
Dos visionarios de la Inteligencia Artificial, que comparten la idea de Donald Trump y sus acólitos de que Estados Unidos y la civilización occidental deben seguir dominando el mundo (un mundo donde prima la fuerza por encima de la democracia y el pluralismo), acaban de publicar un manifiesto en el que proponen un cambio radical en el ámbito de la defensa, la seguridad y la hegemonía del imperio americano: la militarización de la Inteligencia Artificial.
Palantir, la compañía estadounidense de software especializada en IA y análisis masivo de datos (big data) para servicios de inteligencia y defensa, publicó el domingo un manifiesto en la red social X donde resume en 22 puntos lo que sería el nacimiento de lo que bautizaron como “República Tecnológica”.
El advenimiento de la “Ilustración Oscura”
En esta suerte de nuevo modelo de Estado, el poder y la toma de decisiones ya no recaería en partidos elegidos por el pueblo, sino en gobiernos tecnócratas o directamente en los directores ejecutivos de los gigantes tecnológicos, tal como defienden en las redes los partidarios de la llamada “Ilustración Oscura”.
El conocido en inglés como Dark Enlightenment es un movimiento surgido a finales de la década de 2000 en blogs y foros de internet, cuya premisa es un rechazo total a los ideales de la Ilustración del siglo XVIII: la democracia y la igualdad. Sus pensadores sostienen que estos valores han llevado a la ineficiencia y al declive social, planteando un modelo autoritario corporativo dirigido por un “CEO todopoderoso”.
Colaboracionistas del ICE
Detrás del manifiesto están los cofundadores de Palantir, Alexander Karp y Nicholas Zamiska, cercanos ideológicamente a Trump, al extremo de que ya han puesto la inteligencia artificial de su empresa al servicio del ICE para ayudar a la cacería de inmigrantes.
El documento a modo de hoja de ruta se basa en el libro de los mismos autores, publicado a mediados de febrero: La República Tecnológica: Poder duro, pensamiento blando y el futuro de Occidente (The Technological Republic: Hard Power, Soft Belief, and the Future of the West).
Desde que salió a la venta el libro, en febrero de 2026, se convirtió en el bestseller número 1 en Estados Unidos en la categoría de ensayo, por su propuesta revolucionaria, pero también inquietante: sustituir el poder nuclear como factor principal disuasorio por uno nuevo basado en la inteligencia artificial, pese a que los mismos creadores de IA alertan de la amenaza para la humanidad si esta se sale de control.
“Una era de disuasión, la era atómica, está llegando a su fin, y una nueva era de disuasión construida sobre la IA está por comenzar", asegura el punto 12 del manifiesto.
La “deuda moral” de Silicon Valley con EU
El manifiesto plantea una idea central: la conversión de Estados Unidos en una República Tecnológica, para lo cual las grandes compañías del sector no solo deben pensar en fines comerciales, sino en fines militares.
El primer punto del manifiesto subraya que Silicon Valley tiene una “deuda moral” con Estados Unidos, país que hizo posible su impresionante crecimiento económico.
En consecuencia, los autores defienden que las élites tecnológicas deben implicarse activamente en la seguridad nacional, la innovación militar y la competencia geopolítica con potencias rivales.
Aunque no menciona nombres concretos, el manifiesto se dirige a las Big Tech de Silicon Valley para que se unan a Palantir en el advenimiento de este nuevo modelo de Estado: además de gigantes como Alphabet, Meta, OpenAI, Nvidia, X, Apple y Microsoft; se dirige a otras empresas desconocidas para el público, pero esenciales en temas de ciberseguridad, como Palo Alto Networks, Fortinet o Crowdstrike, que ya están usando IA para detectar ciberataques en tiempo real.
El mensaje es claro: Palantir —pionera en desarrollar IA para la Secretaría de Defensa y agencias de Inteligencia, no solo de EU sino de aliados como Israel— pide que estas compañías abandonen la neutralidad y se pongan al servicio de la nueva maquinaria militar de Estados Unidos, pero no al servicio de un Ejército convencional, sino de otro que aún está por nacer, uno controlado por el algoritmo y el software.
Militarización de la IA
El punto 5 del manifiesto lanza la siguiente advertencia: “La cuestión no es si se construirán armas de IA; es quiénes las construirán y con qué propósito", en clara referencia a la otra superpotencia: China.
