
Para justificar de manera legal alguna posible incursión militar por parte de tropas estadounidenses en suelo mexicano para combatir a cárteles de la droga, dentro del marco de la seguridad nacional, el Departamento de Estado de Estados Unidos ya trabaja a través de su área legal para revisar sobre implicaciones jurídicas que avalen la citada intervención a favor de EU, en lugar de evaluar marcos legales mexicanos relacionados con estas medidas que siguen sobre la mesa del huésped de la Casa Blanca.
Desde Washington revisan todos los marcos legales que omprende tanto nacionales como internacionales que respalden la decisión de una acción militar fuera EU en el contexto del combate al crimen organizado transnacional. Hasta el momento el hermetismo en el seno del Departamento de Estado es lógico, ya que no se ha ventilado aún sobre una decisión formal ni de acciones concretas derivadas de esta revisión legal.
La evaluación de argumentos que justifiquen a EU atacar a narcos en México se registra en medio de un pronunciado clima de tensión tras una reciente operación militar de Estados Unidos en Venezuela y que culminó en la captura del represor venezolano Nicolás Maduro, lo que ha generado debate sobre la legalidad de acciones extraterritoriales.
La instrucción legal coincide con declaraciones del presidente Trump, quien en una entrevista con Fox News anunció que su gobierno “empezará a atacar por tierra a los cárteles” tras haber reducido en gran medida el flujo de drogas por mar, calificando a estos grupos como una amenaza persistente para la seguridad de Estados Unidos.
Trump ha insistido y declarado en varias ocasiones que los cárteles “dirigen México” y vinculó el narco con decenas de miles de muertes en su país, sin detallar cómo ni cuándo se ejecutarían las acciones terrestres contra objetivos como los cárteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación (CJNG), Familia Michoacana, entre otros.
La idea ha generado un fuerte rechazo en México, donde se considera que toda invasión sería una violación de la soberanía nacional. En Estados Unidos, legisladores demócratas también se han opuesto a acciones militares unilaterales sin la autorización del Congreso y se ha pedido al Secretario de Estado, Marco Rubio, que se comprometa a no llevar a cabo tales acciones.
EN LA MIRA
Estados Unidos podría comenzar a atacar a los cárteles por tierra, incluso dentro de territorio mexicano. Trump afirmó que estas medidas podrían implicar una mayor participación estadounidense si las autoridades mexicanas no logran contener la actividad de los cárteles, a lo que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha confirmado que se ha puesto en contacto con funcionarios estadounidenses clave para abordar estas preocupaciones de seguridad.
México podría parecer un objetivo lógico para lo que Trump llama su batalla contra las drogas ilegales. Es el principal productor de fentanilo con destino a Estados Unidos y el corredor principal para la cocaína de Colombia. Eso lo convierte en un actor mucho más importante en el comercio mundial de drogas que Venezuela.
Sin embargo, la descripción de Trump del mundo del tráfico mexicano no concuerda con la realidad de cómo operan estas organizaciones criminales, según analistas de seguridad y expertos académicos consultados por la cadena CNN. La mayoría de los viejos cárteles se han fragmentado. Alrededor de 400 grupos criminales de diferentes tamaños operan en todo el país, dijo Eduardo Guerrero, director de Lantia Intelligence, un grupo consultor mexicano que monitorea las organizaciones armadas.
Los mayores grupos de narcotráfico se han vuelto más sofisticados, con numerosas partes interconectadas. El más poderoso, el Cártel de Jalisco Nueva Generación está compuesto por alrededor de 90 organizaciones, dijo Guerrero —un aumento respecto a las 45 de hace solo unos años.
“Esta fragmentación ha significado que se necesite una estrategia más compleja y sofisticada para debilitarlos y desmembrarlos”, explicó el especialista.
CONSUMIDORES
Las organizaciones de tráfico se han convertido en redes económicas complejas con una gran base de consumidores, más parecidas a corporaciones multinacionales que a los tradicionales grupos terroristas, dijo Benjamin T. Smith, historiador y autor de “The Dope: the Real History of the Mexican Drug Trade”.
Cada vez más, buscan controlar territorios e imponer “impuestos” a casi todos en su zona de influencia. Eso incluye tanto a negocios legales, como los cultivadores de aguacate, como a traficantes de drogas y migrantes que van hacia Estados Unidos. Quienes no pagan, se arriesgan a ser asesinados.
Lo que hace que la seguridad del país sea particularmente desafiante es que “nadie tiene el control firme, ni los cárteles ni el Gobierno”, dijo Falko Ernst, investigador sobre el crimen organizado en México a ka misma cadena estadounidense. En algunas áreas, como la Ciudad de México, el Gobierno tiene la ventaja. En otras, mandan los grupos armados.
TENSIÓN
REportes del periódico USA Today refieren que informes recientes detallan un clima de creciente tensión, la administración Trump sopesa medidas contundentes para combatir el narcotráfico y la violencia relacionada con las drogas que se extienden a Estados Unidos, con atención bipartidista en el Congreso y advertencias sobre complejidades legales y diplomáticas destacadas por ambos países.
En tanto, las autoridades mexicanas destacan la cooperación en materia de seguridad existente con Estados Unidos y el éxito en el desmantelamiento de laboratorios de drogas, mientras que los funcionarios estadounidenses insisten en la urgencia de tomar medidas más contundentes como parte de una “Doctrina Donroe” más amplia que afirma el liderazgo estadounidense en el hemisferio occidental.