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Un 24 % de los latinos volverá a votar republicano y otro 25 % está indeciso, pese a dos años de Trump de cacería de migrantes, humillaciones y pérdida de poder adquisitivo

Voto latino en 2026: entre el deseo de castigar a Trump y la desconexión demócrata

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Elecciones intermedias en Estados Unidos El idilio del votante hispano masculino con Trump se ha acabado

Las elecciones legislativas estadounidenses del martes 3 de noviembre están a la vuelta de la esquina y una de las grandes incógnitas es qué hará en esta ocasión el voto de la comunidad latina —36.2 millones de electores (14.7 % del electorado total)—, el mismo que fue decisivo para la victoria de Donald Trump en las elecciones de 2024. Según las últimas encuestas, a dos martes para que abran las urnas, un 24 % de los hispanos anuncia que volverá a votar republicano y otro 25 % se muestra indeciso, pese a dos años de Trump de cacería de migrantes, humillaciones y pérdida de poder adquisitivo y de derechos.

En esta ocasión, en juego está la posibilidad de que el control republicano de las dos cámaras del Congreso pase a manos demócratas, lo que podría convertir en una pesadilla los dos últimos años de mandato del magnate republicano, que podría sentir en sus propias carnes el mismo acoso y la persecución a la que ha sometido su gobierno a la comunidad hispana, a la que ha criminalizado de forma cruel.

Hace dos años, el voto hispano registró un cambio histórico en favor del candidato presidencial republicano. Aunque la candidata demócrata, Kamala Harris, ganó entre los hispanos con el 51 %, frente al 48 % de Trump, la brecha se redujo a apenas tres puntos, permitiendo así el regreso a la Casa Blanca del magnate republicano, con más deseo de venganza que nunca y dispuesto a reanudar desde el día 1 de su segundo mandato la cacería de inmigrantes.

La deserción entonces de hispanos del bando demócrata es aún más patente si se compara la última victoria de Trump con su derrota en 2020, cuando el demócrata Joe Biden ganó el voto hispano total con una ventaja considerable de 33 puntos porcentuales, captando el 63 % de los votos latinos frente al 36 % del presidente republicano, que aspiraba a su reelección consecutiva.

¿Qué falló entonces para el abandono masivo de hispanos a favor del xenófobo y supremacista blanco Trump? Básicamente, los votantes masculinos, especialmente los jóvenes.

Trump convenció dos veces a los hombres

Por primera vez en la era moderna, hubo más hombres hispanos que se decantaron por el candidato republicano que por el demócrata —el 54 % votó por Trump frente al 45 % por Harris—; por el contrario, las mujeres se mantuvieron fieles y un 61 % se decantó por la segunda candidata demócrata (la primera fue Hillary Clinton), frente al 37 % que se decantó por el magnate neoyorquino, sobre quien pesaban varias denuncias de mujeres por abusos sexuales.

Para la clase trabajadora masculina hispana, el fracaso de la administración Biden para abatir la alta inflación y la carestía de la vida tras el fin de la pandemia pasó factura a su candidatura y, cuando renunció, a la de Harris. Además, caló la idea del temor a perder los puestos de trabajo si ganaban de nuevo los demócratas y seguían permitiendo la llegada de miles de inmigrantes.

Por otro lado, muchos hombres latinos —especialmente pequeños empresarios, trabajadores independientes y de la construcción— conectaron con el mensaje del magnate neoyorquino sobre la desregulación, el individualismo y el éxito económico fruto del esfuerzo propio, alejándose de las prioridades progresistas del Partido Demócrata, como una mayor carga impositiva al patrón para financiar los beneficios sociales.

Esto era así hasta que esos mismos hombres latinos se toparon con la dura realidad, que para la familia de Lorenzo Salgado Araujo se transformó desde el pasado 7 de julio en un infierno, tras el asesinato a tiros en plena calle de Houston (Texas) por agentes del ICE del dueño de una pequeña empresa de construcción, cuando se dirigía al trabajo con sus empleados. Su delito: tener apariencia hispana y huir por temor a ser encarcelado o deportado automáticamente, como ha hecho el gobierno de Trump con cientos de miles de inmigrantes latinos, muchos golpeados brutalmente.

Otro mexicano, el jardinero Narciso Barranco, padre de tres soldados estadounidenses, acabó el 25 de junio en el hospital tras la paliza que recibió mientras podaba arbustos en Santa Ana (California); los agentes fueron absueltos tras declarar que creyeron que los iba a atacar con las tijeras de podar. Ambos, con hijos con ciudadanía estadounidense, llevaban prácticamente toda su vida residiendo y trabajando en Estados Unidos.

Esta criminalización y persecución de los hispanos, unida a la inflación por la crisis energética generada por la guerra de Irán, ha provocado que vuelvan a ser mayoría los votantes masculinos que se decantan por los demócratas de cara a las elecciones intermedias a la vuelta de la esquina.

El dilema es: ¿qué tan grande será el voto de castigo?

Según la encuesta más reciente de NBC News/Telemundo, el 53 % de los hombres latinos apoya actualmente a candidaturas demócratas, mientras que el 36 % lo hará por los republicanos.

En general, la aprobación de Trump entre los votantes latinos (incluidas las mujeres) se sitúa en el 27 %, frente al 69 % que lo desaprueba, números históricamente malos para un presidente. Dos tercios afirman que las políticas de deportación de su Administración han ido demasiado lejos, y tres cuartas partes desaprueban la forma en que ha manejado la economía y el costo de vida.

Casi una quinta parte de los votantes latinos que apoyaron a Trump en 2024 afirman no preferir un Congreso controlado por los republicanos; un 14 % dice apoyar a los demócratas y un 8 % se muestra indeciso.

Estos cambios se producen después de que el Partido Republicano convirtiera los avances de Trump entre los votantes latinos en 2024 en un elemento central de su estrategia para mantener la mayoría en la Cámara de Representantes. En Florida y Texas, el partido trazó nuevos distritos con gran población latina que, a juzgar por los resultados de 2024, parecían bastiones republicanos seguros; sin embargo, muchos de ellos se perfilan ahora como competitivos de cara a las elecciones de mitad de mandato, dado el cambio en las preferencias de los votantes latinos.

¿Qué pasa con los demócratas?

Sin embargo, los resultados entre los votantes latinos no son del todo positivos para los demócratas, cuya imagen como partido no ha mejorado en dos años, según muestran las encuestas.

“A pesar de un entorno más favorable para los demócratas, cualquier avance demócrata este mes de noviembre se verá impulsado en gran medida más por la oposición a Trump y el contexto económico que por el apoyo a los demócratas”, afirmó Aileen Cardona-Arroyo, de Hart Research Associates.

La explicación, señalan los expertos, es similar a la que llevó a la derrota demócrata en 2024: la «desconexión» demócrata con la clase trabajadora y cierto tufo a elitismo progresista del que no acaba de zafarse. Algunos, como James Talarico, candidato a un escaño en el Senado por Texas, sí han logrado reconectar, pero no así muchos otros, poniendo en peligro que la Cámara Alta pase a control demócrata.

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