
Alberta inició este martes la votación anticipada del referéndum del 19 de octubre, que decidirá si la provincia continúa formando parte de Canadá o si el gobierno provincial debe iniciar el proceso legal para celebrar otro referéndum vinculante sobre su independencia.
Unos 310 centros de votación anticipada abrieron en toda la provincia, rica en petróleo, y permanecerán operativos hasta el sábado, antes de la jornada de votación del referéndum no vinculante, el lunes de la próxima semana. El organismo público Elections Alberta espera una participación récord, de entre el 80 % y el 85 %, tras aprobar más de 652,000 solicitudes de voto por correo.
Los electores deben responder a diez preguntas sobre inmigración, reformas constitucionales y la relación de la provincia con el resto de Canadá.
Apoyo mayoritario a la permanencia
El último sondeo, realizado por la firma Léger y publicado el 8 de octubre, sitúa el apoyo a la permanencia en Canadá en el 70 %, frente al 22 % favorable a iniciar el proceso de separación, mientras que un 7 % se declara indeciso.
La propia primera ministra de Alberta, Danielle Smith, criticada desde Ottawa por alentar el movimiento independentista, ha reiterado que apoya la permanencia, aunque su Gobierno impulsa simultáneamente una agenda para una mayor autonomía regional.
El movimiento separatista de Alberta está alimentado, entre otros factores, por la percepción de que Ottawa limita el desarrollo de su industria petrolera mediante regulaciones ambientales, y que la provincia contribuye de forma desproporcionada a las finanzas federales sin recibir una influencia política equivalente.
Alberta es clave para la economía canadiense: en 2025 produjo cerca del 84 % del petróleo de Canadá, uno de sus principales productos de exportación, lo que convierte una eventual secesión en una cuestión de profundas consecuencias económicas.
La alargada sombra de Trump
El movimiento separatista también ha generado polémica por sus contactos con funcionarios estadounidenses presuntamente enviados por el presidente Donald Trump, quien ha declarado abiertamente en reiteradas ocasiones que Canadá debería ser el estado 51 de Estados Unidos.
Según publicó Financial Times en enero, dirigentes del grupo separatista Alberta Prosperity Project (APP) mantuvieron tres reuniones con emisarios de Washington desde abril de 2025, menos de tres meses después de la llegada del magnate republicano al poder.
Más recientemente, una investigación publicada el pasado 3 de octubre por el periódico canadiense The Globe and Mail reveló contactos en Calgary entre separatistas de Alberta y estrategas del Partido Republicano que participaron en la campaña electoral de Trump de 2024.
Según el periódico, los estrategas republicanos, procedentes de Michigan, ofrecieron a los dirigentes del Alberta Prosperity Project el uso de un programa de movilización electoral y el apoyo del gobierno federal a la independencia, a cambio de acceso a los recursos hídricos y parte de los ingresos petroleros de la provincia, afirmaciones que dirigentes separatistas han rechazado.
Por su parte, el primer ministro canadiense, Mark Carney, intervino este lunes, Día de Acción de Gracias de Canadá, con un mensaje dirigido a los habitantes de Alberta en el que defendió la unidad del país y advirtió de que una eventual ruptura abriría “un proceso largo e incierto”.
¿Qué pasa si gana el referéndum vinculante de independencia?
Un voto por el “sí” no activa la independencia inmediata, sino un proceso complejo bajo el marco de la Ley de Claridad (Clarity Act), aprobada tras el traumático referéndum de Quebec, que a punto estuvo de acabar con la separación de la provincia francófona de Canadá en 1995.
La Ley de Claridad obliga al gobierno secesionista y a Ottawa a negociar “de buena fe” un proceso de separación y repartición de riquezas y de la deuda comunes, en caso de una mayoría clara en referéndum vinculante a favor de la secesión, que tenga en cuenta, además, los derechos de los Pueblos Indígenas.