Nacional

Claves y escenarios ante la amenaza de una intervención estadounidense en México

Sheinbaum descarta una intervención de EU en México, pero ¿la descarta Trump?

ciudad-juárez-2026
Encrucijada Patrulla conjunta del Ejército mexicano y la Guardia Nacional en Ciudad Juárez (EFE)

Los antecedentes que provocaron la llamada:

El sábado 3 de enero, tras anunciar el éxito de la operación militar en Venezuela, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que la misma “fórmula” podría aplicarse en otros países, y mencionó explícitamente a México, Cuba y Colombia. En el caso mexicano, declaró lo siguiente sobre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum y sobre su visión de lo que está pasando:

“Está preocupada. Tiene miedo de los cárteles controlando México. Te guste o no, no es agradable decirlo, pero los cárteles gobiernan México", aseguró y añadió: “Hay que hacer algo con México porque se están filtrando (los estupefacientes) desde México. Nos encantaría que México lo hiciera. Son capaces de hacerlo, pero desafortunadamente, los cárteles son muy fuertes en México”.

Para el 8 de enero, la advertencia ya era una amenaza directa: “Vamos a empezar a atacar por tierra a los cárteles” y reiteró que “los cárteles están dirigiendo México. Es muy muy triste ver y darse cuenta de lo que ha pasado en ese país. Pero los cárteles lo están dirigiendo y están matando a 250,000 o 300,000 personas en nuestro país cada año”, aseguró, ignorando sus propios datos oficiales que hablan de 73,690 personas en Estados Unidos por sobredosis de drogas, lo que representa una caída histórica de 26% respecto al año anterior, cuando se registraron más de 100,000 muertes.

El 9 de enero, tras rebajar la presidenta la alarma, señalando que la amenaza de Trump “es su manera de comunicarse”, pidió al secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, que gestionara con su homólogo, Marco Rubio, una plática entre los dos presidentes para desactivar la amenaza de ataque terrestre.

Los dos cancilleres hablaron el domingo y se agendó la llamada entre Sheinbaum y Trump para el mismo lunes a primera hora de la mañana. Los dos mandatarios conversaron durante 15 minutos sobre el combate al crimen organizado y la renegociación del T-MEC este año.

¿Qué dijo Sheinbaum tras conversar con Trump?

Preguntada durante su conferencia de prensa matutina si, tras la conversación que mantuvo con Trump quedó “descartada” la intervención, la gobernante mexicana enfatizó que “sí”.

“Quedó muy claro en la conversación, que hay colaboración, coordinación y que seguimos trabajando conjuntamente en ese marco”, declaró, sin nombrar la palabra intervención armada o ataque terrestre. Por el contrario, repitió el mantra con el que trata de frenar a Trump: la soberanía.

“El pueblo de México tiene que saber, primero, que su presidenta nunca va a negociar la soberanía ni la integridad territorial. Jamás. Segundo, que buscamos coordinación sin subordinación, como iguales. Y tercero, que esto es permanente”.

¿Qué argumentos usó para “descartar” el peor escenario?

La presidenta mexicana —escoltada por el canciller De la Fuente y el secretario de Seguridad Nacional, Omar García Harfuch— básicamente usó dos armas: la del trato personal y la de resultados concretos.

Trump ha elogiado en numerosas ocasiones a Sheinbaum, a la que ha descrito como “muy inteligente” y una “dura negociadora”. La presidenta lo sabe y lo explota: “Yo creo que es muy importante tener comunicación personal, un diálogo. Hasta ahora nos ha ayudado mucho”, afirmó, tras confirmar que ha sostenido ya más de 15 llamadas con el mandatario estadounidense.

Sobre los resultados concretos, Sheinbaum dijo que le presentó el dato del combate al fentanilo —cuyo cruce a EU bajó un 50%—, la captura de capos de la droga y la disminución histórica de homicidios en México —caída del 40% en 2025, hasta quedar en 17.5 homicidios por cada 100,000, el nivel más bajo en una década—, todo ello como parte de un fortalecimiento del Estado mexicano y de las fuerzas del orden.

¿Qué dijo Trump, según Sheinbaum?

