
Lionel Messi y Harry Kane se juegan algo más grande que el pase a la final, en la que quizá sea la mayor gesta deportiva en lo que va del siglo, sino que se sumergirán en una herida abierta para la nación sudamericana y en uno de los puntos seminales del auge del neoliberalismo a nivel mundial.
La semifinal del Mundial 2026 entre Inglaterra y Argentina, ante todo, revive una de las rivalidades más intensas que existen en el deporte, marcada no sólo por enfrentamientos memorables en la cancha, sino también por el conflicto bélico que enfrentó a ambos países en 1982.
La Guerra de las Malvinas dejó una cicatriz imborrable, como todas las cicatrices, que a diferencia de las heridas, que son temporales, éstas son para siempre, en la historia de ambas naciones y, al mismo tiempo, convirtió cada uno de sus duelos futbolísticos en eventos cargados de simbolismo, desquite y resentimiento.
Porque, como diría el filósofo británico Mark Fisher, fallecido en 2017, no todos los resentimientos son malos: de hecho, el resentimiento no es necesariamente una emoción negativa que deba reprimirse, sino una reacción comprensible ante las desigualdades y las injusticias que produce el capitalismo.
En su obra Los fantasmas de mi vida, sostiene que el discurso neoliberal suele presentar el resentimiento como un defecto individual, cuando en realidad puede expresar una percepción legítima de que existen relaciones de poder injustas.
Ergo, su valor radica en que, si se orienta hacia la conciencia colectiva y la acción política, puede convertirse en un impulso para cuestionar y transformar el orden social, en lugar de quedar reducido a una frustración personal.
Por ello, el clásico de las Malvinas, es, en cierta manera, un clásico del resentimiento... y no necesariamente de forma negativa, sino lo contrario: una nación del sur global contra una potencia colonial.
¿Por qué comenzó la Guerra de las Malvinas?
La Guerra de las Malvinas inició el 2 de abril de 1982, cuando las Fuerzas Armadas argentinas desembarcaron en las islas Malvinas, un territorio ubicado en el Atlántico Sur cuya soberanía ha sido disputada durante casi dos siglos.
Argentina sostiene que las islas forman parte de su territorio, mientras que el Reino Unido mantiene su administración desde 1833.
La junta militar que gobernaba Argentina, encabezada por el general Leopoldo Galtieri, sucesor del dictador golpista Jorge Rafael Videlaordenó la ocupación con el objetivo de recuperar las islas y fortalecer un gobierno que enfrentaba una profunda crisis política, económica y social.
La respuesta británica fue inmediata y la entonces primera ministra Margaret Thatcher envió una poderosa fuerza naval para recuperar el archipiélago.

¿Quién ganó la Guerra de las Malvinas?
El conflicto terminó el 14 de junio de 1982 con la rendición de las tropas argentinas en Puerto Argentino, conocido por los británicos como Port Stanley.
La victoria militar fue para el Reino Unido, que recuperó el control de las islas y mantiene su administración hasta la actualidad.
La guerra duró 74 días y dejó un saldo de 649 militares argentinos, 255 británicos y tres habitantes civiles de las islas fallecidos.
La derrota aceleró la caída de la dictadura militar en Argentina y abrió el camino para el regreso de la democracia en 1983.
¿Por qué las Malvinas siguen siendo motivo de disputa?
Pese al desenlace militar, la disputa por la soberanía continúa, debido a que Argentina considera que las islas fueron ocupadas ilegalmente por el Reino Unido en 1833 y reclama su devolución mediante negociaciones diplomáticas.
El gobierno británico, en tanto, sostiene que los habitantes del archipiélago tienen derecho a decidir su futuro y recuerda que en un referéndum realizado en 2013 la gran mayoría votó por permanecer como territorio británico de ultramar.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce, asimismo, la existencia de una disputa de soberanía e insta desde hace décadas a ambos países a reanudar las negociaciones para encontrar una solución pacífica, aunque hasta ahora no se ha alcanzado un acuerdo.

La Guerra de las Malvinas devino una de las mayores rivalidades internacionales del futbol
La rivalidad entre Argentina e Inglaterra encontró un nuevo capítulo en el futbol durante el Mundial de 1986, apenas cuatro años después de la guerra.
En los cuartos de final, la selección argentina derrotó 2-1 a Inglaterra con dos goles de Diego Armando Maradona, incluido el polémico tanto conocido como “La Mano de Dios” y el considerado por muchos como el mejor gol en la historia de los Mundiales.
Lionel Messi, probablemente el mejor jugador en la historia del balompié, por primera vez se enfrentará a Inglaterra en un encuentro que promete ser uno de los mejores partidos en lo que va del siglo XXI.