
El fenómeno mundial de la baja natalidad también está siendo padecido por México tras revelarse que la tasa de fecundidad nacional pasó de 1.9 hijos por mujer en 2019 a 1.2 en 2024, una reducción de 36.8% en tan sólo cinco años y cuyo nivel más bajo del país se registra en la Ciudad de México, según datos de la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI.
Ante este cambio en la población mexicana e incluso a nivel internacional, especialistas en la materia se han dado a la tarea de explorar los motivos principales tras la decisión de una “vida sin hijos”, así como han elaborado las posibles consecuencias de este nuevo estilo de vida.
¿Por qué las personas ya no quieren tener hijos? Estos son los motivos según especialistas
En los últimos años, las personas han comenzado a repetir con mayor frecuencia la frase “esta generación ya no quiere tener hijos” ante la formación de nuevas familias que se componen únicamente por una pareja y mascotas; en algunos casos, se limitan a la crianza de un sólo hijo o hija.
Tal decisión de vida no se debe directamente a un cambio generacional específico, sino a las alteraciones exteriores que han impactado en la vida de las nuevas generaciones —como Millennial o Gen Z— en todo el mundo. Los y las integrantes de estos grupos generacionales han externado motivos variados para la elección de una vida sin hijos, entre los que se incluye el cambio climático o la crisis económica.
“Tiene que ver con un cambio ideológico y una mayor conciencia social sobre lo que implica traer al mundo a un ser, tanto en los aspectos económico, psicológico y emocional”, detalló el profesional Julián Flores Arellano de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, una de las entidades académicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
De acuerdo con Flores Arellano, la población actual en la que recae la reproducción humana han reflexionado seriamente sobre los motivos de su decisión, otorgando argumentos válidos que exploran las condiciones que heredarán a sus posibles hijos, tales como conflictos políticos, condición ambiental actual o la seguridad social, elementos que pueden llegar a crear un escenario pesimista para el futuro de los bebés hipotéticos.
Tales razones han sido respaldadas por datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, cuyo trabajo de investigación reveló que los temas que más generan preocupación en México, convirtiéndose en limitantes significativos para la reproducción nacional, son:
- Costo de vida: 94.4%
- Baja calidad del empleo: 91.9%
- Consecuencia del cambio climático: 91.2%
- Falta de acceso a servicios de salud mental: 88.7%
- Efectos en la salud post-pandemia: 84.4%
- Seguridad nacional por la situación geopolítica: 81.3%
A su vez, el especialista de FES Aragón señaló que el fenómeno de la baja natalidad también está influenciado por la responsabilidad familiar que gran parte de los y las integrantes de estas generaciones tuvieron que asumir durante su adolescencia.
“En su momento, fungieron como cuidadores de sus hermanos menores y esto les enseñó que hacerse responsable de otro ser implica mucha dedicación”, explicó.
Consecuencias de la “vida sin hijos”: esto podría causar en el futuro la baja natalidad
México no ha sido el único país que ha registrado una significativa caída de la natalidad, ya que Japón y Corea del Sur también registraron el año pasado mínimos históricos, mientras que Alemania ha proyectado que la tasa de natalidad actual de la nación no cubrirá la tasa de relevo generacional cuando los empleados y empleadas abandonen el mercado laboral en los próximos diez años.
El impacto de estas estadísticas no seá inmediato, sin embargo, anticipan una predicción para el año 2100, en el cual se calcula que sólo seis países tendrán tasas de natalidad positivas. A pesar de este hecho, la demógrafa Jennifer Sciubba compartió a BBC News que no hay por qué tener pánico de este nuevo fenómeno mundial.
“Esas disminuciones son sin duda reales (no quiero insinuar que no lo sean). Pero lo que me sigue inquietando es que aún recuerdo que no hace tanto tiempo, todos nos preocupábamos por el tipo de catástrofe opuesto”, señaló la experta al referirse al temor por la “superpoblación” de años anteriores.
Para Sciubba, la preocupación mundial debería estar dirigida hacia la capacidad de los gobiernos para adaptarse al tamaño real de la población, es decir, exigir mejoras en la calidad de vida humana que permitan tanto la fertilidad sin limitaciones económicas o climáticas, así como el cuidado de las personas mayores hacia el final de la vida.
“Si construimos comunidades fuertes, creo que sentamos las bases para la resiliencia que necesitamos, más allá de si tu población crece o disminuye”, declaró.
Por su parte, Flores Arellano también sostuvo que son cambios reales y perceptibles, “pero se deben plantear mejores soluciones ante este fenómeno”.