
Si hablamos de la Corporación Británica de Radiodifusión o de su original en inglés British Broadcasting Corporation es probable que no suene a nada; pero, si decimos la BBC, estamos hablando de una de las cinco siglas más reconocibles en todo el mundo, junto con ONU, FIFA, NASA y UNICEF.
Por eso, asistir al hundimiento de la BBC, acorralada por los escándalos, como si se tratara de un protagonista caído en desgracia de un programa de televisión, está causando no sólo bochorno e indignación entre la opinión pública británica, sino una sensación creciente de fin de una época, que se aceleró con la muerte de Isabel II, el 8 de septiembre de 2022.
Ironías del destino, si la coronación televisada de la joven reina, el 2 de junio de 1953, convirtió automáticamente a la BBC en el primer medio de comunicación de masas del mundo e inspiró la transmisión en vivo de la llegada del hombre a la Luna (16 años después), el anuncio de la muerte de la reina provocó una serie de acontecimientos en cadena que aceleró la lenta, pero inexorable caída de la televisora.
De riguroso luto y con su característico rostro serio y sereno, Huw Edwards, el presentador estrella de la BBC, anunció a los súbditos británicos que Isabel II había muerto. Su elección para el histórico anuncio no fue casual: era uno de los rostros más reconocidos y confiables de la cadena. Pero el periodista tenía un secreto oscuro, y su fuerte exposición mediática fue su perdición y un duro golpe a la credibilidad de la cadena.
El detonante del escándalo fue una publicación del tabloide The Sun el 7 de julio de 2023. El periódico afirmó que un presentador no identificado de la BBC había pagado 35,000 libras (46,000 dólares) a un joven de 17 años a cambio de imágenes de contenido sexual. La esposa de Edwards, Vicky Flind, lo identificó y explicó que su marido sufría “graves problemas de salud mental”. Poco después, se descubrió que pagó 2,000 dólares a un conocido pederasta convicto por 41 fotografías sexuales de niños de entre 7 y 9 años, una de ellas con penetración.
A pesar del arresto del elegido para anunciar la muerte de Isabel II, la BBC continuó pagándole su salario hasta su renuncia en abril de 2024 (unos 200,000 dólares), lo que generó una fuerte controversia y críticas hacia la dirección de la cadena.
Sin embargo, no fue el único ni el mayor escándalo de encubrimiento de pederastia por parte de la BBC.
El “héroe nacional” que resultó un depredador sexual

Jimmy Savile, uno de los presentadores más populares de la historia de la BBC desde la década de los setenta, murió en 2011 convertido en “héroe nacional” y nombrado “sir” por la reina, gracias a que la BBC ocultó sistemáticamente todas las denuncias que surgieron por su condición de depredador sexual. El cantante John Lydon, de “Sex Pistols”, llegó incluso a ser vetado por la BBC tras afirmar en una entrevista en 1978 para BBC Radio que a Savile “le gusta todo tipo de cosas sórdidas que todos conocemos, pero que no se nos permite hablar”.
Un año después de su muerte, un reportaje de investigación con datos de la Policía y la Asociación Británica de Prevención de Abusos a Niños, recolectados de 1955 a 2009, confirmó que “sir Jimmy Savile” agredió sexualmente a más de 500 personas, muchas de ellas menores de edad, adolescentes internados en hospitales de Leeds e incluso hubo casos de necrofilia en morgues de la ciudad.
El reportaje fue entregado inicialmente a la BBC, que lejos de emitirlo dedicó un homenaje navideño a Savile en la Navidad de 2011, hasta que lo hizo el canal privado ITV (Independent Television), provocando un fuerte impacto en la sociedad y generó duras críticas a la BBC, que causó la dimisión de su director general, George Entwistle, tras solo 54 días en el cargo.
Manipulación escandalosa
En noviembre de 2024, dos altos directivos de la BBC se vieron obligados a renunciar tras las acusaciones de falta de imparcialidad por haber transmitido un discurso “manipulado” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El diario The Telegraph publicó un reportaje exclusivo en el que afirmaba haber tenido acceso a un memorándum interno filtrado de la BBC. Dicho documento, elaborado por Michael Prescott, antiguo asesor externo del comité de estándares editoriales de la cadena, denunció que el documental de una hora de Panorama (un programa de televisión de la BBC) había editado partes del discurso de Trump para que pareciera alentar explícitamente los disturbios en el Capitolio en enero de 2021.
En su discurso del 6 de enero de 2021, Trump afirmó: “Vamos a marchar hacia el Capitolio y vamos a animar a nuestros valientes senadores y congresistas”. Sin embargo, en la edición de Panorama, el discurso de Trump era más largo: “Vamos a marchar hacia el Capitolio... y estaré allí con ustedes. Y lucharemos. Lucharemos con todas nuestras fuerzas”.
Las dos secciones del discurso que fueron editadas tenían más de 50 minutos de separación entre ellas, según explica la misma BBC. “El comentario ‘luchar con todas nuestras fuerzas’ provenía de una sección donde Trump hablaba de la ‘corrupción’ de las elecciones estadounidenses”, detalla el medio.
Además de celebrar las renuncias de quienes consideró “personas muy deshonestas que intentaron manipular las elecciones presidenciales”, el presidente Trump exige “retirar el cuestionado documental y disculparse” antes del viernes, o la BBC enfrentará una demanda por 1,000 millones de dólares.
Según una carta publicada por la Casa Blanca, se exigió que el canal informara que la “BBC difamó al presidente Trump al editar intencionada y engañosamente su documental con el fin de intentar interferir en las elecciones presidenciales”.
Genocidio en Gaza igual a censura
El último escándalo ocurrió este mismo domingo, durante la transmisión de los premios BAFTA TV, en el que el documental “Gaza: médicos bajo ataque”, realizado por la BBC y vetado por la misma cadena por considerarlo “antisionista” y “antisemita”, resultó premiado, luego de ser emitido en el canal privado Channel 4.
En sus respectivos discursos de agradecimiento, la presentadora del documental, Ramita Navai, declaró ante las cámaras de la BBC, responsable de la transmisión: “Nos negamos a ser silenciados y censurados. Y les agradecemos. Agradecemos a Channel 4 por emitir esta película”.
Por su parte, el productor ejecutivo del documental, Ben De Pear, avergonzó en directo a los directivos de la BBC de la siguiente manera: “Dado que ustedes retiraron nuestra película, ¿también nos eliminarán de la transmisión de los premios BAFTA esta noche? Muchas gracias”.
Mientras tanto, más de 100 periodistas de la BBC denunciaron internamente un sesgo en la cobertura que favorecía la narrativa israelí y censuraba las perspectivas palestinas. Algunos señalaron incluso haber sido forzados a adoptar una narrativa israelí.