
El Gobierno de Donald Trump prepara una medida para prohibir durante 90 días la exportación de diésel, con el objetivo de forzar una rebaja de los precios en el consumo interno y frenar en seco el creciente descontento de los estadounidenses por el alto precio de los combustibles, de cara a las elecciones legislativas de Estados Unidos que se celebran el próximo 3 de noviembre, según adelantó este miércoles el medio Politico.
La medida, que según dejó entrever el magnate en su cuenta de Truth Social podría ocurrir más temprano que tarde, afectaría de inmediato a México, ya que entre el 60 y el 65 % del diésel de consumo nacional es importado de Estados Unidos. La demanda interna en el país es de entre 320,000 y 360,000 barriles diarios, lo que tensionaría al máximo los precios del mercado interior.
Presiones republicanas a favor y en contra
La medida viene impulsada por republicanos de estados con grandes industrias agrícolas, las mayores consumidoras de diésel, que temen malos resultados en las elecciones de medio mandato en EU que se celebran en seis semanas si el precio del galón no baja en sus regiones, según indicó Politico, uno de los tres medios vetados por la Casa Blanca, junto con CNN y MS NOW.
El plan, no obstante, encara la oposición de distintos miembros del Gobierno de Trump, así como de la industria petrolera de Estados Unidos, que alerta de que una caída de los precios a corto plazo se traduciría en “correcciones agresivas” más adelante para neutralizar las grandes pérdidas del sector.
El secretario de Energía, Chris Wright, cree que la medida sería contraproducente porque a medio plazo acabaría elevando los precios de la gasolina y del combustible para aviones.
“Si no se puede exportar el diésel que sale de nuestras refinerías, se agotan los lugares para almacenarlo y hay que reducir la refinación en Estados Unidos, lo que ejercería presión al alza sobre los precios de la gasolina y del combustible para aviones”, declaró Wright, muy cercano a la industria petrolera y defensor de los combustibles fósiles.
No obstante, reconoció que existe un problema con los precios del diésel y que la Administración está abierta a cualquier idea para combatir la crisis energética.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, también ha mostrado cautela con la medida, conocedor de que podría conllevar efectos indeseados. “La Administración está examinando si es factible en términos de la capacidad de refino y si una prohibición total o parcial funcionaría”, explicó a los periodistas.
Sin embargo, muchos otros republicanos y miembros del Gobierno, junto con ejecutivos de las grandes petroleras, consideran el plan un error puesto que, aunque coartar la exportación recortaría los precios del diésel casi de inmediato, también reduciría la producción doméstica de combustibles por el exceso de existencias, por lo que unas semanas después la gasolina, el diésel o el queroseno se encarecerían.
Precio del diésel desbocado
La guerra que Trump declaró a Irán hace siete meses (tras ser convencido por el premier israelí, pese a su promesa de no embarcarse en una guerra a miles de kilómetros), junto con los recientes bombardeos ucranianos sobre refinerías rusas, han incrementado los precios del diésel un 16 % más que en agosto.
El precio del diésel en Estados Unidos está descontrolado, donde esta semana se pulverizó un nuevo récord histórico al cotizar a 6.52 dólares el galón, casi un 80 % más que hace un año y por encima de los niveles alcanzados en 2022, cuando estalló la crisis energética tras la invasión rusa de Ucrania.
Los republicanos se juegan en las elecciones de medio mandato su exigua mayoría en las dos Cámaras, una posibilidad que podría llegar a darse según algunas encuestas.
Los comicios del 3 de noviembre renovarán por completo la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. En caso de una victoria de los demócratas en ambas cámaras, algunos de sus líderes ya advirtieron de que se pondría en marcha de inmediato un proceso de impeachment para echar a Trump del poder.