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La victoria de candidatos apoyados por el alcalde de Nueva York es vista por el presidente como una oportunidad única para asustar al electorado y que voten republicano: “El comunismo es la mayor amenaza para EU desde el 11-S”

El enigma Mamdani: ¿Ayudará su empuje socialista a los demócratas o a Trump y los republicanos?

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Revolución "socialista" Mamdani en EU El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani (d) abraza al candidato ganador de las primarias demócratas, Brad Lander, cuyo apoyo fue decisivo para derrotar a su rival demócrata moderado (OLGA FEDOROVA/EFE)

Donald Trump tiene un don indiscutible: cuando huele a sangre, ataca. El presidente de Estados Unidos olió el creciente descontento de la clase trabajadora tras la crisis del 2008 y la destrucción de empleos, y buscó rápidamente dos culpables: los inmigrantes “que roban empleos a los estadounidenses” y la globalización impulsada por los demócratas “que se llevó las fábricas a otros países”. En esta ocasión, ha olido sangre tras las recientes victorias de candidatos apoyados por el alcalde de Nueva York, el socialista Zohran Mamdani, y está aprovechando para invocar un viejo fantasma: el comunismo.

“Se consideran socialistas demócratas, pero en realidad son comunistas; esa es la clase de gente que son”, afirmó el magnate republicano tras las victorias en primarias demócratas estatales de los tres candidatos apoyados por Mamdani.

Se trata de Darializa Ávila Chevalier, hija de inmigrantes dominicanos, quien se impuso al congresista Adriano Espaillat y frustró su reelección tras cinco mandatos en la Cámara de Representantes; Claire Valdez, que posee doble nacionalidad (la estadounidense y la de la tribu soberana Tiwa); y Brad Lander.

Contra el genocidio israelí

Los tres contendientes apoyados por Mamdani militan en la corriente Socialistas Democráticos de EU (DSA), la rama izquierdista del Partido Demócrata, muy crítica con el establishment moderado, especialmente por su ambigüedad ante uno de sus campos de batalla: el genocidio israelí contra los palestinos y la ayuda armamentista que recibe de Estados Unidos.

De hecho, Ávila Chevalier es conocida por haber sido una de las organizadoras de las protestas estudiantiles en la Universidad de Columbia contra la guerra de Israel en Gaza. Por su parte, Lander declaró en su discurso de agradecimiento que “nuestro partido debe reconocer que la estrategia de Joe Biden de abrazar a ‘Bibi’ (Benjamín Netanyahu) fue un fracaso catastrófico. Considero que nos convirtió en cómplices de un genocidio”.

Con este abierto desafío a la estratégica alianza militar EU-Israel, vigilado de cerca por el poderoso lobby judío en Washington, los tres jóvenes candidatos izquierdistas tratarán no solo de arrebatar a los republicanos la mayoría en la Cámara de Representantes, sino de mover a la izquierda al Partido Demócrata, al que consideran demasiado escorado al centro del espectro ideológico.

Pese a que la mayor parte de los escaños por Nueva York han sido históricamente para los demócratas, el partido busca hacerse con los que están en manos de los republicanos para tomar el control de la cámara baja y complicar el final del mandato de Trump.

Tras las elecciones de noviembre de 2024, los republicanos lograron retener el control de la Cámara con una ventaja muy estrecha: 220 escaños (la mayoría está en 218) frente a los 215 de los demócratas. Por tanto, los progresistas necesitan tan solo 3 escaños para hacerse con la cámara, y muchas de las esperanzas están puestas en los 26 escaños en juego en el estado de Nueva York, el segundo bastión demócrata del país por detrás de California.

El escándalo George Santos

Lo que inicialmente pareció un gran triunfo estratégico para los republicanos en las elecciones de 2022 —cuando Santos logró “voltear” un distrito tradicionalmente demócrata en Long Island y Queens— se convirtió rápidamente en un espectáculo dantesco que culminó con su expulsión del Congreso y una condena a prisión. Santos afirmó falsamente que era ejecutivo de Wall Street, que se había graduado de una prestigiosa universidad o que su madre murió en el 11-S y sus abuelos escaparon del Holocausto nazi. Todo era mentira, pero lo que precipitó su entrada en la cárcel fue haber usado el dinero de los donantes para viajes a Las Vegas, ponerse bótox o comprar ropa de diseñador. Y en la cárcel seguiría si no lo hubiera indultado el presidente Trump tras pasar apenas 87 días en prisión, condonándole incluso el pago de más de medio millón de dólares en indemnizaciones a sus víctimas.

Sin embargo, la decisión de Trump de conmutar la pena, alegando que había sido “horriblemente maltratado en la cárcel”, podría costarle muy caro en las urnas, dada la sensación de “impunidad y corrupción” que emana del comportamiento del presidente, especialmente entre los votantes indecisos o independientes.

De hecho, parte del éxito del histórico triunfo de Mamdani en las elecciones de noviembre de 2025 a la alcaldía de Nueva York fue que se presentó como el outsider radical, pero honesto, que plantó cara a Trump en su propia ciudad con un programa social y de apoyo a las clases vulnerables nunca visto en la ciudad con más millonarios del planeta.

Presupuesto “moderadamente” socialista

Precisamente este martes Mamdani, el primer alcalde socialista y musulmán de la mayor ciudad de EU, logró aprobar un presupuesto que destina miles de millones a bonos de transporte público, guarderías y, sobre todo, a subvencionar la renta de viviendas para neoyorquinos de bajos recursos. Esto será sufragado en parte por un nuevo impuesto a las viviendas de lujo que no constituyen la residencia habitual de sus propietarios (impuesto pied-à-terre), una de sus principales medidas para gravar a los contribuyentes con mayor patrimonio.

El intento más serio de hacer la vida más fácil y digna a los 4.7 millones de neoyorquinos con ingresos bajos o muy bajos, y también a los 2.3 millones de ingresos medios, es visto por Trump como un ataque directo y “antipatriota” de un “comunista” al restante 1.3 millones de ingresos altos y muy altos.

“La mayor amenaza desde el 11-S”

Las victorias de los candidatos de Mamdani en Nueva York coinciden también con la elección de una alcaldesa socialista en Seattle y la victoria en primarias de la candidata socialista a la alcaldía de Washington D.C., lo que ha generado inquietud entre dirigentes demócratas que temen que los votantes progresistas moderados dejen de acudir a las urnas.

Esa preocupación del establishment demócrata fue la que olió Trump para comenzar su estrategia de intoxicar a la opinión pública, mezclando el socialismo demócrata de Mamdani (el mismo que ha dado los mayores niveles de identidad social y bienestar en los países escandinavos) con el comunismo autocrático.

“El comunismo es la mayor amenaza para Estados Unidos desde el 11-S y uno de los mayores peligros que enfrenta la nación desde que fue fundada”, aseguró.

Que Trump tiene el miedo garantizado de la mayoría de los votantes republicanos y el desprecio de la mayoría de los votantes demócratas es un hecho; falta por ver qué votarán en noviembre en las elecciones de medio término y en las elecciones presidenciales de 2028.

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