
El yacimiento de gas Pars, la mayor reserva de gas natural del mundo fue atacado este miércoles en el Golfo Pérsico durante la escalada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, en un hecho que pone en riesgo una infraestructura clave para el suministro energético global y la economía de la región.
Que es el Yacimiento Pars
Pars se ubica entre Irán y Qatar, que comparten el mismo campo, aunque lo explotan por separado, Teherán controla la zona conocida como South Pars, mientras que Doha opera el North Dome. Se trata de un megayacimiento que no solo concentra enormes reservas de gas, sino también condensados, un tipo de petróleo ligero.
Para ambos países, este campo es fundamental. En el caso de Irán, el gas que produce es principalmente para consumo interno. Tan solo en 2024 alcanzó una producción de 276 mil millones de metros cúbicos, de los cuales el 94 por ciento se utilizó dentro del país.
Para Qatar, en cambio, representa uno de los pilares de su economía al ser uno de los principales exportadores de gas natural a nivel mundial.

¿Cómo se extrae el gas?
La extracción del recurso se realiza en varias fases. Primero, plataformas en el mar perforan el subsuelo para obtener el gas. Después, este se transporta mediante ductos submarinos hacia instalaciones en tierra, donde se separan sus componentes: gas utilizable, líquidos y otros derivados. Finalmente, se distribuye para consumo interno o exportación, principalmente en forma de gas natural licuado.
El ataque dirigidó al sector iraní, reportes indican que tanques de gas y partes de una refinería resultaron dañados, lo que provocó incendios y la evacuación de trabajadores. Equipos de emergencia trabajaron para contener el fuego.
Ataques a infraestructuras energéticas
Esta ofensiva se suma a ataques previos contra infraestructura energética iraní, como la isla de Jarg, por donde el país exporta la mayor parte de su petróleo a través del estrecho de Ormuz. También se reportaron acciones en la isla de Qeshm, donde se ubican instalaciones hídricas, lo que podría agravar la situación en una región que depende de plantas desalinizadoras para el acceso al agua.
Qatar condenó el ataque y lo calificó como “peligroso e irresponsable”, al advertir que pone en riesgo la seguridad energética global. En paralelo, Irán anunció posibles represalias y advirtió que podría atacar instalaciones energéticas de otros países del Golfo, elevando la tensión en la zona.
Autoridades iraníes también pidieron a países vecinos como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar evacuar sus infraestructuras energéticas ante el riesgo de nuevos ataques.
El golpe a Pars marca un punto crítico en el conflicto, ya que por primera vez se afecta directamente una de las principales fuentes de energía de Irán. Además de impactar su economía, la ofensiva podría complicar el suministro interno y aumentar la presión sobre la población, en medio de semanas de enfrentamientos.
La escalada, que incluye ataques y contraataques en distintos puntos de Medio Oriente, mantiene en alerta a los mercados energéticos y a los países que dependen de estos recursos.