El mensaje ya no va dirigido solo a las Big Tech, sino directamente a su mejor cliente, el Pentágono, con el que la compañía ha tenido un vertiginoso ascenso: en 16 meses desde el regreso al poder de Trump, Palantir ha firmado 75 contratos por un valor de 10,000 millones de dólares.
Los autores del manifiesto creen que la carrera armamentista mediante Inteligencia Artificial ha comenzado y China podría en cualquier momento anunciar una nueva generación de armas controladas por IA (como cuando Pekín lanzó en 2025 su propia IA generativa, DeepSeek, en la que trabajó en secreto en tiempo récord, dejando boquiabiertos a Trump y a los magnates tecnológicos de Silicon Valley).
Según esta visión, los adversarios estratégicos de Occidente no frenarán su avance tecnológico por debates éticos internos, por lo que Estados Unidos y sus aliados deben acelerar capacidades propias.
“Nuestros adversarios no se detendrán. Seguirán adelante”, advierte el manifiesto, que defiende renunciar a la actual disuasión nuclear por otra que considera mucho más poderosa: la disuasión basada en la IA.
Otro punto del manifiesto que está haciendo mucho ruido en las redes es el número 2, que propone el servicio militar obligatorio, para involucrar más a la sociedad en la defensa de la patria. La incongruencia del documento es que entra directamente en contradicción con el punto 5 que habla de ejércitos más pequeños y robotizados.
¿Cómo sería un Ejército IA?
El cambio más revolucionario sería renunciar a las estructuras jerárquicas heredadas desde las guerras napoleónicas para pasar a una nueva comandada por un equipo de humanos y máquinas IA (human-machine teaming). En pocas palabras, crear la nueva figura de comandante algorítmico.
Con las nuevas reglas de juego de la guerra, los sistemas de IA analizarían datos de decenas de fuentes (drones, satélites, señales de radio) y presentarían opciones “más rápidas que el adversario” al comandante humano, quien mantiene el control final sobre acciones críticas en el futuro campo de batalla.
Este campo de batalla moderno, menos físico y más virtual, será demasiado rápido y complejo para confiar solo en la intuición, por lo que los comandantes y soldados deberán ser expertos en interpretar datos y trabajar con sistemas de IA.
Sin embargo, la cuestión que más preocupa en todo lo relacionado con la IA sigue sin resolverse: ¿Quién garantiza que la Inteligencia Artificial, a medida que se perfecciona, no sea la que acabe controlando la voluntad de los comandantes y soldados, para un objetivo diferente al que se pretendía?
Rearmar a Japón y Alemania
En este nuevo orden mundial propuesto por Palantir, que debe ser prooccidental, el documento aboga por el fin de las restricciones militares impuestas tras la Segunda Guerra Mundial contra las dos potencias imperialistas y totalitarias derrotadas, pero que consideran parte de Occidente: Alemania y Japón.
En el punto 15 se lee: “Es necesario revertir el debilitamiento de Alemania y Japón tras la Segunda Guerra Mundial. La pérdida de poderío militar de Alemania fue una reacción exagerada por la que Europa ahora paga un alto precio”, en alusión a la tentación de la Rusia de Putin de avanzar hacia el oeste si gana la guerra en Ucrania.
En el mismo párrafo añade que “el pacifismo japonés, sumamente teatral, de mantenerse, también amenazará con alterar el equilibrio de poder en Asia”, en alusión al creciente militarismo de China, que ahora intenta corregir la nueva primera ministra nipona, Sanae Takaichi, pese al peligro de rápida desestabilización de la región, especialmente tras provocar a Pekín cuando declaró que ni EU ni Japón podrían dejar a su suerte a Taiwán.
China contra el “terminator” estadounidense
Consciente de que la estrategia militar que se cocina en el Pentágono va dirigida contra ellos, el gobierno chino lanzó una advertencia sobre el uso militar de la inteligencia artificial por parte de Estados Unidos, comparándolo con un posible escenario similar al de la saga de ciencia ficción Terminator, donde las máquinas toman el poder.
advirtió este miércoles un escenario al que muchos le temen. El país comunicó al gobierno estadounidense que un uso desmesurado de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito militar podría sumir al mundo en el apocalipsis de la película “Terminator”, donde las máquinas toman el poder.
El portavoz del Ministerio de Defensa chino, Jiang Bin, aseguró que una militarización “sin límites” de la IA podría provocar una pérdida de control tecnológico y permitir que los algoritmos influyan en decisiones de vida o muerte.