
La situación en Bolivia se agrava a cada hora que pasa, en medio de las protestas de los seguidores del expresidente Evo Morales, los rumores de intento de golpe de Estado contra el gobierno de conservador Rodrigo Paz y la crisis diplomática que estalló contra Colombia.
Este miércoles, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió que el gobierno de Donald Trump no se quedará de brazos cruzados mientras ve cómo cae el gobierno de Rodrigo Paz, surgido de las urnas en noviembre, tras el triunfo del mandatario conservador en las elecciones de octubre del año pasado.
Señalamiento a Morales por “traficante de coca”
“Que nadie se confunda: Estados Unidos apoya firmemente al gobierno constitucional legítimo de Bolivia. No permitiremos que criminales y traficantes de drogas derroquen a líderes elegidos democráticamente en nuestro continente”, declaró el jefe de la diplomacia estadounidense, en alusión al expresidente izquierdista y líder cocalero en Cochabamba.
Desde hace dos semanas, grupos de sindicatos y campesinos afines a Morales (2006-2019) protagonizan fuertes protestas para exigir la renuncia del presidente, además, de reclamos por aumentos de salarios, el abastecimiento de combustibles o reformas legales.
La Paz, bloqueada y con desabasto
El departamento de La Paz, sede del Gobierno y el Legislativo, se encuentra incomunicado del resto del país debido a los bloqueos de carreteras, lo que ha provocado escasez de alimentos, combustible e insumos médicos.
El canciller boliviano, Fernando Aramayo, quien intervino este miércoles por videoconferencia en una reunión de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para abordar la crisis en Bolivia, denunció que en su país “se está gestando un golpe de Estado contra Paz, presidente desde noviembre”, cuando juró el cargo.
Crisis con colombia
Las protestas también desencadenaron una crisis diplomática con Colombia, después de que el Gobierno boliviano expulsara a la embajadora de ese país al considerar que el presidente colombiano, Gustavo Petro, incurrió en “injerencia” al calificar las movilizaciones como una “insurrección popular”, que, a su juicio, es una “respuesta a la soberbia geopolítica” de La Paz, ahora alineada con los gobiernos de derechas del continente.
“El ataque de Petro es un ataque a la democracia boliviana, porque él ha preferido su ideología que, parece, carece de conceptos democráticos, por encima de las relaciones y el respeto a la democracia de nuestras naciones”, afirmó Paz desde La Paz.
La Cancillería de Bolivia anunció poco antes la expulsión de la embajadora de Colombia por la “injerencia” de Petro, aunque se aclaró que la decisión no constituye una “ruptura de relaciones”.
“Morales desvaría”
Por otro lado, el presidente negó la denuncia de Morales de que Argentina ha enviado aviones Hércules a Bolivia para supuestamente trasladar militares y policías que ayuden en la represión de los manifestantes contra su Gobierno.
“Evo Morales desvaría. Un día le sube la temperatura y declara una cosa. Hoy día le baja la temperatura y declara otra. Entonces, Argentina no se merece esa agresión porque la conducta ha sido de ayuda humanitaria”, sostuvo sobre el operativo con aviones argentinos que permitió que varias toneladas de carne de pollo sean transportadas desde la región productora de Santa Cruz a las ciudades bloqueadas de La Paz y El Alto.
“Evo Morales no tiene raíces democráticas”, aseguró el presidente boliviano y aprovechó para destacar que las relaciones con el presidente argentino, Javier Milei, son de “respeto, cariño y mutua cooperación”, como también son “excepcionales” los vínculos con los países vecinos de Brasil, Paraguay, Chile y Perú.