
La presidenta Claudia Sheinbaum conversará la mañana de este lunes con el presidente Donald Trump, en un intento de desactivar la amenaza de ataques terrestres de Estados Unidos contra los cárteles narcotraficantes en México, que lanzó dos veces en menos de diez días; la primera, pocas horas después de la operación militar en Caracas, la madrugada del 3 de enero, que acabó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
La mandataria anunció a última hora del domingo que retrasaba el inicio de su conferencia de prensa diaria de las 7:30 a las 9:00, de acuerdo a su agenda oficial, lo que apunta a que la conversación tendrá lugar a primera hora de la mañana del lunes.
La llamada entre los líderes se producirá después de la sostenida este domingo por el secretario de Estado de EU, Marco Rubio, y el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente.
En una publicación en su cuenta de X, la cancillería detalló que la conversación entre los jefes de la diplomacia de México y EEUU se dio “bajo los principios de respeto irrestricto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida, confianza mutua y colaboración sin subordinación”.
Por su parte, el comunicado del Departamento de Estado de EU confirmó que Rubio mantuvo una llamada con el canciller mexicano; sin embargo, subrayó la necesidad llevar a cabo “acciones concretas” (sin especificar qué país debe llevarlas a cabo) para “desmantelar las redes violentas narcoterroristas” de México, así como “detener el tráfico de fentanilo y armas”.
Según el viceportavoz de Estado, Tommy Pigott, “el secretario Rubio reafirmó el compromiso de Estados Unidos para detener el narcoterrorismo y subrayó la necesidad de resultados tangibles para proteger nuestro país y el hemisferio”, pero, a renglón seguido, señaló que la conversación trató sobre una “mayor cooperación” en la lucha contra el narcotráfico, para “detener el tráfico de fentanilo y armas”, lo que en principio descartaría una acción unilateral de Washington sobre territorio mexicano.
Sobre este ataque, 75 congresistas demócratas alertaron al secretario de Estado Rubio del “desastre” que implicaría bombardear México.