
El frágil alto el fuego de dos semanas, que comenzó el 8 de abril y concluye este miércoles, podría saltar por los aires, si las partes no ceden en lo que se ha convertido en el nudo gordiano de la actual crisis: la liberación del estrecho de Ormuz, por donde pasarían en condiciones normales el 20% del petróleo y el gas que consume el mundo.
Este domingo, el régimen iraní anunció que no enviará una delegación para una nueva ronda de negociaciones con Estados Unidos en Pakistán, país que ejerce de mediador, mientras continúe el bloqueo marítimo impuesto por Washington contra los puertos iraníes, que TEherán considera “ilegal” y “criminal”.
La acusación se produce después de que Teherán volviera a imponer el sábado un “control estricto” en el estrecho de Ormuz, bloqueando el paso de buques en respuesta al cerco estadounidense, un día después de anunciar su reapertura.
El “fracasado” Vance viaja a Pakistán
La advertencia iraní llega momentos después de que el presidente de EU, Donald Trump, anunciara que sus enviados especiales viajarán el lunes a Pakistán para participar en una segunda ronda de conversaciones con Irán.
“Mis representantes van a Islamabad, Pakistán. Estarán allí mañana por la noche para negociar”, dijo este domingo el presidente de Estados Unidos en su red Truth Social, momentos antes de anunciar Teherán que no enviará una delegación, si no se levanta el bloqueo de sus puertos.
El vicepresidente JD Vance volverá a participar en esta nueva ronda de conversaciones en Islamabad, donde ya lideró un primer encuentro con negociadores iraníes que culminó sin resultados, por lo que empezó a ser considerado por medios críticos de su país como un “fracasado”, ya que tampoco logró evitar una humillante derrota de Viktor Orban en Hungría, pese a que se involucró personalmente en la campaña.
Trump advirtió que, si Teherán no acepta el acuerdo propuesto por Washington, básicamente una moratoria de al menos 10 años de su programa nuclear, podría destruir “todas y cada una de las centrales eléctricas y puentes” del país persa, una amenaza que el republicano ya había planteado antes de que las partes acordaran una tregua de dos semanas que expira el miércoles.
“Espero que lo acepten, porque es un acuerdo muy justo y razonable, y porque, si no lo hacen, Estados Unidos va a destruir cada planta de energía y cada puente en Irán. ¡Se acabó lo de ser el chico bueno!“.
“Caerán rápido, caerán fácilmente”, agregó Trump en un mensaje dominado por una retórica más dura: “¡Es hora de poner fin a la máquina asesina de Irán!”.