatario al teléfono junto a un mando militar.
Lariyani (Irak, 1958) estaba considerado una de las figuras políticas más influyentes del régimen iraní, y había sido descrito por la prensa árabe como el “hombre más importante solo por detrás de figuras clave como Mojtaba Jameneí”, cuyo paradero se desconoce desde que trascendió que resultó herido en un anterior ataque y su rostro quedó desfigurado.
La última vez en la que apareció en público fue el pasado viernes, cuando participó junto a otros responsables y miles de personas en una marcha en la capital iraní para desafiar las amenazas a Irán y manifestar su rechazo a la guerra contra su país.
Además, fue presidente del Parlamento iraní durante más de una década y excomandante de la Guardia Revolucionaria. Poseía también una completa formación con un máster en Filosofía por la Universidad de Teherán y una licenciatura en Matemáticas e Informática por la Universidad iraní de As Sharif.
¿Dónde está el pueblo levantado?
El asesinato de dos dirigentes claves del régimen envía también un lenguaje implícito a los iraníes: aprovechen la eliminación de los dirigentes para derrocar al régimen de terror que los reprime.
Israel ve con frustración las calles vacías de Irán, sin el golpe de Estado ni las manifestaciones masivas con las que esperaba tumbar el régimen, ante la dificultad de lograrlo con bombardeos aéreos, sin tropas en el terreno. “Puedes llevar a alguien hacia el agua, pero no le puedes hacer beberla”, respondió el primer ministro, Benjamín Netanyahu, la semana pasada, en su primera comparecencia ante la prensa de la guerra.
Este martes, su oficina se ha apresurado a difundir una foto que lo presenta dando la orden de matar a los líderes iraníes y él ha insistido en la misma idea: “Estamos debilitando este régimen con la esperanza de brindar al pueblo iraní la oportunidad de derrocarlo. No sucederá de la noche a la mañana, ni será fácil. Pero si perseveramos, les daremos la oportunidad de tomar las riendas de su propio destino”.