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Irán se asfixia al no poder exportar crudo y Trump no puede permitir llegar a las elecciones de noviembre con el combustible por las nubes, pero ninguno cede

¿Hasta cuándo resistirá el mundo con el estrecho de Ormuz cerrado y el petróleo agotándose?

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Al borde de una crisis energética global Antes de estallar la guerra Por el estrecho de Ormuz pasaba un promedio de 20 millones de barriles al día; ahora pasa una media de apenas tres millones

El pasado viernes 27 de febrero, entre 120 y 140 petroleros cruzaron despreocupados el estrecho de Ormuz, mientras el mercado de futuros cerraba con el barril Texas cotizando a 67 dólares. Este lunes 27 de abril cruzaron apenas siete barcos, ninguno de ellos tanqueros cargados de crudo o gas de cualquiera de los países del golfo Pérsico, que en su conjunto extraen el 20% del que consume el resto del mundo, en su mayoría países desarrollados del sur y este de Asia: China, India, Japón, Corea del Sur y Taiwán.

Este miércoles 29 de abril, el barril Texas cerró este miércoles a 106.8 dólares, un 62% más qué hace dos meses, cuando Estados Unidos se dejó arrastrar por Israel a una guerra en Irán que ha cerrado el estrecho de Ormuz, provocando un grave mundial desabasto y disparando los precios. La cotización es aún más dramática en el barril Brent, de referencia en Europa, que cerró a 118 dólares.

Si antes de la guerra salía un promedio de 20 millones de barriles diarios, ahora pasan unos 3.8 millones de barriles diarios en lo que va de abril, en unos de los pocos petroleros que han logrado salvar tanto el bloqueo naval impuesto por Irán como el de Estados Unidos, impuesto por el presidente Donald Trump.

El galón de gasolina, en niveles récord

El precio medio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó este miércoles un nuevo récord y se situó en 4.23 dólares por galón (3.78 litros), superando el récord de 4.10 dólares que se batió en 2008 tras el estallido de la crisis financiera.

Aunque el máximo histórico sigue estando en 5.70 dólares (tras declarar Rusia la guerra a Ucrania, en 2022), los analistas de Bank of America advierten que mientras siga el estrecho de Ormuz bloqueado la presión al alza seguirá y ya no serán sólo los hogares de bajos ingresos los que sufrirán un impacto significativo en sus presupuestos por el incremento del precio de la gasolina, sino la clase media.

“Existe un riesgo mayor si el aumento de los precios de la gasolina y el petróleo se traslada a otros productos de primera necesidad, como los alimentos y los servicios públicos”, advirtieron en un informe publicado este miércoles.

Sin embargo, la estrategia de Trump ahora no pasa por regresar cuanto antes a la mesa de negociaciones de Islamabad (Pakistán), para reabrir el paso de Ormuz, pese a que, cuanto más le cueste pagar la gasolina y el diesel a los estadounidenses, más crecerá el descontento popular y más pondrá en peligro la mayoría republicana en el Congreso, que se renueva en noviembre.

Operación asfixiar a Irán

Este miércoles, el comandante del Mando Central del Ejército de Estados Unidos, Brad Cooper, presumió de haber logrado frenar ya el paso a más de cuarenta buques procedentes o con destino a puertos iraníes

“Hoy, las fuerzas de EU lograron un hito significativo tras redirigir con éxito el 42º buque comercial que intentaba violar el bloqueo”, informó.

El almirante agregó que el bloqueo naval, en el que participan más de 200 aeronaves y una cifra superior a 25 barcos, mantiene bloqueados a 41 petroleros “con 69 millones de barriles de petróleo que el régimen iraní no puede vender”.

“Eso es un estimado de más de seis mil millones de dólares de los cuales el liderazgo de Irán no puede beneficiarse financieramente. El bloqueo es altamente efectivo y las fuerzas de EU siguen plenamente comprometidas con su cumplimiento total”, agregó Cooper.

El bloqueo naval sobre los puertos iraníes se mantiene vigente desde el 13 de abril y, según EU, ha “interrumpido” casi en su totalidad el comercio de la república Islámica, en un intento de las autoridades de Teherán se rindan mediante la asfixia económica, ya que con los bombardeos estadounidenses e israelíes no lo lograron.

