
El líder indígena miskito y exdiputado nicaragüense Brooklyn Rivera Bryan se convirtió este fin de semana en uno más de los opositores muertos por la represión del régimen de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo contra su propio pueblo y contra sus antiguos compañeros sandinistas, por denunciar la conversión del gobierno del exguerrillero y su esposa en una dictadura similar a la de Anastasio Somoza.
Rivera Bryan, de 73 años y fundador del partido indígena Yapti Tasba Masraka (Yatama significa ‘Hijos de la Madre Tierra’, en lengua miskita), estaba ingresado desde el pasado 7 de marzo en la unidad de cuidados intensivos de un hospital capitalino por complicaciones respiratorias, derivadas de las condiciones infrahumanas de las cárceles de la dictadura del exguerrillero sandinista.
A pesar de que el régimen Ortega-Murillo lleva décadas beneficiándose del silencio cómplice de los gobiernos izquierdistas latinoamericanos, empezando por el de Claudia Sheinbaum, la pareja dictatorial nicaragüense, la misma que ordenó su encarcelamiento por criticar la deriva autoritaria del régimen y la represión contra los pueblos originarios, emitió un comunicado en el que lamentaban el deceso de su “hermano” Brooklyn.
En la nota, los “copresidentes” de Nicaragua señalaron que, pese a “los enormes e intensos esfuerzos” realizados por las autoridades sanitarias estatales para recuperar la salud de “nuestro hermano Brooklyn”, falleció debido a su deterioro físico y neurológico por complicaciones derivadas de una “bacteria generada por la Covid-19”.
En la nota se destaca que el gobierno permitió que Rivera Bryan estuviera acompañado de sus familiares más cercanos.
“Estaba en condiciones infrahumanas”: la hija
Días antes de confirmarse su muerte, su hija Tininiska Rivera responsabilizó públicamente a los esposos y copresidentes de Nicaragua por el estado crítico de salud del dirigente indígena, detenido desde septiembre de 2023.
“Responsabilizo directamente al régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y los colaboradores necesarios, por el deterioro y daño a la vida, salud e integridad física y psicológica de mi padre”, expresó desde el exilio en una carta pública.
La hija del líder miskito rechazó además la versión oficial sobre el estado de salud y las condiciones de detención de Rivera Bryan, y sostuvo que cuando fue arrestado salió de su casa “en condiciones óptimas de salud”.
También, denunció que las imágenes difundidas por el Gobierno evidenciaban condiciones “indignas, inhumanas y degradantes” durante su encarcelamiento, y pidió su liberación inmediata, acceso de familiares, abogados y médicos independientes, así como su traslado fuera del país para recibir atención médica especializada.
La indiferencia de líderes latinoamericanos
Rivera Bryan fue una de las principales figuras políticas de la Costa Caribe nicaragüense y durante décadas lideró la defensa de los derechos territoriales y políticos del pueblo miskito. Fue detenido antes de las elecciones regionales de marzo de 2024, cuando todavía era legislador, lo que generó denuncias de organismos de derechos humanos y sectores opositores.
Sin embargo, los gobiernos izquierdistas latinoamericanos, muy críticos con la represión de gobiernos no afines ideológicamente, guardaron silencio todo este tiempo, en un ejercicio de hipocresía que ha calado en gran parte de la sociedad nicaragüense. Los gobiernos de Sheinbaum, del brasileño Lula da Silva y del colombiano Gustavo Petro no se atrevieron a sumarse al chileno Gabriel Boric (fuera del poder tras ser derrotado por la ultraderecha), en su defensa de los derechos humanos.
Octavo preso político asesinado
Tras conocerse la muerte de Brooklyn Rivera Bryan, el Colectivo Nicaragua Nunca Más exigió este domingo una investigación independiente, además de verdad y justicia.
“Han matado a Brooklyn Rivera. Brooklyn es el octavo preso político asesinado por la dictadura desde el 2019, pero es el tercero en los últimos diez meses y fue asesinado luego de estar casi tres años en desaparición forzada de personas”, indicó en un video el abogado del movimiento, Salvador Marenco.
Agregó que “vamos a seguir exigiendo justicia por el asesinato de Brooklyn, porque los co-dictadores, Daniel Ortega y Rosario Murillo son responsables directos de este asesinato”.
Marenco afirmó además que el asesinato de Rivera Bryan constituye “un crimen de lesa humanidad” y sostuvo que en su caso se configuran al menos cuatro violaciones graves: “detención arbitraria, torturas, desaparición forzada de personas y ahora el de asesinato o privación de la vida” a manos del régimen.
Añadió que el caso de Rivera Bryan refleja el trato que la dictadura ha dado a las personas presas políticas en Nicaragua, que son sometidas de manera constante a un entorno torturante, a “torturas físicas, sexual, psicológica, que le deterioran la vida”.
“Este colectivo tiene más de 270 testimonios de personas sobrevivientes de tortura que pueden confirmar esto”, precisó.