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El gigante sudamericano elige presidente entre dos candidatos en las antípodas ideológicas y en las elecciones más reñidas que nunca

Los brasileños votan si hay remontada de Lula o regreso vengativo de los Bolsonaro

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Elecciones en Brasil El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, saluda a sus seguidores tras votar en la segunda vuelta en São Bernardo do Campo (Isaac Fontana/EFE)

El día D ha llegado para el futuro de Brasil, con repercusiones en toda América Latina por el peso de la gran potencia sudamericana. La cuarta democracia del mundo, con 159 millones de votantes, elige entre la continuidad del modelo de izquierda del octogenario presidente Lula da Silva, que parte con desventaja tras quedar segundo en la primera vuelta y no contar con el apoyo del resto de los candidatos derrotados, o el regreso de la ultraderecha de la mano de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente condenado por golpismo, Jair Bolsonaro.

Lula votó este domingo en una escuela de São Bernardo do Campo, en la periferia de São Paulo, donde se dio a conocer en los años setenta como líder sindical y comenzó su carrera política.

“Lo que vi fueron las mayores manifestaciones”: Lula

Tras ejercer su derecho al voto, el presidente, que confía en la remontada y en ganar sus cuartas elecciones, declaró que el pueblo salió en campaña a la calle a “defender sus conquistas”, en alusión a las manifestaciones masivas que se han sucedido en las grandes ciudades del país contra la amenaza del regreso de la ultraderecha cristiana-militarista del clan Bolsonaro.

“Lo que vi en esta segunda vuelta no fue por un partido político, no fue por un sindicato. Fueron las mayores manifestaciones políticas de los últimos 50 años en Brasil. El pueblo fue a la calle a defender sus conquistas”, dijo el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) a los periodistas tras depositar su voto.

Sobre su rival, Lula dijo que este domingo los brasileños deciden si se respeta la bandera brasileña o si se elige a un grupo político que “quiere gobernar con la bandera estadounidense”, en alusión a la alianza de los Bolsonaro con Donald Trump.

El mandatario brasileño, que cumplirá 81 años el próximo martes, acudió a votar acompañado de su mujer, Rosângela ‘Janja’ Lula da Silva.

“Todo el mundo ha empeorado”: Bolsonaro

Por su parte, Bolsonaro, de 45 años, votó en Río de Janeiro y pidió a sus compatriotas que voten “haga lluvia o haga sol”, para cambiar el rumbo del país.

“Brasil va a cambiar. Brasil va a vencer”, declaró el hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Según el candidato de la oposición, en los últimos cuatro años “todo el mundo ha empeorado” y por eso no se puede seguir insistiendo en el “error”, pues los brasileños viven con miedo a la inseguridad y por las dificultades económicas.

Ventaja irrelevante de Bolsonaro

Dos sondeos divulgados la noche de este sábado muestran un empate técnico entre ambos candidatos, con una ligera ventaja de dos puntos para el primogénito del expresidente Jair Bolsonaro (51 %), frente a Lula (49 %).

En la primera vuelta, celebrada el pasado 4 de octubre, Bolsonaro fue el candidato más votado, con el 47 % de los sufragios, frente al 45 % que recibió Lula.

“Mucho miedo; me dan ganas de llorar”

Lourdes, jubilada de 63 años que lleva décadas votando al PT, declaró tras votar en la periferia de São Paulo que había votado a Lula porque “la democracia, nuestra soberanía, el respeto al pueblo, a los pobres, a las mujeres. La dignidad, en definitiva. Está todo en juego”.

Ante una posible victoria de Bolsonaro, dice sentir “mucho miedo” y no sabe cómo encajaría una derrota de Lula. “Me dan ganas de llorar”, admite, y señala que se plantearía incluso abandonar Brasil para reunirse con su hija en el extranjero o vender su casa, comprarse una autocaravana y vivir aislada en la carretera, porque, asegura: “No voy a poder soportarlo”.

En el otro lado de la disputa, Camila, de 44 años y gerente de ventas, considera que Lula ya ha cumplido su ciclo: “Para mí, creo que ya dio” todo lo que tenía que dar, afirma. Su principal preocupación es la inseguridad y, mientras sostiene la mano de su hija, explica que votó a Bolsonaro porque “la criminalidad es muy elevada, y eso asusta un poco”.

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