
Estados Unidos lanzó un nuevo paquete de sanciones financieras contra una red que, según sus autoridades, facilita la venta de petróleo iraní a través de una llamada “flota fantasma”, en medio de un escenario de presión política y militar previo a nuevas conversaciones con Teherán.
El anuncio fue hecho por el Departamento del Tesoro, que incluyó en la lista a la empresa Hengli Petrochemical, así como a cerca de 40 compañías navieras y embarcaciones señaladas por participar en el transporte de crudo iraní.
De acuerdo con Washington, estas operaciones han permitido a Irán mantener ingresos millonarios pese a las restricciones internacionales, ya que varias refinerías independientes en China —conocidas como “teteras”— se han convertido en clientes clave del petróleo del país asiático.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que esta estrategia busca debilitar financieramente al gobierno iraní y limitar su capacidad de acción en Medio Oriente, además de frenar sus aspiraciones nucleares.
Según explicó, la administración estadounidense continuará enfocándose en bloquear las rutas, intermediarios y compradores que hacen posible la comercialización del crudo iraní en los mercados internacionales.
La medida ocurre en un momento clave. Un día después del anuncio, enviados de la Casa Blanca, entre ellos Steve Witkoff y Jared Kushner, tienen previsto viajar a Islamabad para retomar las negociaciones con representantes iraníes.
Estas conversaciones buscan avanzar hacia un posible acuerdo tras el fracaso de la ronda anterior, realizada a mediados de abril, que terminó sin resultados concretos.
Desde la Casa Blanca señalaron que en los últimos días se han detectado algunos cambios en la postura de Irán, lo que abre la puerta a un nuevo intento de diálogo cara a cara.
Así, mientras Washington endurece las sanciones económicas, también mantiene abierta la vía diplomática, en un intento por presionar y negociar al mismo tiempo en uno de los conflictos más tensos de la región.