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Tras el anuncio del presidente chino Xi Jinping, quien enviará dos pandas gigantes a Estados Unidos, surge nuevamente la duda: ¿en qué consiste este gesto diplomático y por qué Xin Xin no pertenece a China?

¿Por qué los pandas son entregados por el gobierno de China como gesto diplomático y cuál es el único que no les pertenece?

El gigante asiático cambió su antigua política y comenzó a alquilar o prestar a sus ejemplares de pandas gigantes a partir de 1984.
China enviará pandas a Estados Unidos El gigante asiático cambió su antigua política y comenzó a alquilar o prestar a sus ejemplares de pandas gigantes a partir de 1984. (Cuartoscuro)

Los pandas han sido una de las especies más prestigiosas en el mundo durante décadas, consolidándose como símbolos de amistad y paz entre China y otros países a través del sistema de préstamo que la nación asiática realiza desde 1984, con ejemplares otorgados principalmente a regiones como Japón, Reino Unido, Australia, Francia, Estados Unidos y México.

Este jueves 24 de septiembre, el presidente chino Xi Jinping anunció que enviarán dos pandas gigantes más al territorio estadounidense, después de que los osos omnívoros en zoológicos como Washington DC., San Diego, Atlanta, entre otros, fueran devueltos a China recientemente.

Ping Ping y Fu Shuang viajan a Estados Unidos: ¿por qué China entrega pandas como gesto diplomático?

En un breve mensaje emitido en la Casa Blanca, donde el gobernante chino se reúne hoy con el presidente estadounidense Donald Trump, se anunció que China hará el envío de dos pandas al Zoológico de Atlanta como parte de un acuerdo de conservación del panda gigante con la Asociación China para la Conservación de la Vida Silvestre.

De acuerdo con el presidente Xi Jinping, este gesto es una “muestra de buena fe” y representa un “envío de amistad”, el cual ocurre tras el incremento de tensiones diplomáticas entre ambas naciones.

Los pandas en cuestión son el macho Ping Ping y la hembra Fu Shuang, los cuales nacieron en la Base de Investigación para la Cría del Panda Gigante de Chengdu, en China, y llegarán a Atlanta en “unos días” para encontrarse con el pueblo estadounidense.

Anteriormente, China regalaba pandas como muestra de amistad diplomática, pero el gigante asiático cambió su política y comenzó a alquilar o prestar a sus ejemplares a partir de 1984 bajo contratos temporales que cuestan alrededor de un millón de dólares al añor; estos fondos teóricamente van a la conservación de la especie que ha superado el peligro de extinción.

Como parte del acuerdo, los pandas prestados deben ser devueltos a China, así como cualquier cría nacida en el extranjero. Sin embargo, han existido excepciones, y la más famosa de estas se encuentra en México.

¿Por qué la panda Xin Xin no le pertenece a China?

En medio de la historia de los pandas gigantes que han pasado por México, la nativa Xin Xin ocupa un lugar excepcional al ser uno de los ejemplares de la especie en el mundo que no pertenece a China, por lo tanto, no puede ser “devuelta” a la nación de su ascendencia.

La diferencia radica en la antigua política de China, en la que solía entregar pandas gigantes como regalos diplomáticos. De este proceso, formaron parte Pe Pe y Ying Ying, una pareja de la prestigiosa especie que llegó a Chapultepec en 1975 y quienes dieron luz a Tohuí en 1981, considerada la primera panda gigante nacida en cautiverio fuera de China que logró llegar a la edad adulta.

Posteriormente, Tohuí participó en una reproducción asistida con Chia Chia, un macho que procedía del Zoológico de Londres y que llegó a México mediante un préstamo de reproducción. De esta manera, Xin Xin nació en territorio mexicano y pertenece a una generación que surgió a partir de aquellos ejemplares que China obsequió a México en una época en la que la política era distinta a la actual.

La condición de Xin Xin es tan particular que se le ha identificado como una de las últimas pandas del mundo que no pertenecen a China, además de ser el único ejemplar de la especie en América Latina.

En julio de 2026, la panda mexicana Xin Xin cumplió 36 años, superando ampliamente la expectativa de vida habitual de los pandas gigantes bajo cuidado profesional, convirtiéndose en un símbolo de conservación de pandas en México.

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