
Nuevo regalo de la mayoría conservadora de la Corte Suprema de Estados Unidos al presidente Donald Trump. Por 5 votos a 4, la máxima corte autorizó que se termine de construir un gigantesco salón de baile en la Casa Blanca, pese a las críticas por su abultado costo, su desproporción y su tufo a capricho imperialista.
En concreto, la corte falló a favor de la solicitud de emergencia presentada por el Departamento de Justicia para invalidar las sentencias de jueces de instancias inferiores que habían ordenado bloquear las obras en el Ala Este de la Casa Blanca —a excepción de las que afectan al búnker de seguridad en el subsuelo del futuro salón de baile— al considerar que solo el Congreso tenía potestad para autorizar las obras dentro de la residencia presidencial.
El Supremo ya había emitido el pasado 21 de agosto una orden para permitir que continuaran las obras de manera provisional mientras deliberaba sobre la solicitud de emergencia presentada por el Gobierno de Trump.
En el fallo, que no lleva firma, el tribunal argumenta que es probable que el Fideicomiso Nacional para la Preservación Histórica no tenga legitimación procesal para interponer la demanda que acabó bloqueando las obras en el sobresuelo.
En ese sentido, el Supremo de EU no publicó ninguna conclusión sobre si Donald Trump tiene o no autoridad para llevar a cabo la construcción sin la aprobación del Congreso.
«Es probable que sea ilegal»
El presidente del Supremo, el magistrado John Roberts, se unió en el fallo al voto en contra de las tres juezas liberales de la corte: Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson.
El propio Roberts aseguró que «es probable que dicha construcción sea ilegal».
El proyecto del salón de baile de Trump, impulsado para ampliar las instalaciones destinadas a actos y recepciones oficiales de la Casa Blanca, supuso la destrucción del antiguo Ala Este de la residencia presidencial y ha provocado duras críticas de diversos sectores.
Presupuesto triplicado
Cuando se anunció el proyecto, en julio de 2025, el presupuesto inicial era de 200 millones de dólares. Para finales de ese año la cifra oficial subió a 400 millones, hasta alcanzar la proyección actual de 600 millones a lo largo de 2026.