
Especialistas en endocrinología, nefrología enfatizaron la importancia de brindar atención médica primaria a personas con diabetes y obesidad, es decir, la coexistencia de ambas, llamado:“ diabesidad”, permitiría reducir de manera importante el riesgo de desarrollar complicaciones como la Enfermedad Renal Crónica (ERC).
Para ello es un abordaje con pacientes que tienen ambos padecimientos, desde la prevención, diagnóstico temprano y abordaje integral de la diabesidad, a fin de lograr un adecuado control de ambas enfermedades: pérdida de sobrepeso hasta alcanzar niveles adecuados del índice de masa corporal, así como mantener en control los niveles de glucosa en sangre.
Tomar estas medidas preventivas es de suma importancia, si se toma en cuenta que hasta el 75.2% de las y los mexicanos mayores a 20 años viven con sobrepeso y obesidad, y hasta el 18.4% ya viven con diabetes, con lo que, tan sólo el año pasado, se documentaron 712,547 personas con obesidad y 557,363 que ya viven con diabetes mellitus tipo 2.
Sobrepeso puede conducir a desarrollar diabetes mellitus
La doctora Cristina García Ulloa, especialista en endocrinología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), recordó que la diabesidad inicia con el sobrepeso y conforme transcurre el tiempo, evoluciona silenciosamente: las personas con sobrepeso presentan múltiples alteraciones como elevación de la presión arterial, de triglicéridos, de colesterol LDL o “malo”, así como de glucosa (azúcar en sangre), lo que detona poco a poco y de manera silenciosa en diabetes mellitus tipo 2.
Aclaró que todo ello ocurre, porque el organismo se va adaptando a dichas alteraciones metabólicas y los síntomas suelen presentarse cuando ya existen complicaciones cardiorrenales.
Por ello, la obesidad y la diabetes tienen una estrecha relación, pues comparten un mismo terreno de alteraciones metabólicas, sin síntomas evidentes hasta que se manifiestan las complicaciones.
En este sentido, subrayó que el primer paso, para evitar estas enfermedades y todas sus complicaciones, lo primero que se debe hacer es acudir a una consulta de primer contacto a una valoración médica e iniciar cambios en los estilos de vida y posteriormente acudir a revisiones médicas para realizar mediciones rutinarias de peso, talla, índice de masa corporal (IMC), evaluar el perímetro de cintura, reconocer signos físicos, identificar elevaciones de la presión arterial y realizar estudios de laboratorio como glucosa y perfil de lípidos, esenciales para identificar alteraciones metabólicas desde etapas tempranas.
Con todos estos datos, la o el médico tendrá oportunidad de realizar un diagnóstico oportuno de la “diabesidad” y con ello, las personas en esta situación puedan reconocer que se encuentran en riesgo de presentar complicaciones.
En su oportunidad, el doctor Mauricio Arvizu, nefrólogo del INCMNSZ y nefrólogo intervencionista por la Sociedad Internacional de Nefrología (ISN, por sus siglas en inglés), destacó los riñones están en el “centro” de enfermedades como la obesidad, diabetes y cuando la atención primaria no se realiza, se puede generar un deterioro renal.
El peor escenario es cuando el diagnóstico es tardío, debido a que dicho daño renal, ya no será posible revertirlo, lo que podría llevar a los pacientes a requerir de tratamientos de sustitución de la función renal, como diálisis”.
Ante tal panorama, ambos especialistas coincidieron en que el abordaje integral de la diabesidad y la prevención del daño renal, existen cuatro aspectos fundamentales que se deben tomar en cuenta bajo supervisión médica: tratamiento farmacológico; el plan de alimentación y ejercicio; la educación en diabetes; y el cuidado de la salud mental, pues al ignorar alguno de ellos se dificultará su control.
Enfatizaron que las y los médicos cuentan con tratamientos como los inhibidores SGLT2, entre ellos la canagliflozina, los cuales fueron diseñados para el control de la Diabetes Mellitus Tipo 2, y ha quedado demostrado que bajo prescripción médica también protegen al riñón, así como al corazón y evitan complicaciones.
El doctor Mauricio Arvizu recordó que desde el momento en que se diagnostica la diabetes mellitus tipo 2, los pacientes deben realizarse cada año pruebas de creatinina sérica y albúmina en la orina, que permitirán conocer el riesgo renal en etapas tempranas.
Con base en evidencia científica, la canagliflozina demostró en ensayos clínicos que, además de mejorar el control glucémico del paciente con diabetes, ayuda a prevenir o retrasar la progresión de la enfermedad renal crónica y brinda protección cardiovascular al reducir el riesgo de hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca, muerte cardiovascular, infarto agudo de miocardio o accidente cerebrovascular.
“Dado que los pacientes han sido y seguirán siendo el centro de nuestras decisiones, el haber integrado la molécula canagliflozina –de laboratorios Silanes-, a nuestro portafolio, representa un paso importante para fortalecer las alternativas terapéuticas de prescripción médica destinadas a mejorar la salud metabólica, cardiovascular y renal de la población.