
Más de 51 millones de estadounidenses han emitido su voto anticipadamente para las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre, participación que supera los 46 millones registrados en los comicios de medio mandato de 2022 y que antecede a una jornada decisiva para la repartición de fuerzas en el Congreso.
Según seguimiento del Laboratorio Electoral de la Universidad de Florida, 28 millones 133 mil 515 papeletas fueron depositadas presencialmente en los centros de votación habilitados, cuando el resto corresponde a sufragios enviados por correo y devueltos a las autoridades electorales.
A esta cifra se pueden sumar cerca de 40 millones de boletas solicitadas por correo que aún no han sido entregadas, por lo que el registro de participación anticipada aumentará antes del cierre de la jornada electoral.
Los comicios son una prueba para el presidente Donald Trump, quien, aunque no aparecerá en las boletas, ha llevado su gestión en uno de los principales temas de la campaña. Incluso, pidió a sus simpatizantes acudir a votar como si su nombre estuviera incluido, en un intento por movilizar a sus seguidores y conservar la mayoría republicana en el poder legislativo.
Las proyecciones electorales pronostican un posible cambio en la Cámara de Representantes. The Cook Political Report estimó que los demócratas obtendrán entre 227 y 240 escaños, luego de modificar en las últimas semanas sus vaticinios en decenas de distritos a favor de la oposición.
De ser así, el partido conseguiría su mayor representación en la Cámara Baja desde 2009, aunque estaría por debajo de los 257 lugares que consiguió después de las elecciones de 2008, cuando Barack Obama ocupó la Presidencia.
Por su parte, Decision Desk HQ calculó que los demócratas tienen 80 por ciento de posibilidades de recuperar la Cámara de Representantes y 57 por ciento de afianzar el control del Senado, donde actualmente los republicanos preservan una ventaja de 53 escaños frente a 47.
La disputa por la Cámara Alta demuestra mayores dificultades para la oposición, ya que renovará un tercio de sus 100 integrantes. Kansas, Iowa, Maine, Texas, Ohio, Alaska y Míchigan reúnen algunas de las contiendas que definirán su composición.
El panorama electoral está marcado por el descontento económico. Trump asumió la presidencia en enero de 2025 con la promesa de reducir la inflación, luego del incremento de precios registrado en el gobierno de Joe Biden; sin embargo, los indicadores recientes reflejan un ritmo acelerado de encarecimiento.
En los últimos 6 meses de la administración demócrata, la inflación promedió 2.67 por ciento, mientras que entre abril y septiembre del actual gobierno republicano alcanzó 3.67 por ciento. En septiembre, el indicador se ubicó en 3.7 por ciento.
A la política comercial basada en aranceles, fortalecida por Trump desde 2025, se sumaron las repercusiones de la guerra con Irán, iniciada por los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero. El conflicto afectó el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz y presionó los precios internacionales de la energía.
El encarecimiento de los combustibles repercutió en los gastos cotidianos de los hogares. La gasolina superó los 4 dólares por galón en el promedio nacional, en cambio, el diésel logró máximos históricos en este año.
La preocupación por el clima económico quedó evidenciada en un estudio del Pew Research Center, el cual 84 por ciento de los votantes puntualiza a la economía como su principal inquietud.
El investigador de la Brookings Institution, William Galston, asoció el incremento generalizado de los precios a 2 decisiones del mandatario estadounidense: los aranceles comerciales y el conflicto armado con Irán.
“Está en manos del presidente eliminar la mayoría de los aranceles que impuso y poner fin a la guerra que comenzó”, sentenció.
De acuerdo con una encuesta de Reuters e Ipsos, la aprobación de Trump cayó hasta 31 por ciento, panorama que equivale otro desafío para los candidatos republicanos, especialmente en distritos donde el mandatario obtuvo victorias mayoritarias en 2024.
De tal modo que, el presidente intensificó sus actividades proselitistas con mítines en estados donde la competencia está más cerrada de lo previsto, entre ellos Texas, Ohio, Iowa, Kansas, Misisipi, Carolina del Norte y Carolina del Sur. En septiembre llegó a ofrecer 5 mil dólares a cada ciudadano si los republicanos conservaban el control de ambas cámaras, propuesta que la oposición calificó como un “soborno político”.
La eventual mayoría demócrata en la Cámara de Representantes otorgaría a la oposición encabezar comisiones, impulsar investigaciones sobre el gobierno y obstaculizar parte de la agenda presidencial. Asimismo, planteado la posibilidad de suscitar un nuevo juicio político contra Trump, quien enfrentó 2 procesos en su primer mandato.
La pérdida del control de una o ambas cámaras reduciría el rango de negociación del mandatario con el Congreso y debilitaría su influencia legislativa en los últimos 2 años de su administración, aunque conservaría sus atribuciones constitucionales hasta el 20 de enero de 2029.
Después de los comicios empezará a definirse la competencia interna republicana rumbo a las elecciones presidenciales de 2028. Los nombres mencionados como posibles sucesores figuran el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Con información de EFE