
El secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, pidió este jueves que la Semana Santa sea un punto de quiebre para poner alto a los conflictos y recordó que la Pascua simboliza la paz y no la violencia. Desde un acto en el Vaticano, el cardenal sostuvo que es el momento propicio para renovar el llamado a detener lo que describió como “la locura que es la guerra”.
Parolin también habló sobre la situación en Jerusalén, donde la procesión del Domingo de Ramos fue suspendida por motivos de seguridad. Aunque el panorama sigue tenso, confió en que las celebraciones de los próximos días puedan realizarse, al menos dentro de la iglesia del Santo Sepulcro, para no perder uno de los rituales centrales de estas fechas.
El cardenal fue cuestionado además sobre si la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán podría considerarse dentro del concepto de “guerra justa”. Parolin retomó los comentarios recientes del cardenal arzobispo de Nueva York, Robert McElroy, quien descartó esa posibilidad. “Creo que es así”, dijo, alineándose con esa postura.
Otro de los temas que surgieron fue el debate sobre las celebraciones con la liturgia previa al Concilio Vaticano II, conocida como misa tridentina o Vetus Ordo. Esto ocurrió tras el mensaje del papa León XIV a los obispos franceses, en el que pidió apertura hacia quienes mantienen apego a esa forma tradicional.
Parolin respondió que la liturgia “no debe convertirse en motivo de división” y consideró que es posible encontrar un equilibrio que atienda necesidades legítimas sin convertir el tema en un nuevo enfrentamiento dentro de la Iglesia.