
Donald Trump notificó al Congreso que la guerra con Irán ha terminado, justo el mismo día en que vencía el plazo para solicitar autorización legislativa para mantener tropas desplegadas en Oriente Medio.
En una carta dirigida a líderes del Capitolio, el mandatario sostuvo que ya no hay enfrentamientos activos desde el 7 de abril de 2026, fecha en la que ambas partes declararon un alto el fuego.
Ese cese de hostilidades, según explicó, fue extendido de manera unilateral por su administración la semana pasada.
El documento, enviado al presidente de la Cámara de Representantes y a un senador clave, busca cerrar la discusión sobre la necesidad de pedir permiso al Congreso para continuar con la operación militar. En los hechos, la Casa Blanca sostiene que, al no haber combates en curso, el conteo legal de los 60 días se detiene.
Ese plazo está marcado por la Ley de Poderes de Guerra, una norma de 1973 que obliga al Ejecutivo a obtener aprobación del Congreso para mantener tropas en un conflicto si no existe una declaración formal de guerra o un ataque directo contra Estados Unidos.
Trump, sin embargo, puso en duda esa legislación. Señaló que hay quienes la consideran inconstitucional y aseguró que, históricamente, ningún gobierno ha recurrido al Congreso para sostener operaciones militares en el extranjero. “Siempre estamos en contacto con el Congreso, pero nadie lo ha solicitado nunca antes (...) ¿Por qué deberíamos ser diferentes?”, dijo ante medios en la Casa Blanca.
Aunque en la carta afirma que las hostilidades han cesado, también dejó claro que Irán sigue representando un riesgo. “A pesar del éxito de las operaciones de Estados Unidos contra el régimen iraní y de los continuos esfuerzos por lograr una paz duradera, la amenaza que Irán representa para Estados Unidos y nuestras Fuerzas Armadas sigue siendo significativa”, señaló.
El posicionamiento llega en medio de presiones, incluso dentro del propio Congreso, para que la administración formalice la autorización del uso de la fuerza. Legisladores habían fijado el inicio del conteo de 60 días a partir del 2 de marzo, cuando la Casa Blanca notificó el arranque de los ataques, dos días después de que Estados Unidos e Israel iniciaran operaciones contra Irán.
Desde entonces, el conflicto se mantuvo activo por varias semanas hasta que se alcanzó el alto el fuego el 7 de abril. Aun así, las tropas estadounidenses permanecen en la región.
La postura del presidente, que da por concluida la guerra sin retirar fuerzas ni solicitar aval legislativo, ha reavivado el debate sobre los límites del poder ejecutivo en decisiones militares y el papel del Congreso en estos escenarios.