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El veto a la educación impuesto por el régimen talibán está agravando la economía de uno de los países más pobres del mundo

La ONU alerta de una “generación perdida” de niñas afganas ante la indiferencia del mundo

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Apartheid de género en Afganistán Niñas afganas, condenas a una nueva forma de esclavitud bajo el régimen talibán

La representante especial adjunta de la ONU para Afganistán, Georgette Gagnon, alertó este lunes de que ya hay una “generación perdida” de niñas afganas por el veto al acceso a la educación, impuesto por los talibanes, que ya está lastrando el desarrollo económico del país centroasiático, uno de los más pobres del mundo, mientras la comunidad internacional no hace nada y países como Rusia normaliza sus relaciones diplomáticas con el régimen teocrático terrorista.

“Se estima que cada año, unas 3.8 millones de niñas de entre 7 y 18 años, entre las que se incluyen más de 2.6 millones de madres adolescentes, quedan excluidas de forma permanente de los itinerarios de educación, lo que da lugar a una generación perdida de talento y potencial”, declaró Gagnon en una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Afganistán.

Este “daño sistémico e institucionalizado”, explicó, tiene repercusiones para toda la sociedad afgana.

“Ya está pasando factura”

Según un análisis reciente de Unicef, citado por la representante especial adjunta, las restricciones a la educación y la participación laboral de las mujeres “ya están pasando factura a la economía afgana y socavando el desarrollo económico a largo plazo del país”.

“Las previsiones apuntan a una pérdida de 25,000 trabajadoras cualificadas para 2030”, apuntó Gagnon, que avanzó que los sectores más afectados serán el de la salud y la educación.

La representante aseguró que la solución pasa porque las autoridades del país pongan fin a las restricciones a la educación y al empleo de mujeres y niñas.

Matrimonio legal con niñas de 9 años

Desde que los talibanes regresaron al poder en Afganistán en agosto de 2021, las afganas han sido víctimas de una lista de medidas discriminatorias en todos los ámbitos, quedando relegadas al ámbito doméstico.

La ONU y otros actores internacionales han denunciado estos hechos como “apartheid de género”, sin embargo, como denunció Gagnon, lejos de relajar las restricciones se están incrementando.

Desde 2021, los fundamentalistas han sancionado más de 140 normas, edictos y órdenes para cercenar los derechos de las mujeres en todos los ámbitos. Una de las últimas, el Decreto nº 18, que legaliza el matrimonio infantil, incluso por debajo de los nueve años de edad, se aprobó el pasado 14 de mayo. La norma que ejerce de código penal del país, en vigor desde el mes de enero, legaliza igualmente la violencia machista.

Gagnon aseguró que Afganistán sigue siendo una de las mayores crisis humanitarias del mundo: casi la mitad de la población necesita ayuda y hay millones de retornos de países vecinos por las tensiones en Oriente Medio y el conflicto con Pakistán.

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