La presidenta dijo que Trump “reconoció el trabajo que se está haciendo (pero) que a él le parecía que se podía hacer más”. En respuesta, Sheinbaum admitió que “sí, en efecto, se puede hacer más, seguimos trabajando”.

¿Qué dijo Trump luego de la llamada?

Nada. El mandatario no realizó ningún comentario en su red Truth Social, tras la reunión con Sheinbaum, por lo que, dado su carácter impredecible, es difícil prever si realmente ha descartado una intervención terrestre, convencido de que México ahora sí está acorralando a los cárteles, o sencillamente le ha dado más tiempo para ver más frutos de su “seguimos trabajando”, o guarda silencio porque planea ya un ataque unilateral.

Lo único seguro (porque de lo contrario la presidenta habría mentido al pueblo o le estaría ocultando información sensible) es que Sheinbaum y su equipo no acordaron con Trump operaciones encubiertas en México, con uniformados estadounidenses sobre el terreno y con licencia para matar o arrestar objetivos para su traslado a EU.

¿Qué podría finalmente disuadir a Trump de ordenar un ataque?

Hay una razón muy poderosa que Sheinbaum le expresó a Trump, de la manera más diplomática, y de forma más brusca repitieron los demócratas: una intervención armada “sería un desastre” para las relaciones históricas, comerciales y sociales entre los dos países.

El 10 de enero, alarmados por el anuncio un día antes de Trump de que sus tropas iban a “empezar a atacar por tierra a los cárteles” en México, un total de 75 legisladores enviaron una carta a Rubio para “oponerse con fuerza a las amenazas” de Trump de operaciones militares en México, donde destacaron “los renovados esfuerzos” de la presidenta mexicana en el combate al crimen organizado.

“Bajo la presidenta Claudia Sheinbaum, México ha incrementado dramáticamente su cooperación con Estados Unidos. Cualquier acción militar unilateral violaría la soberanía de México, y mancillaría la nueva era de cooperación que la presidenta ha comenzado”, escribieron. Además, advirtieron de “impactos de largo alcance” para los negocios estadounidenses si ocurre el bombardeo, al citar que la inversión extranjera directa de Estados Unidos en México sobrepasó los 14,500 millones de dólares en 2025 y que más de 5 millones de empleos dependen del comercio bilateral.

Los representantes demócratas resaltaron que Sheinbaum “ha fortalecido la inteligencia para combatir al crimen organizado, ha reducido significativamente los niveles de homicidio, y ha supervisado el mayor decomiso de fentanilo en la historia de México”.

“Cualquier acción unilateral dentro de México sin el consentimiento de México destruiría la confianza, aniquilaría la cooperación con las autoridades mexicanas, y dificultaría más mantener las drogas fuera de las comunidades que representamos”, afirmaron.

En paralelo, el Senado aprobó una resolución conjunta, con el voto de todos los demócratas y cinco republicanos una resolución para bloquear nuevas incursiones militares y reforzar la Ley sobre Poderes de Guerra de 1973, que exige al presidente consultar al Congreso antes de comprometer fuerzas armadas en hostilidades prolongadas.

Aunque se trate de una batalla perdida, ya que debe ser aprobada en la Cámara de Representantes (donde los republicanos son mayoría) y ratificada por el presidente, la aprobación en el Senado tiene un alto poder simbólico y un gran impacto en la opinión pública estadounidense, que rechaza mayoritariamente esta deriva militarista e imperialista de Trump y su equipo de halcones.

¿Qué debería hacer México, llegados a este punto?

Básicamente, resolver la reflexión que dejó en el aire Sheinbaum durante la mañanera: “Debemos y se puede hacer más”.

Por tanto, el dilema es: ¿Qué más puede hacer México? ¿Pediría ayuda a EU para derrotar a los cárteles, si finalmente entiende que México no cuenta con arsenal suficiente ni los servicios de inteligencia ni la preparación en la lucha antiterrorista?

Y por último, la cuestión más compleja de todas: ¿Tiene México algún plan de contingencia en caso de que Trump, pese a todo, ataque a México?

Tendencias