
El exalcalde de Mánchester Andy Burnham se convirtió en el séptimo jefe de Gobierno del Reino Unido en una década, después de ser proclamado el viernes líder del Partido Laborista y asumir este lunes el cargo de primer ministro.
Su entrada en Downing Street culmina un periodo de fuerte inestabilidad política iniciado en 2016 tras el referéndum del Brexit, que aceleró la fragmentación del voto y el auge de nuevas fuerzas populistas.
De hecho, el objetivo a medio plazo es evitar que el Reino Unido sucumba a la ola ultraderechista que golpea a medio mundo, cerrando el paso al xenófobo Nigel Farage en las elecciones generales que deben celebrarse a más tardar el 15 de agosto de 2029.
Estos son los primeros ministros británicos que gobernaron en los últimos diez años:
David Cameron (2010-2016)

La caja de Pandora la abrió el conservador Cameron cuando decidió convocar el referéndum sobre la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (Brexit) para contentar al sector euroescéptico del Partido Conservador, pero con la esperanza de no perderlo por el temor de que la segunda economía europea (detrás de Alemania) entrara en una espiral de caos y aislamiento… que fue exactamente lo que sucedió.
Mediante una campaña de bulos pagada por los populistas con mensajes del tipo “Bruselas nos roba”, el Brexit triunfó, pero partió al país en dos y provocó una herida que aún no se cierra.
Cameron dimitió tras la victoria del Brexit en el referéndum del 23 de junio de 2016.
Theresa May (2016-2019)

Sucedió a Cameron tras imponerse en las primarias internas del Partido Conservador como candidata de consenso para ejecutar el Brexit, pero perdió la mayoría absoluta al convocar elecciones anticipadas en 2017.
La segunda mujer en la historia en gobernar Gran Bretaña mediante las urnas (la primera fue la legendaria y polémica líder conservadora Margaret Thatcher) no pudo soportar el peso del traumático Brexit. Tras varias derrotas en el Parlamento para intentar suavizar la salida del país de la UE, se hartó y acabó dimitiendo al no lograr sacar adelante su estrategia de ruptura con la UE.
Boris Johnson (2019-2022)

El histriónico exalcalde de Londres llegó a Downing Street con la promesa de culminar el Brexit con una separación más radical que la propuesta por May y logró una amplia mayoría conservadora en las elecciones generales de 2019, lo que permitió completar la salida de la UE en 2020.
El mandato del conservador populista estuvo marcado también por su controvertida gestión de la pandemia de covid-19 y terminó debilitado por los escándalos, especialmente el Partygate —las fiestas celebradas en oficinas gubernamentales durante el confinamiento—, que desencadenó una crisis interna y acabó forzando su dimisión.
Liz Truss (2022)

La historia de Truss es uno de los momentos más surrealistas y virales de la política moderna, al ser comparada con la vida de una lechuga.
Truss protagonizó el mandato más breve en la historia británica —44 días—, tras convertirse en líder conservadora en unos comicios internos y en primera ministra el 6 de septiembre de 2022. Un mes después presentó un plan económico radical, con recortes masivos de impuestos que desplomaron la libra esterlina y causaron pánico en los mercados financieros.
Ante el caos político, la prestigiosa revista The Economist publicó un artículo donde calculaba el tiempo que Truss llevaba con el control real del país y concluuyó que tenía “aproximadamente la vida útil de una lechuga”. Los dueños del tabloide Daily Star captaron la broma al vuelo y decidieron llevarla al extremo con un reto: el 14 de octubre de 2022 compraron una lechuga iceberg en el supermercado, la colocaron en una mesa junto a una foto enmarcada de Liz Truss y abrieron un directo en YouTube con el título: “LIVE: Can Liz Truss outlast a lettuce?” (¿Puede Liz Truss durar más que una lechuga?).
La transmisión se convirtió en un éxito mundial. El 20 de octubre de 2022, solo seis días después de haber iniciado el directo, Liz Truss anunció su dimisión tras apenas 44 días en el poder. La lechuga ganó al no haberse marchitado.
Rishi Sunak (2022-2024)

Tras otras elecciones internas en el Partido Conservador, Sunak sustituyó a Truss con el objetivo de estabilizar la economía y recuperar la credibilidad de los tories ante el sector financiero.
Aunque logró reducir parte de la inflación y completar acuerdos derivados del Brexit, el primer gobernante británico no blanco (era de origen indio) no consiguió revertir el desgaste conservador, que culminó con una histórica derrota del partido en los comicios generales del 4 de julio de 2024.
Keir Starmer (2024-2026)

El laborista llegó a Downing Street con una rotunda mayoría absoluta, poniendo fin a catorce años de gobiernos conservadores.
Sin embargo, varias decisiones impopulares y sus dificultades para conectar con el electorado, reflejadas en una fuerte caída en las encuestas, fueron debilitando su liderazgo. A los pocos meses de asumir el cargo, se reveló que Starmer había aceptado más de 150,000 dólares en regalos y donaciones personales de empresarios. Mientras salía a la luz el escándalo de los regalos de lujo, el gobierno británico de Starmer implementó recortes al gasto social, destacando la polémica retirada del subsidio invernal para la calefacción a millones de pensionistas.
Su mayor error de juicio político fue nombrar a Peter Mandelson como embajador del Reino Unido en Estados Unidos, pese a que sus asesores consideraron una locura enviar a la embajada más estratégica a un polémico laborista que arrastraba un historial de polémicas debido a sus antiguos vínculos con el depredador sexual Jeffrey Epstein.
Esta decisión desencadenó una serie de derrotas en elecciones locales y regionales y hundió definitivamente la autoridad de Starmer, hasta perder la confianza de su grupo parlamentario, especialmente tras los malos resultados en las elecciones locales y regionales del pasado mayo.
Andy Burnham (desde 2026)
Todo lo impopular que era Starmer lo tiene de popular el recién estrenado séptimo primer ministro desde el fiasco del Brexit. Elegido líder laborista en unos comicios internos sin rival, Burnham asumió este lunes el cargo con el reto de imponer su exitosa gestión como alcalde de Mánchester a todo el país, centrando de nuevo el laborismo en la causa progresista, con una agenda económica orientada a reducir las desigualdades.
Ha prometido descentralizar competencias para fomentar el crecimiento regional, aumentar el papel del Estado en sectores estratégicos y aplicar medidas para aliviar el coste de la vida, como la reducción de la factura energética, aunque su margen de actuación estará limitado por el compromiso de respetar las reglas de disciplina fiscal.
Durante sus nueve años como alcalde del Gran Mánchester, Burnham se consolidó como “el rey del Norte” por su férrea defensa del superpoblado norte de Inglaterra frente al centralismo de Londres. Se enfrentó duramente al gobierno central durante la pandemia para exigir ayudas económicas y logró hitos muy populares, como unificar y abaratar la red de autobuses públicos de su región. Su promesa central de devolver el poder a las regiones (conocida como devolution) resuena con fuerza en un electorado harto de que todo se decida en el Parlamento de Westminster. Incluso anunció que gobernará parte del tiempo desde Mánchester.
Sin concretar ninguna promesa, Burnham —ya que aún no ha anunciado su equipo de gobierno— anunció un plan de acción de diez años en el que el foco estará en “dar a la gente algún respiro y alguna ayuda con el coste de la vida”, una idea que viene repitiendo como su principal argumento.
Porque —reconoció— el anterior gobierno laborista ha tenido un defecto: “No hemos sido lo bastante buenos, y tenemos que hacerlo mejor; vamos a traer los mayores cambios en los últimos 40 años”, anunció.