Sin embargo, en estos dos meses de guerra transcurridos desde que Trump se dejó convencer por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de que los ayatolás caerían en horas y podría hacer negocio petrolero con un gobierno sumiso (al estilo del venezolano), la situación no ha hecho sino agravarse: ni el régimen islámico ha caído y más de 800 petroleros (con dos mil marinos atrapados) siguen varados en el golfo Pérsico.

Déficit de 10 millones de barriles diarios

Sacando la calculadora, los números para esquivar una crisis energética global no salen.

El mundo consume una media de 106 millones de barriles al día, que antes de la guerra salían de los siguientes países o regiones:

Los tres mayores exportadores aportan el 40%EU pone en el mercado 13.58 millones de barriles (mdb), Rusia (9.87), Arabia Saudí (9.51); más abajo le siguen Canadá (4.94), Irak (4.39), China (4.34), Irán (4.19), Brasil (4.0), Emiratos Árabes Unidos (3.3) y Kuwait (2.7).

El resto del mundo aporta aproximadamente 45 millones, entre ellos México (1.75) y Venezuela 1.1 millones, pese a tener las mayores reservas probadas del planeta.

Tras el cierre de Ormuz, se cortó en seco el flujo de 22 millones de barriles que salían diariamente del golfo Pérsico. De esa cifra, Arabia Saudí ha logrado poner en el mercado 5 millones de barriles, a través de sus oleoductos que cruzan la península arábiga hasta el mar Rojo, mientras que los países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), incluidos EU, México y la mayoría de países de Europa occidental, anunciaron hace un mes una liberación histórica de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, a razón de unos 6.7 millones de barriles diarios.

Entre el crudo saudí que cargan los petroleros en el mar Rojo y el petróleo de las reservas suman unos 11.7 millones de barriles, por lo que sigue habiendo un faltante de unos 10.3 millones de barriles diarios, lo que está generando una fuerte presión sobre el precio. Además, si la crisis se extiende, se acabarán agotando las reservas estratégicas y el déficit de petróleo seguirá aumentando peligrosamente.

Según recordó OilPrice.com, la mayor web especializada en noticias sobre petróleo y gas, el mundo ya sufrió crisis petroleras durante el cierre del Canal de Suez en 1956, tras la guerra árabe-israelí de 1967 y tras la guerra entre Irán e Irak, en 1980, pero asegura que “la magnitud del estrecho de Ormuz es mucho mayor: ningún país había estado antes en condiciones de interrumpir una parte tan grande del suministro energético mundial”, advirtió Robert Rapier en su último informe, fechado el 20 de marzo, en alusión a Irán, antes de que EU se sumara también al bloqueo, agravando aún más la crisis.

Además, señala el experto, “una interrupción prolongada también tendría repercusiones en la agricultura mundial. Las materias primas para fertilizantes y los insumos petroquímicos que normalmente transitan por el estrecho serían más difíciles de obtener, lo que aumentaría el riesgo de que una crisis energética pudiera traducirse finalmente en precios más altos de los alimentos”.

“Una crisis de suministro de esta magnitud suele tener dos desenlaces a corto plazo: o bien los precios suben lo suficiente como para aplastar la demanda, o bien se restablecen rutas interrumpidas (reactivación de oleoductos en desuso). Hasta que ocurra una de estas dos situaciones, el mundo simplemente corre contrarreloj).

¿Cuánto tiempo queda antes del “Ormuzgedón”?

Según coinciden los analistas, si se mantiene en las próximas semanas el déficit de poco más de 10 millones de barriles diarios y el estrecho de Ormuz permanece un máximo de tres meses cerrado, la recesión económica global será inevitable.

Este escenario apocalíptico (Armagedón) afectaría a todo el mundo, pero los países más expuestos serían los que dependen en más de un 60% del petróleo que procede del golfo Pérsico, principalmente Sri Lanka, Pakistán, Japón e India; los siguientes en entrar en colapso energético sería los países africanos y Europa occidental.

Sin embargo, ningún país, empezando por Irán, pero también Estados Unidos, estarían a salvo de una crisis energética, por lo que el mundo debe presionar con firmeza para que se sienten cuando antes en la mesa de negociaciones.

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