
Una semana después de que sonaran todas las alarmas en Berlín tras la victoria de la extrema derecha en el estado de Sajonia-Anhalt, los suecos han frenado en seco el ascenso de su propio partido ultraderechista en las elecciones generales celebradas este domingo.
Un sondeo de la televisión pública SVT concedió al bloque opositor de centroizquierda la victoria con el 51.3 % frente al 46.8 % del bloque gubernamental del primer ministro conservador, Ulf Kristersson, por lo que el país escandinavo giraría de nuevo a la izquierda de la mano de una mujer, la candidata socialdemócrata Magdalena Andersson.
El Partido Socialdemócrata fue el más votado con el 28.4 %, seguido por el Partido Conservador, con el 18.1 %, y el ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), con el 17.2 %.
De confirmarse los sondeos, el Partido Socialdemócrata —la fuerza política más votada en todos los comicios generales de los últimos cien años— podría recuperar el poder, a pesar de retroceder casi dos puntos porcentuales respecto a las anteriores elecciones de 2022.
Los ultras caen al tercer puesto
La ultraderecha, que hasta ahora había crecido en todas las elecciones desde que se presentó por primera vez en 1988, perdería su condición de segunda fuerza política, la cual recuperarían los conservadores del primer ministro Ulf Kristersson, aunque no podrían mantenerse en el poder.
El sondeo de SVT coloca al Partido de Izquierda (socialista) como cuarta fuerza, con el 8 %; por delante de otros dos aliados de la líder socialdemócrata, Magdalena Andersson: el Partido de Centro, con el 7.5 %, y el Partido del Medio Ambiente, con el 7.4 %.
Los otros dos partidos que conforman la coalición de gobierno actual, la cual tiene mayoría gracias al apoyo externo de la ultraderecha, mejorarían su resultado: el Partido Cristianodemócrata obtendría el 6.1 %, y el Partido Liberal, el 5.4 %.
Con todos menos con la extrema derecha
Andersson ha reiterado en la campaña que está dispuesta a colaborar con todos los partidos menos con el SD; por el contrario, el primer ministro Kristersson rompió en 2022 el “cordón sanitario” a la ultraderecha, hasta entonces aislada, y todas las fuerzas de derecha anunciaron el pasado abril que el SD formaría parte por primera vez de un hipotético nuevo gobierno si ganaban las elecciones.