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Lamenta que las negociaciones estén estancadas desde octubre de 2025, en contraste con la fluidez de las negociaciones bilaterales con México

Carney acusa a Trump de vulnerar el T-MEC con sus aranceles a los productos canadienses

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Relaciones bilaterales tensas El primer ministro de Canadá, el libera Mark Carney (LUKAS COCH/EFE)

El primer ministro canadiense, Mark Carney, afirmó este jueves que los aranceles que Estados Unidos impuso al acero, al aluminio, a los productos forestales y a los automóviles de Canadá “vulneran” los acuerdos del T-MEC, cuya primera revisión formal a tres bandas (México, Canadá y EU) está programada para el 1 de julio, aunque las negociaciones técnicas y rondas bilaterales ya comenzaron en abril y mayo de 2026.

“Hay una serie de medidas arancelarias que Estados Unidos ha impuesto y que vulneran el acuerdo vigente: aranceles al acero, al aluminio, a los automóviles y a los productos forestales. Estas medidas no son coherentes con el acuerdo actual”, declaró Carney durante una rueda de prensa.

“Esperamos poder sentarnos a negociar. Hemos mantenido intercambios sobre estas cuestiones, tanto para comprender lo que ellos, usaré su término, suelen denominar ‘irritantes comerciales’”, continuó.

El primer ministro añadió que Canadá está lista para reiniciar detalladas negociaciones con Washington, pero también puede esperar “si es lo que tiene que pasar”.

Carney justificó la falta de progreso en las negociaciones con Washington, que están estancadas desde octubre de 2025 por decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, porque “las cosas no son normales” desde el regreso del político republicano a la Casa Blanca.

“La situación ha cambiado fundamentalmente. Lo entendemos. Por eso estamos concentrados en hacer a Canadá más fuerte, más independiente y más próspera”, explicó.

“EU no dicta la negociación”

El miércoles, Carney afirmó que “Estados Unidos no dicta la negociación” que los dos países están manteniendo sobre temas comerciales, incluida la revisión del T-MEC, después de que medios canadienses revelasen que Washington ha solicitado una “cuota de entrada”, en forma de concesiones, para descongelar las negociaciones.

El martes, el gobernante canadiense anunció la creación de un Comité Asesor de Relaciones Económicas con EU, que incluye líderes políticos, económicos y laborales del país, para navegar su relación económica con Washington.

Estrategia contraria a la de México

La posición más belicosa de Canadá contrasta con la estrategia de México de mantener una posición constructiva y la cabeza fría frente a Washington.

Aunque México sale igual de perjudicado que Canadá por los aranceles de Trump -gravámenes del 25% al acero, aluminio, autos y energía-, el 85% de las exportaciones mexicanas a EU continúan libres de arancel gracias al T-MEC.

Además, México se está beneficiando de la desviación de comercio provocada por los aranceles de Trump contra China, lo que amortigua en parte las negociaciones bilaterales, comandadas por el lado mexicano por el secretario de Energía, Marcelo Ebrard.

En el caso canadiense, el ambiente está más enrarecido porque el porcentaje de pérdidas de los productos gravados por EU es mayor y por la cuestión política.

El fantasma de la anexión

Las relaciones entre Washington y Ottawa se encuentran en su punto más bajo desde que Trump empezó a lanzar amenazas anexionistas y se burlaba de Carney diciendo que era el gobernador del estado 51 de Estados Unidos.

De momento, el magnate republicano ha conseguido una renacida ola nacionalista en el vecino del norte, que la imagen de EU se haya hundido y miles de millones de dólares de pérdidas en el sector turístico y comercial canadienses, por las cancelaciones de viajes y por el boicot a productos made in USA.

Mayoría liberal gracias a Trump

Pero, donde más se ha sentido el sentimiento antiestadounidense en Canadá ha sido en las urnas.

El gobernante Partido Liberal del primer ministro Carney se hizo el 14 de abril con la mayoría en la Cámara Baja del Parlamento al ganar al menos dos nuevos diputados en unas elecciones parciales celebradas para cubrir tres escaños vacantes, dos en Toronto y uno en Montreal.

En los tres casos ganaron los liberales, en unas elecciones claramente marcadas por la injerencia de Trump. Gracias al presidente de EU, sus adversarios liberales suman 174 escaños y logran, por primera vez en siete años, mayoría absoluta, que confirma el voto de confianza de los canadienses en la política de firmeza de Carney ante los chantajes de Trump, y aleja de paso el peligro de la caída del gobierno por un socio rebelde y la convocatoria de elecciones anticipadas.

La cuestión de la provincia rebelde

En plena campaña, estalló la polémica por filtrarse a la prensa una reunión secreta entre separatistas de la provincia fronteriza de Alberta, rica en petróleo que exporta en casi su totalidad a Estados Unidos, y funcionarios del Departamento de Estado y del movimiento MAGA, para activar un proceso de independencia con la posibilidad última de la anexión a EU.

El movimiento Stay Free Alberta afirma haber reunido más de 177,732 firmas, superando el umbral del 10% de votantes requerido por la Ley de Iniciativa Ciudadana de Alberta, el mayor bastión conservador de Canadá, para incluir la pregunta en la próxima papeleta electoral.

A falta de que el gobierno estatal y central confirmen la validez de las firmas y la puesta en marcha de un referéndum, la extrema complejidad de la separación y el alto costo para la provincia hace poco viable que se produzca, especialmente si el nuevo país mantiene desde su fundación una ruptura traumática, hostil y anticanadiense.

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